quiere romper el contrato de donnarumma

Raiola, el representante que no lleva traje y ahora acusa de 'mobbing' al Milan

Junto con Mendes, controla el mercado futbolístico mundial. Tiene una catarata en su pasado de excentricidades y sus jugadores, que le dan el 10% de su sueldo, le tratan como a un padre

Foto: Mario Balotelli y Mino Raiola paseando por Milán (Cordon Press).
Mario Balotelli y Mino Raiola paseando por Milán (Cordon Press).

Ibrahimovic buscaba agente y para ello contactó con un periodista holandés de su confianza. "Están los de Beckham, que son muy buenos, y luego hay otro que parece un mafioso...", respondió. Para sorpresa de nadie, al sueco le interesó menos la gran corporación que el personaje oscuro. Le dijo que quería conocerlo y así terminó contactando con Mino Raiola.

Zlatan apareció en el restaurante en el que habían quedado, un japonés carísimo, montado en un Porsche y con un traje de Gucci. Raiola, que como siempre llegó pronto, ya le esperaba dentro con comida para cinco personas, una camiseta algo ajada y un pantalón vaquero simplón. "Tienes que vender tus coches y tus relojes y empezar a entrenar si quieres ser el mejor jugador del mundo, tus estadísticas son una basura", le espetó nada más conocerlo, según recuerda en su biografía el delantero. Lo hizo y la relación entre ambos se convirtió en algo casi paternofilial además, desde luego, un muy lucrativo negocio.

El PSG de fondo a la "violencia moral"

Hoy Raiola es noticia porque quiere sacar a Gianluigi Donnarumma del Milan o, cuanto menos, hacer que la última renovación del contrato no se haga efectiva. Alega, según publica la prensa italiana, presiones psicológicas a la hora de firmar el contrato, que al joven cancerbero se le ofrecieron cláusulas de rescisión que luego nunca se llegaron a firmar, una "violencia moral" para obligarle a rubricar aquel contrato. De fondo, el PSG, que no anda sobrado de porteros. Y Raiola, claro, que juega en el tablero del fútbol europeo como muy pocos saben. Y si para eso es necesario invocar a una especie de 'mobbing' a un portero recién renovado, lo hará.

"No, hoy no voy a contestar a eso", explica el representante a la llamada de El Confidencial. Contesta desde un número monegasco, pues allí estableció su residencia hace ya unos cuantos años. El chorro de anécdotas que rodean su figura es casi interminable, su capacidad para generar dinero también. En su cartera, además de Ibrahimovic, hay fichajes de relumbrón como Lukaku, Mkhitaryan o Pogba. No lleva a muchos jugadores, porque entre las promesas que hace a sus clientes está la dedicación cercana. No vale solo el teléfono móvil ni un regimiento de asesores, él lleva las cosas por sí mismo.

Aspectualmente, Raiola se parece más a Joe, el agente del cantante en 'Love Actually' que al resto de los de su especie. No muy alto, con prominente barriga, desarreglado siempre. Esto último no es descuido, es táctica, en una entrevista publicada en el 'Financial Times' el pasado año contaba que nunca se viste de gala porque eso le ayudaba en la negociación ya que los otros participantes, a los que siempre trata como rivales en un juego, tienden a infravalorarle por sus pintas.

Monaco 24 08 2017 Lots to UEFA Champions League Group stage 2017 2018 Mino Raiola
Monaco 24 08 2017 Lots to UEFA Champions League Group stage 2017 2018 Mino Raiola

De la pizzería al fútbol

A estas alturas, sin embargo, ya deben haber aprendido quién es Raiola, porque son muchos años los que lleva en el mundo del fútbol y el éxito no le ha faltado. Claro que lo suyo, más que el dinero, que también, es la pasión por lo que hace. De hecho, su imperio llegó cuando ya era millonario. Hijo de una familia humilde italiana, sus padres se trasladaron a Holanda cuando él era un niño para montar una pizzería. De aquello salieron 25 restaurantes más en lo que constituyó un pequeño emporio en el que Mino tuvo bastante que ver. Hablaba mejor neerlandés que su padre, así que era él quien gestionaba los negocios. Después, cuando acababa de salir de la adolescencia, empezó a montar él mismo locales de comida rápida que, posteriormente, vendió a una agencia inmobiliaria. Y con esa peripecia vital tan curiosa, y habiendo ganado suficiente dinero para permitírselo, pensó que el fútbol era su pasión y que no quería estar más tiempo lejos de lo que consideraba su mundo.

Había sido un juvenil de cierto éxito en el Haarlem y ayudado a la junta directiva cuando tenía 19 años, aunque no le hicieron mucho caso en su idea de fichar a un adolescente Dennis Bergkamp. Todo, en cualquier caso, muy lejos de la primera línea del fútbol mundial. Entró en la agencia Intermezzo gracias a su capacidad para los idiomas. Habían firmado un traductor, no sabían que también un representante. Le encargaron que llevase a Bryan Roy al Foggia y no hizo solo eso, sino que se quedó con él siete meses, le ayudó incluso a pintar su casa y terminó conociendo a su mujer allí.

