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Jackson aún no ha asumido la filosofía de Simeone: "Podemos ir a por la Liga"
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Jackson aún no ha asumido la filosofía de Simeone: "Podemos ir a por la Liga"

“Tenemos equipo para ir a por la Liga”, dijo Jackson cuando le preguntaron si veía a su nuevo equipo capaz de pelear con los dos grandes. El Cholo no ha opinado ni opinará lo mismo

El Atlético del Cholo es de todo menos templanza dentro del terreno de juego. Es serio y férreo en defensa y parece un toro desbocado cuando ataca, lo hace sin una idea clara y de tanto hacerlo, a veces hasta le sale bien. El banquillo, allí donde se juega el partido sin tocar el balón, promueve ese juego anarquista puro, es decir, orden sin gobierno. O puede que sea al revés, que hay tanta organización que el libre albedrío está en desuso. Quizás por ello Simeone es todo lo contrario fuera del campo: tiene una idea clara, concisa, va con ella a muerte y hasta ahora casi siempre le ha salido bien.

Uno de los problemas que se encuentra cada año es uno que no le gusta ni un poco pero con el que tiene que convivir: educar a los nuevos integrantes de la plantilla y convencerlos de que sus ideas son las que valen. A veces sale de maravilla, como con Arda Turan, Griezmann o Falcao. En otras ocasiones, es un caso perdido, como con Cerci. Este año tiene otra vez ese reto con nuevos futbolistas que han llegado con el cartel de ser buenos jugadores pero con el reto a la altura de pocos de adaptarse a la inflexible filosofía de Simeone.

Por ahora, y sólo estamos a finales de julio, el Cholo ya tiene trabajo con Jackson Martínez. El buen delantero que viene de Oporto se presentó en el Vicente Calderón ante miles de espectadores valientes que se dieron un paseo por el Manzanares en pleno verano. Apareció con una camiseta con el 11 a la espalda (lo que insinúa que Raúl Jiménez, quien portaba ese dorsal, tiene poco futuro en el equipo). Y claro, el chaval quería agradar a todos los presentes, prometerles que comerían perdices a final de temporada, pero sin ponerles un caramelo en la boca que no pudiesen finalmente saborear. “Tenemos equipo para ir a por la Liga”, dijo Jackson cuando le preguntaron si veía a su nuevo equipo capaz de pelear con los dos grandes.

¿Qué iba a decir? ¿Que no? Para eso ha dejado el estadio de los dragones. La Liga portuguesa se le quedó pequeña, quería más desde hace tiempo y siguió los pasos de su compañero Falcao y cambió las rayas azules por unas rojas con la idea de seguir ganando, pero en este caso títulos que tengan más valor internacional. Ganar el torneo de la regularidad en España es un ejemplo de lo que hablamos. Y Jackson quiere levantar títulos y lo dijo porque así lo sentía. Si uno echa un ojo a la plantilla del Atlético de Madrid lo cierto es que le sorprende la calidad que hay, tanto individual como colectiva. Pero incluso los aficionados rojiblancos consideran aún a su equipo lejos de Real Madrid o Barcelona.

Así lo piensa también Simeone. Puede que sea sensato o puede que sea testarudo, pero esa es la idea que tiene de su Atleti o al menos esa que quiere transmitir a la opinión pública. Esta temporada nada cambiará con respecto a las anteriores. El objetivo será el tercer puesto y realizar un papel lo más decente posible en los torneos coperos. Y puede que de nuevo vuelva a tener razón y el Atleti sólo aspire a eso, a pesar de los 220 millones invertidos en estos dos últimos años. Le toca, por tanto, aplacar las ambiciones de Jackson Martínez, hacerle comprender que desde la humildad y la modestia han tocado el cielo varias veces y que, si asume como propias estas ideas, será más probable llevarle la contraria a las mismas ideas.

El Atlético del Cholo es de todo menos templanza dentro del terreno de juego. Es serio y férreo en defensa y parece un toro desbocado cuando ataca, lo hace sin una idea clara y de tanto hacerlo, a veces hasta le sale bien. El banquillo, allí donde se juega el partido sin tocar el balón, promueve ese juego anarquista puro, es decir, orden sin gobierno. O puede que sea al revés, que hay tanta organización que el libre albedrío está en desuso. Quizás por ello Simeone es todo lo contrario fuera del campo: tiene una idea clara, concisa, va con ella a muerte y hasta ahora casi siempre le ha salido bien.

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