En apenas un par de minutos de conversación

Koeman despide a Suárez por teléfono mientras Messi sigue en silencio

El nuevo entrenador del Barcelona ha comunicado a pesos pesados del vestuario que no continuarán en la plantilla la próxima temporada, instándoles a buscar equipo para un traspaso a corto plazo

Foto: Suárez y Vidal celebran un gol de la pasada temporada. (EFE)
Suárez y Vidal celebran un gol de la pasada temporada. (EFE)
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Ronald Koeman llamó por teléfono a Luis Suárez este lunes y le comunicó que no cuenta con él. La llamada fue breve, apenas un par de minutos. No estás en mi equipo y listo. El uruguayo ya se olía algo porque no había recibido la circular que informa a los jugadores que deben presentarse el próximo domingo para someterse a análisis PCR y sus abogados sin embargo sí que habían recibido la petición del club para reunirse esta semana. La confirmación la tuvo cuando Koeman le llamó. La noticia la adelantó Rac1 y fue la primera de una cadena en la que el técnico telefoneó también a Arturo Vidal, Rakitic y Umtiti para decirles lo mismo que a Luis Suárez. La revolución de Koeman ha comenzado y queda por saber lo más importante: ¿Y qué quiere hacer Leo Messi?

El pasado jueves, tal y como adelantó también la emisora Rac1, Koeman y Messi se reunieron en el domicilio del jugador y le trasladó al entrenador sus dudas. No tiene claro que quiera seguir en el Barça, pero es consciente de que su salida ahora es complicadísima. Tiene contrato hasta el próximo verano, su cláusula de rescisión es de 700 millones de euros y en el actual contexto de pandemia es prácticamente imposible que ningún club la pague teniendo en cuenta además que a partir del mes de enero pueden negociar su fichaje gratis. Messi mantiene una mala relación con Bartomeu que se ha ido viciando esta temporada con los episodios del despido de Valverde, las posteriores declaraciones de Abidal que tanto le molestaron y a las que contestó inmediatamente a través de Instagram y la rebaja salarial por la pandemia en la que los jugadores, con él a la cabeza, publicaron un comunicado quejándose por el trato recibido por parte del club.

Consciente de la situación, Bartomeu ni siquiera se ha atrevido a llamarle después del desastre de Lisboa tal y como reconoció en la entrevista que se montó hace una semana en Barça TV y en la que admitió que sólo había hablado con su padre. La cuestión ahora es cómo se tomará la estrella el despido de Luis Suárez. Porque ambos son amigos, llevan a sus hijos al mismo colegio, veranean juntos y hasta sus esposas son socias en un negocio. La relación no puede ser más cercana y las formas con las que se le ha comunicado a Luis Suárez que no cuentan con él no son las mejores.

El tercer goleador de la historia

Suárez tiene motivos para sentirse dolido. Una breve llamada de teléfono para decirle que no entra en los planes no es precisamente el adiós más cálido que podría haber tenido seis años después de llegar al Barça y siendo el tercer máximo goleador de la historia del club con 198 goles por detrás de Leo Messi y de César Rodríguez.

El uruguayo fichó por el Barcelona gracias a Andoni Zubizarreta, que era el director deportivo por entonces y se empeñó en su contratación a pesar de que ese mismo verano Suárez había protagonizado el escándalo en pleno Mundial de morder a Chiellini. Messi prefería al Kun Agüero y Zubizarreta desveló después de ser despedido que el delantero argentino era la primera opción, pero que el mordisco de Suárez no le había hecho cambiar de planes. “Aceptamos a los seres humanos desde sus imperfecciones”, dijo aquel verano. Bartomeu como presidente en funciones tras la espantada de Rosell y Luis Enrique como entrenador aceptaron sus indicaciones.

Suárez, en un lance del Barcelona-Bayern. (Reuters)
Suárez, en un lance del Barcelona-Bayern. (Reuters)

Suárez enseguida hizo buenas migas con Messi y comenzó a ser frecuente verlos juntos no sólo en los entrenamientos, sino también en los viajes y en las concentraciones del equipo. En su primera temporada, el uruguayo ganó el triplete marcando además un gol en la final de Berlín que el Barça le ganó a la Juventus. Al año siguiente, logró ser el Pichichi de la Liga rompiendo un lustro de dominio de Messi y Cristiano Ronaldo. Su decadencia coincidió con la del equipo y ya la pasada temporada fue duramente criticado por decidir operarse de su rodilla justo después de la catástrofe de Liverpool con lo que se perdió también la final de Copa, pero no la Copa América con su selección. Este año apenas ha tenido peso en el equipo ya que se sometió a una artroscopia después de caer eliminados en la Supercopa en el último partido de Valverde en el banquillo el pasado mes de enero y no volvió a jugar hasta este mes de junio ante el Mallorca. En Lisboa marcó su último gol como azulgrana en el 2-8 del Bayern rompiendo así una maldición de cuatro años y 11 meses sin marcar fuera de casa en competición europea, algo que se le recordaba con frecuencia.

Un año de contrato

Habrá que ver ahora cómo se desarrollan las negociaciones entre los abogados del delantero y el Barça porque le quedaba un año de contrato con opción a un segundo si disputaba el 60% de los partidos del próximo curso. Suárez había manifestado en una entrevista a El País este mismo fin de semana que estaba dispuesto a aceptar un rol de suplente, pero Koeman no le ha dado opción. Bartomeu afirmó también en Barça TV que el principal problema económico del club era la elevada masa salarial de la plantilla y el uruguayo está en el segundo escalón salarial. Se necesita el dinero que dejará de percibir y el que se pueda sacar por su marcha para acometer la contratación de Lautaro. El presidente tenía un acuerdo con el jugador y con el Inter, pero paralizó el fichaje debido a la crisis post Covid.

Los casos de Rakitic, Vidal y Umtiti son diferentes al de Luis Suárez. El primero ya lleva tiempo más fuera que dentro y el último vídeo celebrando la victoria del Sevilla en la Europa League en pleno duelo culé por el desastre de Lisboa indica que podría volver al equipo andaluz. Mientras, Vidal que ha sido muy utilizado tanto por Valverde como por Setién, no ha estado el tiempo suficiente en el conjunto azulgrana como para dejar huella en el vestuario o entre la afición y Umtiti lleva lesionado intermitentemente desde que renovó por el Barça justo después del Mundial que logró con Francia arriesgando con su rodilla como él mismo reconoció. Busquets y Jordi Alba, por otra parte, esperan acontecimientos. O la llamada.

Koeman empieza pisando fuerte en el vestuario azulgrana y prescindiendo del amigo personal de Leo Messi, que sigue teniendo en vilo al barcelonismo con su silencio. En breve comprobaremos cuál es la reacción del astro, del capitán, del ídolo, a las decisiones del nuevo técnico y de la manera en la que las está llevando a cabo.

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