SU SECRETO ES SER SEVILLISTA Y REÍRSE MUCHO

La emoción de una anciana de 102 años al conocer en persona a Jesús Navas

El Sevilla la invitó para poder conocer su ciudad deportiva y a los miembros de la primera plantilla hispalense, pero no pudo contener las lágrimas al ver en persona a Navas

Foto: Jesús Navas y Lucrecia, de 102 años, en el momento de conocerse (Foto: YouTube)
Jesús Navas y Lucrecia, de 102 años, en el momento de conocerse (Foto: YouTube)

Lucrecia es una mujer muy especial: tiene 102 años, pero su cabeza funciona como un reloj. Asegura que parte de ese mérito es porque es “muy sevillista” y, como homenaje, el club hispalense la hizo un regalo que tardará en olvidar: la llevaron a conocer a los miembros de la primera plantilla del Sevilla.

Lucrecia, acompañada por dos de sus familiares, visitó la ciudad deportiva José Ramón Cisneros Palacios, donde entrena habitualmente el conjunto andaluz. Se quedó impresionada con las instalaciones, pero lo mejor estaba aún por llegar: iba a conocer personalmente a los jugadores y al cuerpo técnico del equipo de sus amores.

De hecho, el primero en aparecer fue el técnico. Julen Lopetegui se detuvo con Lucrecia durante unos momentos, bromeando sobre su buen estado físico: “Está hecha una moza, está guapísima, ya me contará el secreto”, le dijo el entrenador sevillista, a lo que la mujer no dudó en contestar que, además de ser sevillista, el secreto es “reírse mucho”.

Pasión por Jesús Navas

Después del técnico fueron llegando al campo de entrenamiento todos los componentes de la primera plantilla, algunos de los cuales saludaron a Lucrecia. La anciana no podía parar de decir “uy que me gusta, uy que me gusta”, pero el mejor momento del día aún estaba por llegar: conocer a Jesús Navas.

Navas estuvo muy cariñoso con la anciana, que no pudo contener las lágrimas después de conocer a su gran ídolo

El futbolista de Los Palacios fue uno de los últimos en aparecer, pero no dudó en acercarse a la anciana para darle un cariñoso abrazo. Lucrecia se emocionó entonces: “Uy, Jesús Navas, cómo me iba a figurar yo que te iba a conocer… ¡y qué guapo eres, hijo!” El carismático jugador hispalense dio un beso de despedida a la anciana antes de unirse al resto de compañeros para empezar a entrenar, pero la protagonista ya tenía su regalo.

Lucrecia se emocionó hasta el punto de no poder contener las lágrimas y después aún tuvo tiempo de disfrutar del entrenamiento del equipo de sus amores. Explicó que su hermano jugaba al fútbol y ella acudía a verle: “Después, me explicaba todo y así me aficioné”. De aquello hace más de 80 años, pero Lucrecia sigue sintiendo pasión por el fútbol y, sobre todo, por el Sevilla y ‘su’ Jesús Navas.

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