A Raiola implicación no le falta, del mismo modo que tampoco le sobran buenas maneras. Considera que, por lo general, los directivos de los equipos no son muy inteligentes, aunque hace alguna excepción. Le pasó con Luciano Moggi, hoy fuera del fútbol gracias a sus variadas corruptelas. Le conoció cuando estaba en el Torino y su primera reunión fue un desastre. Tanto que le hizo esperar más de media hora, algo que Raiola lleva especialmente mal.

Raiola, en Barcelona. (Reuters)
Raiola, en Barcelona. (Reuters)

Trabajar como Nedved

Por eso años después, cuando llevaba a Nedved, quedó con Moggi en Florencia a las 12 de la mañana y le gritó que si llegaba más de diez minutos tarde el jugador costaría el doble de lo que habían hablado. El checo entró en contacto con Raiola cuando este ya se había independizado de su empresa, porque al agente le pega mucho más ser un lobo solitario. "El jugador perfecto no existe, tu quieres que regatee como Maradona, que corra 17 kilómetros por partido y entrene más duro que nadie", le comentó al Zdenek Zeman una vez. Ambos enamorados del fútbol, pasaban horas y horas dándole vueltas a eso. Años después le volvió a llamar "ese jugador existe, es Pavel". Y Nedved terminó en la Lazio y siendo Balón de Oro.

Raiola dice de vez en cuando que un día escribirá una biografía y la llamará 'El arte del acuerdo'. Si se decide a contar la verdad excentricidades no faltarán. Y es que el abc de su oficio es saber sentarse a una mesa y jugar al póker. Rody Turpjin, por ejemplo, llegó a una conversación con el De Graafschap en lo que era su única oferta para salir del Ajax. "A mí me pareció bien, pero él empezó a decir que era poco seria y que les estaban haciendo perder el tiempo. Con aquello no solo consiguió que ganase más dinero, prácticamente me aseguró el resto de mi vida", explicaba en 'The Guardian' el holandés, que es uno de los muchos clientes satisfechos que tiene el Raiola. Y eso que no le hizo caso, no se entrenó como Nedved y terminó retirado del fútbol a los 25 años. El agente, por cierto, se vanagloria de que el 99% de sus representados terminan siendo sus amigos. Algo probable si se ven cosas como en Instagram de Paul Pogba, en el que Raiola sale chapoteando en su piscina.

En disant rien on a tout dis 👊🏿 we say it all by saying nothing at all #holidays

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Los bomberos y Balotelli

Porque más que agente es un consejero, que no es exactamente lo mismo. Raiola, que se tiene aprecio, se considera un visionario y asegura que sus jugadores solo se equivocan cuando imponen su idea y no le hacen caso, como le ocurrió a Balotelli cuando dejó el Manchester City en contra de su consejo. Claro que Balotelli es ese mismo jugador que un día le llamó porque su casa estaba en llamas. "Mejor llama a los bomberos", le recomendó en esas el representante. No había que estrujarse el cerebro para llegar a ese consejo, pero era el que necesitaba el no muy centrado delantero.

Raiola, con el tiempo, se ha ido haciendo muy amigo de sus jugadores y, con esa boca que tiene, muy contrario a muchos de los otros actores del fútbol mundial. A Guardiola le llamó repetidas veces "cobarde" por su trato a Ibrahimovic. Con Ferguson las tuvo tiesas, hasta el punto que el escocés terminó una reunión insultando al representante. Raiola tuvo suerte esa vez, no le entendió nada de lo que decía. Con Blatter las cosas también fueron tensas, solo así se explica que terminase definiéndole como un "dictador senil".

El negocio es redondo. Raiola se dedica a mover sus piezas por el tablero lo más posible, y solo hay que ver la carrera de Ibrahimovic para entenderlo. Raiola, que se jacta de cobrar el 10% del sueldo de sus jugadores, ha ido también haciendo operaciones curiosas. Como el traspaso de Pogba al United, en ese momento el más caro de todos los tiempos. El agente, que previamente había llevado al francés del United a la Juve, se aseguró un 20% de los derechos federativos del mediocampista. Y eso, en un traspaso de más de 100 millones, es un dineral.

Raiola tiene también su parte caricaturesca, como el niño que es muy feliz jugando con sus juguetes. A su empresa la llamó Maguire Tax & Legal por Jerry Maguire, el agente ficticio más conocido de la historia. Hay reportes de que hace no mucho se compró la casa de Al Capone algo que, según Ibrahimovic, le puede pegar bastante. Porque el sueco buscaba un mafioso y no lo encontró como tal, pero lo que se llevó como amigo y agente es algo bastante parecido.

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