UN ENTRENADOR PRAGMÁTICO

Ronald Koeman, el técnico holandés que ve prescindible el 'estilo Barça'

El entrenador del Barça no sigue al pie de la letra la doctrina como hizo Johan Cruyff o como perpetúa Pep Guardiola en su carrera, pero se encuentra un vestuario en llamas

Foto: Ronald Koeman, en una imagen de archivo. (Reuters)
Ronald Koeman, en una imagen de archivo. (Reuters)

Aunque pocos sepan que Rinus Michels dirigió al Barça durante los años setenta, desde que Johan Cruyff entrenase al equipo dos décadas después, los conceptos escuela holandesa y FC Barcelona son sentimentalmente indisociables. Si en el entorno barcelonista se cita a los holandeses, solo se recibirán aplausos, tenga o no sentido la relación establecida.

A juzgar por los hechos, el presidente Josep María Bartomeu tiene una idea limitada tanto de lo que representa la escuela neerlandesa para el club como de lo que ella ofrece al fútbol. O tiene mala idea. De lo contrario, probablemente no hubiese contratado año a año a futbolistas por su calidad individual y sí por su encaje en el modelo de juego, y no hubiese confiado el equipo a un entrenador como Valverde, de innegable valía pero conceptualmente distinto a los de dicha corriente; o no hubiese plagado el filial de fichajes en cada ventana de traspasos, por ejemplo.

Koeman, en sus primeros entrenamientos como técnico culé. (EFE)
Koeman, en sus primeros entrenamientos como técnico culé. (EFE)

Escuela neerlandesa no es todo lo neerlandés

El manto del fútbol total ideado por Michels parece cubrir todo lo que suene a Países Bajos, por lo que “escuela holandesa” puede llegar a ser una etiqueta tan amplia como a menudo difusa para el aficionado. Y esto da pie a manipulaciones. La realidad es que no es lo mismo hablar de Cruyff, Van Gaal, Rijkaard o Guardiola que hacerlo de Hiddink, Van Marwijk, Blind o Koeman, por agrupar formas de entender el juego de un modo amplio. En clave barcelonista, solo si se hace referencia a los primeros se encuentra lo que hoy se entiende realmente como una propuesta futbolística de sello neerlandés.

El llamado "estilo-Barça" de matriz holandesa, que engloba las categorías del club sin excepción, precisa entrenadores proactivos a través del balón, dogmáticos en la búsqueda del dominio de la posesión, puesto que creen sinceramente que, consiguiéndolo, la victoria es más cercana. Técnicos que cuidan celosamente el posicionamiento correcto, adelantado, con mayoría de futbolistas por delante de la pelota, atrevido. Que intentan que su equipo genere superioridades numéricas en todas las parcelas del terreno, y piensan que sus jugadores, adecuados al rol que les corresponde, habrán de esperar en su posición, no invadir la del compañero, para crear juego con ventaja cuando, al recibir, la circulación del balón haya sido la correcta. Apasionados del ataque constante y con amplitud, alternando pases al pie con envíos a los espacios libres a objeto de sorprender y quebrar al rival, de la presión intensa y alta, del estudio de los defectos del oponente pero siempre anteponiendo la idea propia. Amantes de que el fútbol se dé en bloque, cuya premisa central es potenciar el grupo sobre el individuo.

El Barcelona celebra su primer copa de Europa con gol de Koeman. (EFE)
El Barcelona celebra su primer copa de Europa con gol de Koeman. (EFE)

Pueden matizar el esquema, pero los técnicos de este perfil no negocian la idea y exigen disponer de futbolistas válidos para practicar ese fútbol global, no conformándose con armar equipos temporales donde el estilo se adapte a cualesquiera que sean las características de los jugadores disponibles. Si se hace referencia a la segunda lista de entrenadores dada líneas atrás, estos son holandeses y a menudo ofensivos, pero su fútbol es otra historia.

El caso es que Bartomeu tiene montada tal verbena para el año 2020 en el club azulgrana que, oliendo su inminente despedida, no querrá decir que se fue sin apostar por la escuela que la mayoría de socios y simpatizantes respeta. Lo que, de paso, preparará el terreno hacia la presidencia para el sucesor de su cuerda ante votantes que pudieran dudar en la elección. Aunque en realidad la apuesta sea ficticia. Por ello contrató hace ocho meses al declarado cruyffista Setién y, sin dejarle siquiera pensar en un proyecto, tras los malos resultados a corto plazo lo ha sustituido por el neerlandés Ronald Koeman, que recuerda también a Cruyff pero que, hoy día, como entrenador tiene mucho de Valverde y casi nada de Guardiola.

