La polémica vacía sobre el novato Jon Rahm
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también se impuso en el torneo de dubai

La polémica vacía sobre el novato Jon Rahm

El español prácticamente no ha competido en el viejo continente, pero a pesar de disputar muchos menos torneos ha ganado prácticamente lo mismo que su mayor rival, Dylan Frittelli

Foto: Jon Rahm, en un torneo reciente. (EFE)
Jon Rahm, en un torneo reciente. (EFE)

En el hoyo 1 del campo de Makayoba hay una placa: "En la primera vuelta del 2014 OHL Classic de Makayoba, Jon Rahm jugó su primer golpe en el Tour de la PGA desde esta localización". Un bonito homenaje, quizá uno demasiado tempranero. Lo normal es que los parabienes lleguen al final de una carrera, cuando las vitrinas están llenas de metal. Pero a veces, en algunos casos peculiares, en el de unos pocos elegidos, se hacen homenajes preventivos. Porque en Makayoba, un campo pequeño en la playa del Carmen de México, esperan que en el futuro todo el mundo se acuerde de que el gran Jon Rahm estuvo allí, debutando entre los profesionales.

Está el golf de balance, porque en noviembre se para un poco en una temporada que es larguísima, nunca parece detenerse. Hay cenas de galas y reparto de premios, apretones de manos a diestro y siniestro. Entre los galardones está el Henry Cotton, que se entrega anualmente al mejor novato de la temporada europea. Los gestores del circuito no es que hayan tenido muchas dudas, hay un chico tirando a la puerta a golpes, se llama Jon Rahm.

Pero no, no todo es tan fácil. Cuando se conoció su nombre unos cuantos se echaron las manos a la cabeza, ¿cómo se puede dar el premio al mejor del circuito a un jugador que no disputa torneos del circuito? Es cierto, Rahm, que estudió en la Universidad de Arizona State, juega en el campeonato americano, como casi todos los mejores golfistas, por otro lado. Y por eso unos cuantos pensaron que el de Barrika no debía ser considerado para ningún premio.

Frattelli, el 'rival' de Rahm

Esos otros apostaban por el sudafricano Dylan Frattelli, que ha estado toda la temporada batiéndose el cobre en el viejo continente. 28 torneos ha disputado, mostrando un juego sólido, ganando el Open de Lyon y terminando con cuatro top-10. Buenos resultados, sí, calcados a los que tenía Rahm antes del último torneo, en Dubai, que también ha ganado. La diferencia, por supuesto, está en que el español solo ha necesitado 12 torneos oficiales europeos. Es decir, ha requerido menos de la mitad que su competidor para lograr los mismos resultados.

EPA093. MONZA (ITALIA), 13 10 2017.- El golfista español Jon Rahm golpea la bola durante la segunda jornada del Abierto de Italia de Golf en Monza (Italia) hoy, 13 de octubre de 2017. EFE Matteo Bazzi

Y los marcadores tienen truco. De esos 12 torneos ocho corresponden a los cuatro grandes y a los cuatro torneos del World Championship. Son valederos tanto para el circuito europeo como para el estadounidense, por lo Rahm no los disputó pensando tanto en esto como en la parte mollar de su carrera, que se desarrolla en los Estados Unidos.

Jugar poco pero hacerlo bien

Esto tiene una doble lectura para el español. Por un lado, es cierto que se ha despreocupado del circuito europeo, los puristas ganan así puntos en su planteamiento. No en vano, solo ha disputado cuatro torneos plenamente europeos. Por otro, esto solo quiere decir que consiguió los mismos resultados que su rival compitiendo en los torneos más importantes del mundo que son, en buena lógica, también los más complicados y de mayor competencia.

Miremos el dinero, que en el golf tiene su histórica importancia. Los 28 torneos disputados por Frittelli le han dejado unas muy estimables ganancias de 1.302.106 euros. Rahm, en los cuatro torneos puros del circuito que ha disputado -son los grandes ni los mundiales-, se ha llevado 1.213.938. Y eso que en Valderrama pinchó estrepitosamente. Es decir, prácticamente ha igualado a su rival sin prácticamente jugar. El circuito podría poner más condiciones para ganar el premio, pero no lo hace, no exige un mínimo de torneos. El de Barrika cumple todas las normas y en cuanto al golf, no hay duda.

