El milagro ni se intentó: EEUU vapulea a Europa y se hace con la Ryder Cup
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Contundente victoria americana 19-9

El milagro ni se intentó: EEUU vapulea a Europa y se hace con la Ryder Cup

Ni siquiera Jon Rahm y Sergio García, los más en forma en los europeos, pudieron evitar caer derrotados en la jornada final. McIlroy acabó llorando tras ganar su partido

Foto: El equipo de EEUU celebra su victoria. (Reuters)
El equipo de EEUU celebra su victoria. (Reuters)

El equipo de Europa llegaba a la jornada final de la Ryder Cup a medio camino entre la esperanza o la evidencia. Y, como casi siempre, la evidencia pudo más. Estados Unidos certificó una contundente victoria para alzarse con el trofeo y con el prestigio que los del Viejo Continente habían poseído desde el 2018. 12 duelos individuales se disputaban en este último domingo de competición, con los europeos aferrados a sus jugadores más en forma, los españoles Jon Rahm y Sergio García, como única vía de escape. Ni siquiera ellos pudieron hacer nada para impedir la derrota. Wisconsin fue testigo del punto de la victoria para los locales, cuando el marcador iba 14,5-6,5. El final acabaría por ser humillante: 19-9. Collin Morikawa tuvo el honor de conseguirlo al empatar al noruego Viktor Hovland en el hoyo 18.

Superioridad aplastante de los estadounidenses durante todo el fin de semana. La palabra milagro se repitió una y otra vez antes de la jornada final, como el que se aferra a un clavo ardiendo. En Europa se entonó a José María Olazábal y su famosa consigna de la edición del 2012: "¿Podemos?, no. ¡Vamos a conseguirlo!". En aquella ocasión se remontaron cuatro puntos en el último día (10-6) para cerrar la Ryder con un punto a favor (13,5-14,5). Pero el milagro se quedó en un intento, dejando patente que Steve Stricker, capitán americano, contaba con un plantel muy superior al de Europa.

Señalado queda Padraig Harrington, capitán europeo, protagonista en una de las ediciones de la Copa Ryder más desniveladas de la historia. Trató de enganchar el irlandés al equipo apostando por sus hombres más fuertes en los primeros partidos del domingo. Rory McIlroy puso algo de optimismo para la hazaña, pero pronto se vio que todo iba a quedar en conato de épica. Patrick Cantlay se impuso con facilidad al irlandés Shane Lowry (4 y 2). Jon Rahm y Sergio García, quienes habían sostenido a Europa en los foursomes y fourballs como la mejor pareja del equipo, sucumbieron también en esta última jornada. El número 1 del mundo cayó frente a Scottie Scheffler, en un cara a cara aciago para el vasco desde el comienzo (4 y 3), mientras que García fue derrotado por Bryson DeChambeau (3 y 2).

Las lágrimas de McIlroy

El ganador de cuatro mayores, McIlroy, dejó una de las imágenes de toda la Ryder Cup. En un fin de semana para olvidar en el equipo Europeo, la emoción del norirlandés frente a las cámaras de televisión después de su victoria contra a Xander Schauffele, oro olímpico en Tokio, permitió ver la faceta más sensible del golfista. “Nunca lloré ni me emocioné por las cosas que he hecho a título individual, no me importa una mierda”, comenzó diciendo, “pero este equipo es fenomenal. Quiero a todos mis compañeros y a lo que se siente al ser parte de este equipo, ver a Sergio batir récords, ver a Jon Rahm jugar como lo hizo, ver a uno de mis mejores amigos, Shane Lowry, hacer su debut en la Ryder Cup… Todo eso es fantástico”.

“Estoy muy decepcionado de no haber contribuido más para el equipo”, insistió, llorando como un niño: “Ha sido una semana difícil. Cuanto más juego en este torneo, más me doy cuenta de que es el mejor de golf, sin excepción. Y me encanta ser parte de eso. Estoy deseando ser parte de muchos más. No creo que haya mayor privilegio que formar parte de uno de estos equipos, europeos o estadounidenses”. Quizás fue demasiado el peso sobre los hombros de McIlroy a juzgar por sus lágrimas. Estados Unidos mira ya hacia delante con Roma 2023 en el horizonte. Huelen sangre, pero habrá dos años para curar heridas en el equipo europeo y buscar la revancha que la Ryder Cup merece.

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