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Las razones por las que Fernando Alonso sigue esperando a Alpine (y no al revés)
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DIFÍCIL INICIO DE TEMPORADA

Las razones por las que Fernando Alonso sigue esperando a Alpine (y no al revés)

Ha sido muy doloroso ver como los problemas y fallos se han cebado de forma especial con los españoles este inicio de temporada, pero quizá desde este fin de semana todo cambie

Foto: Fernando Alonso y Carlos Sainz en el Gran Premio. ( REUTERS / Hamad I Mohammed ) de Arabia Saudí
Fernando Alonso y Carlos Sainz en el Gran Premio. ( REUTERS / Hamad I Mohammed ) de Arabia Saudí

Las carreras de motos y coches son sin duda unos de los deportes más crueles que existen, porque en pocas especialidades tu competición puede acabar en el mismo momento de haber empezado. Más de 50 personas trabajando a destajo durante cuatro días, más los viajes al circuito, para que todo el esfuerzo se pueda ir por la alcantarilla en la primera curva por un golpe fortuito. Esto es justo lo que les ocurrió a Carlos Sainz y Fernando Alonso en la última carrera de Imola.

Esto fue el epílogo más simbólico que puede reflejar el difícil comienzo de los españoles en la temporada 2022 de la Fórmula 1. No puede decirse que fueran mala suerte los errores de Mick Schumacher y Daniel Ricciardo que arruinaron la carrera del asturiano y el madrileño respectivamente porque, como bien dijo el propio Sainz al acabar el Gran Premio, estos accidentes forman parte de las carreras y mañana puede pasarle a tus rivales.

Con cuatro carreras celebradas de un total de veintitrés, hay tiempo y sobradas oportunidades para que cambien las tornas con otros. El problema es que mientras el azar vaya equilibrando la situación, ambos pilotos afrontan desafíos importantes que resolver que, en mayor o menor medida, están bajo su control de su equipo.

placeholder El Alpine se ha mostrado muy veloz, pero a la vez frágil y poco constante (EFE EPA /SIMON BAKER)
El Alpine se ha mostrado muy veloz, pero a la vez frágil y poco constante (EFE EPA /SIMON BAKER)

Alonso y el puzzle sin acabar de Alpine

Para Fernando Alonso, los problemas son de otra índole diferente a los de Sainz. A diferencia de Ferrari, Alpine no ha completado todavía la tarea de reconstrucción con el mismo éxito que el equipo italiano. Los coches franceses fueron los primeros en dar por amortizada la pasada temporada para centrarse en la presente, pero siguen más o menos en la misma posición en la parrilla. Aunque a una vuelta ocasionalmente muestran flashes de velocidad, en carrera no son ni constantes ni fiables. Hay quien les sitúa como tercer monoplaza de la parrilla por detrás de Ferrari y Mercedes, pero tan solo se trata de una visión optimizada de la realidad.

Lewis Hamilton y Sebastian Vettel son puestos como ejemplo de la dificultad para mantener la motivación cuando conducen un coche poco competitivo. Cómo tendría que sentirse el asturiano sin oler un coche potencialmente ganador desde hace siete u ocho años. Pero Alonso tiene el mérito de no tirar la toalla después de tantos sinsabores y tantos años en la brecha, confirmando la pasión del asturiano por las carreras. Es un animal competitivo y la parrilla y su equipo lo sabe.

Una vuelta no es suficiente

"El coche parece bastante rápido este año y sí, es increíble que tengamos solo dos puntos en el campeonato de pilotos y que no nos hace justicia en estos momentos". Se lamentaba Alonso, que no puntúa desde Bahrein a pesar de haber llegado en momentos a luchar por la ‘pole’ en Australia. Quizá por acelerar demasiado su programa de evolución, Alpine ha descuidado los procesos de fabricación y montaje, ya que entre motor y chasis son demasiados fallos acumulados en apenas cuatro carreras. Y por encima de la mala suerte que haya podido tener, es la principal razón de esos 'dos puntos' que lamenta el piloto español. Miami será en este sentido otra prueba de fuego.

No es mala suerte que falle el motor o el cambio, como se defendía desde el equipo, por una pieza que no cuesta ni un euro. Por qué fallan esas ‘pequeñas tonterías’ que tan caras resultan luego los resultados sería la pregunta. Además de asegurar la fiabilidad, Alpine ha de demostrar que su velocidad no se resume a hacer una vuelta ‘cañón’. Porque tanto en Australia como en Imola los coches de Alonso y Ocon devoraban los neumáticos a una cadencia muy superior a la de sus rivales. Ser rápido a una vuelta significa que tus neumáticos ganan temperatura rápidamente, la misma razón que los degrada pronto en carrera si no se logra el equilibrio adecuado. Y Alpine no lo tiene por ahora.

Quizá el nuevo suelo aerodinámico introducido en Imola y que se quedó sin evaluar su potencial real solucione parte de estos problemas y Fernando cuente finalmente con ese monoplaza que esperaba en su regreso a la Fórmula 1. La lucha por el título está totalmente descartada, pero si Alpine es capaz hacer continuados los chispazos ocasionales de competitividad, ojo con el asturiano, porque sigue demostrando que su velocidad está intacta. El Gran Premio de Miami está esperando para ello. De momento, Fernando Alonso sigue esperando a su equipo, y no al revés.

Las carreras de motos y coches son sin duda unos de los deportes más crueles que existen, porque en pocas especialidades tu competición puede acabar en el mismo momento de haber empezado. Más de 50 personas trabajando a destajo durante cuatro días, más los viajes al circuito, para que todo el esfuerzo se pueda ir por la alcantarilla en la primera curva por un golpe fortuito. Esto es justo lo que les ocurrió a Carlos Sainz y Fernando Alonso en la última carrera de Imola.

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