Para el Barça, Ronald Koeman no es lo que parece

Además de jugar para Michels o Cruyff, en sus inicios en los banquillos Koeman fue asistente de Hiddink y compañero de Rijkaard en el Mundial de Francia ´98, y pasó varios años como ayudante de Van Gaal en el Barça. Su salto al puesto de primer entrenador se produjo en el año 2000, para dirigir al Vitesse en la Eredivisie. Debido al nivel y a la idiosincrasia de la competición, la neerlandesa fue ideal para un naciente técnico bebido de esas fuentes. En sus primeros años en la dirección, todo fue fútbol ofensivo y éxito. Al Vitesse lo colocó sexto, luego con el Ajax levantó dos Eredivisie, y esto sirvió para que Laporta confiase en él tras ganar sorpresivamente los comicios a la presidencia del Barça en 2003. Las negociaciones con el Ajax no cuajaron, por ello el regreso de la verdadera esencia del cruyffismo a la entidad catalana lo encabezó Rijkaard. Koeman más tarde ganó otra liga con el PSV y pasó sin gloria por el AZ Alkmaar, para cerrar el periplo en su país en 2014 asentando un proyecto joven en el Feyenoord, equipo que mantuvo tres cursos en los puestos altos de la tabla. Entre medias, Ronald entrenó una temporada en Portugal y otra convulsa mitad de campaña en el Valencia, donde apartó a varias leyendas y ganó una Copa del Rey que no fue celebrada a causa del mal ambiente generado a su alrededor.

Para el curso 2005/06 que dirigiría el holandés, el Benfica venía de ganar la liga portuguesa con Trapattoni en el banquillo. En una entrevista concedida a Luis Martín para El País, el técnico aprovechó para puntualizar el choque de estilos que suponía su llegada: “Trato de que el Benfica sea algo más que un equipo portugués que juega al contraataque. (…) Mi manera de entender el juego es absolutamente diferente a la de Trapattoni y, también, a la costumbre de los últimos años en la mayoría de equipos portugueses. Aquí la costumbre es defender para luego atacar. Pero yo soy holandés: para defenderme, mejor ataco primero (…) Vengo de una cultura futbolística que no entiende el fútbol sin un campo abierto y la llegada por bandas. Pero claro, todo depende de los jugadores que tienes”.

Guardiola y Koeman coincidieron en la Premier League con el City y el Everton. (EFE)
Guardiola y Koeman coincidieron en la Premier League con el City y el Everton. (EFE)

En esas declaraciones se aprecia su, hasta la fecha, innegociable idea de fútbol ofensivo y amplio, algo que precisamente le hizo discutir con Van der Vaart en el Ajax, al protestar el mediapunta la decisión de Koeman de situarlo escorado a la banda izquierda en ausencia de extremos disponibles, problemas que derivarían en la dimisión del técnico en febrero de 2005 tras la eliminación en Copa de la UEFA contra el Auxerre. Pero ese “todo depende de los jugadores” con el que el técnico concluye la entrevista, dejaba la puerta abierta a variaciones estilísticas que aún no había llevado a cabo, pero que a la postre lo revelarían como un entrenador con tolerancia a todo tipo de cambios en su propuesta de juego. A medida que transcurría su tiempo en los banquillos, Koeman pervertiría sus primeras convicciones futbolísticas: el modelo pasaría a depender de los futbolistas. El vuelo hacia la Premier League en 2014 sería la confirmación de ello.

En una entrevista concedida a Alejandro Ciriza con motivo del Mundial jugado ese mismo año, en lo que era una declaración de principios de un entrenador ya formado, Koeman habló del respeto por el fútbol clásico oranje, pero a la vez estuvo de parte de su homólogo compatriota Ben van Marwijk, a quien cierta crítica acusó de llevar a Holanda a la final de Sudáfrica 2010 a costa de pervertir las esencias del fútbol del país.

Explicó Koeman: “Holanda siempre ha jugado para el espectador, de forma muy ofensiva, con un juego muy atractivo. Puede haber variables, pero el modelo es incontestable. Nosotros disfrutamos con la pelota y nos gusta atacar. Hay otras selecciones que han adoptado el camino contrario, equipos que defienden y esperan al rival. Muy bien, ese no es nuestro estilo (…)”. “Van Marwijk fue realista. Vio lo que tenía y tomó una decisión. Todo depende de los jugadores que tengas. Si no tienes buenos extremos, ¿por qué vas a jugar con extremos? (…) La pizarra no puede esclavizarte siempre, debes saber adaptarte a las circunstancias y los futbolistas que tienes”. El análisis de las declaraciones muestra tanto su gusto como que, a esas alturas, Koeman veía la aceptación de la “realidad” por encima de la idea de trabajar un concreto estilo de juego que sintiese como el más adecuado para conseguir los resultados.