Foto: Rahm, en un torneo reciento. (EFE)

En realidad, no hay color. Dylan Frittelli se ganará la vida jugando al golf, sin duda, pero Jon Rahm es otra cosa, uno de esos deportistas llamados a hacer su disciplina más grande, a ser recordado y reverenciado. Uno de esos pocos a los que se les ponen placas por el primer golpe de su carrera sin esperar a que esta empiece a dar frutos de verdad. No hay más que verle jugar para saber que no es, ni mucho menos, uno más.

Además, tiene este premio algo de justicia poética. Rahm no ha sido galardonado como el mejor novato de la temporada en el circuito estadounidense porque no tenía la consideración de principiante. En 2016 jugó unos pocos torneos, muy pocos, y logró la tarjeta definitiva por sus excelentes resultados en los primeros pasos. Esa temporada no disputó lo suficiente para optar al premio y este año, aunque haya sido el mejor de los nuevos, tampoco cumplía los requisitos. En su circuito no lo consiguió porque es demasiado bueno. En el europeo si lo ha logrado porque, de algún modo, ponerle su nombre al trofeo Henry Cotton es darle lustre a ese reconocimiento.

Golf - European Tour - Dubai Duty Free Irish Open - Portstewart, Northern Ireland, Britain - July 9, 2017 Spain's Jon Rahm celebrates his win with the trophy Action Images via Reuters Paul Childs

La victoria de Dubai

Todas estas cábalas se hicieron antes del último torneo de la temporada, porque los rectores del circuito dan por hecho que el premio al mejor novato se puede dar sin esperar a Dubai. Total, lo normal es que no haya grandes cambios. Claro que en ese planteamiento no estaban recogiendo algo que salta a los ojos de cualquiera. Rahm es un excelente principiante, pero también es mucho más que eso, es ya, por derecho propio, uno de los mejores jugadores del mundo. Rahm disputó el torneo y lo ganó, porque es muy bueno.

La carrera por Dubai es el penúltimo invento del circuito europeo para no perder relevancia. Es difícil mantener a los mejores jugadores cuando al otro lado del charco se da bastante más dinero por jugar al golf. Para mitigarlo crean circuitos paralelos, ponen más dinero en algunos campeonatos, como los patrocinados por Rolex, y se inventan una clasificación paralela basada en el dinero para que algunos jugadores viajen más por Europa. Esa clasificación la ha ganado Fleetwood, mejorando a Justin Rose. El tercero ha sido, ni más ni menos, Jon Rahm, que ha ganado dos torneos del circuito y ha situado sus ganancias en el viejo continente en más de cuatro millones de euros. Y eso que esta no es su guerra.

Foto: Jon Rahm, uno de los candidatos a la victoria del Masters de Andalucía. (EFE)

El balance no puede ser mejor. Con 23 años, Rahm es uno de los mejores del planeta. Ha ganado tres torneos solo unos meses después de conseguir la tarjeta en el circuito. Es quinto del mundo aunque haya disputado menos que sus rivales. Casi todo lo que se puede decir de él es positivo. Le queda, por supuesto, afinar algunas cosas. La temporada ha sido excelente, pero ha fallado en algunos momentos. A todos los golfistas les ocurre, ninguno juega todas las semanas al máximo nivel, pero casualmente esos fallos de Rahm han coincidido con los torneos más importantes del año. Y con el más emotivo, el de Valderrama.

Para ser un grande de verdad, porque es el objetivo de Rahm, necesita estar a tope en el British, el Us Open, el Master y la PGA. Es en esos escenarios en los que construirá su leyenda. No hay presión por el momento, nadie en su sano juicio le exigiría esos títulos a alguien que tiene 23 años en un deporte en el que la experiencia y la templanza son factores definitivos. En buena lógica, los años siguientes serán mejores, en todo, pero sobre todo en eso, en aparecer a lo grande cuando todo el mundo mira. Es el novato del año, pero no es un novato cualquiera.

Jon Rahm
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