Hrubesch convierte a Alemania Federal en la reina de Europa
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EUROCOPA DE ITALIA 1980

Hrubesch convierte a Alemania Federal en la reina de Europa

La Eurocopa de Italia 1980 se convirtió en un torneo completamente revolucionario. Por primera vez en la historia, el anfitrión del campeonato se clasificaba de manera

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Hrubesch convierte a Alemania Federal en la reina de Europa

La Eurocopa de Italia 1980 se convirtió en un torneo completamente revolucionario. Por primera vez en la historia, el anfitrión del campeonato se clasificaba de manera automática, además de ser la primera Euro en la que ocho equipos serían los encargados de disputar la fase final. Tras lograr la clasificación en sus grupos, quedarían encuadrados en otros dos, de los que el primero de cada uno jugaría la final y los dos segundos, el tercer y cuarto puesto. Además, todos los partidos se disputaron en suelo italiano, otra de las novedades del torneo.

Eliminado el cruce previo para conocer qué equipos tendrían derecho a jugar la Eurocopa, los campeones de cada uno de los grupos de clasificación tendrían pleno acceso al torneo. Así, Alemania federal, Italia, Checoslovaquia, Grecia, Inglaterra, Países Bajos, Bélgica y España -junto a la organizadora Italia-, serían los encargados de disputarse el campeonato, quedando encuadrados en dos grupos de cuatro equipos cada uno.

España cayó en un grupo más que complicado, junto a belgas, italianos e ingleses, y lo cierto es que su papel no fue demasiado bueno. A pesar de comenzar el campeonato con un empate ante la 'Azzurra', el combinado nacional cayó por el mismo resultado ante Bélgica e Inglaterra (2-1), lo que la dejó en el último lugar de su grupo. Con dos empates ante Inglaterra e Italia, y una victoria sobre España, el combinado belga sería el equipo clasificado para la final. En el grupo A, las cosas iban a ser más sencillas para Alemania Federal. Tras dos victorias ante Checoslovaquia y Holanda, firmarían su pase a la gran final tras empatar ante Grecia.

Tanto Italia como Checoslovaquia serían segundas en su grupo, logrando disputar el partido por el tercer y el cuarto puesto. Los 'azzurri' ya daban muestras de su 'catenaccio', pues habían logrado disputar la final de consolación después de hacer un solo gol y de no encajar ninguno. En un partido muy disputado, ambos equipos empatarían a uno en el tiempo reglamentario, llegando a los penaltis. Después de una histórica competencia desde los once metros, en la que hubo hasta dieciséis lanzamientos sin fallo, el error de Collovati y el tanto de Barmos dio el puesto de honor a los checos.

Hasta 48.000 espectadores acudieron al Estadio Olímpico de Roma para ver la gran final entre Alemania Federal y Bélgica. Hrubesch abría el marcador para los teutones a las primeras de cambio, pero los belgas no se iban a rendir y, desde el punto de penalti, iban a conseguir el empate gracias a Vendereycken. Cuando el partido se encaminaba a la prórroga, en el minuto 89, volvió a aparecer Hrubesch para batir a Pfaff y convertirse en el héroe del conjunto germano, que se alzaba con el segundo entorchado europeo de su historia.