Koeman, en su presentación con el Barcelona. (Reuters)
Koeman, en su presentación con el Barcelona. (Reuters)

Ya como parte de la Premier, en sus poco más de tres temporadas a cargo primero del Southampton y luego del Everton, clubes con los que alcanzó posiciones de UEFA, se le vio probar de todo. Al pivote posicional que siempre había usado en figuras como Nigel de Jong o Maduro, le unió un segundo hombre de contención. Así, en sus alineaciones solían compartir zona de mediocentro futbolistas que establecían una barrera defensiva, como Wanyama, Davis, Gueye, Schneiderlin o incluso centrales como Jagielka, en unión de otros jóvenes más creativos que equilibrasen el balance defensa-ataque con una presión ordenada a mitad de campo. Para él fueron importantes pero no claves nombres como Clasie, Ward-Prose o un Oriol Romeu con pasado en la Masía que, en una entrevista para TV3, dijo que disfrutó mucho jugando para Ronald y aseguró que “en el Southampton básicamente jugó con un 4-2-3-1 (…) Koeman se adaptará a los jugadores y hará el sistema que mejor les venga”. Los resultados favorables hicieron que la prensa del país lo calificase como un buen pero simple “explotador de recursos”.

No cabe duda que en Inglaterra se vio al Koeman menos identificable, más voluble, llegando incluso a ejecutar las propuestas de repliegue, cesión del balón al rival y ataque directo que él mismo rechazase tiempo atrás. Cuando abandonara el país británico y posteriormente tomase el cargo de la selección holandesa en 2018, ya era un entrenador con una pretensión ofensiva de juego, pero en el que primaba un comedido orden y la adecuación de sus equipos al contexto. Lo que podría considerarse un técnico al uso en los tiempos que corren.

Confianza en los jóvenes

Pero aun con las citadas evoluciones en la dirección de sus equipos, lo que en Koeman ha sido tónica habitual a lo largo de sus veinte años de carrera en los banquillos es la promoción de futbolistas jóvenes. Pese a las incoherentes decisiones de la junta directiva en el último lustro en materia de gestión canterana, un técnico con esa mentalidad encaja perfectamente en un club estructurado como el Barça desde hace décadas.

Dembele, en una fotografía de esta temporada. (Reuters)
Dembele, en una fotografía de esta temporada. (Reuters)

Sobre la reformada selección que llevó Van Gaal a la Copa del Mundo Brasil 2014, Ronald aseguró que, a su parecer, “es una apuesta muy buena a largo plazo. Quizá no se vea el resultado temprano, pero repercutirá de forma positiva en el futuro (…) Llegan buenas generaciones, hay que saber esperar”. Acorde a esta lógica vangalista, en todos sus equipos Koeman eliminó veteranía y apostó por jóvenes que a la postre fueron grandes futbolistas, como De Jong, Heitinga, Sneijder, Van der Vaart, Ibrahimovic, Babel, De Vrij, Martins Indi, Clasie, Vilhena, Boëtius, Van Dijk o Mané. Filosofía usada en la reciente selección neerlandesa a la que devolvió la clasificación para una Eurocopa y que, poco antes de su fichaje por el FC Barcelona, detalló en una entrevista sobre el club para TV3: “cuando tengo un jugador de 30 años y otro de 22, con el mismo rendimiento, pongo el de 22 porque es el futuro. Soy partidario de jugar siempre con gente de casa porque saben cómo juega el Barça (…)”

La velada intención de Bartomeu

Además de para echar sobre la espalda del entrenador la limpieza radical de pesos pesados en la plantilla que el presidente considera necesaria, con la intención de lavar su imagen, Bartomeu ha gastado su último cartucho con el fichaje de Koeman como una suerte de vuelta religiosa al fútbol de escuela holandesa enraizado en el club, estilo que en gran medida él mismo ha quemado en sus cinco años de mandato.

El de Zaandam es un entrenador correcto, pero en la actualidad no representa el genuino fútbol de su país. No es bastión de ningún estilo de juego concreto, como lo fueron Cruyff y Van Gaal o siguen siéndolo Guardiola, Bielsa o Simeone en lo suyo. Al igual que Valverde, Koeman es un técnico versátil y práctico.

Bartomeu presenta a Koeman como nuevo entrenador culé. (EFE)
Bartomeu presenta a Koeman como nuevo entrenador culé. (EFE)

Quizá Koeman resulte la solución a unos problemas que, por su dimensión, parecen irresolubles a medio plazo. Pero aunque se diese esta inesperada situación, puede apostarse a que fue la manera de gestionar el equipo del holandés y no la concepción pura de escuela holandesa la que esta vez salvó al Barça.

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