Cadel Evans se viste con la ‘maglia’ rosa para saldar una deuda con la historia
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estuvo a punto de ganar el Giro hace 12 años

Cadel Evans se viste con la ‘maglia’ rosa para saldar una deuda con la historia

El Giro de Italia es una carrera maldita para el australiano desde hace años, lo que provocó que pasara a centrar todos sus esfuerzos en el Tour

Foto: Cadel Evans se colocó como nuevo líder del Giro (EFE)
Cadel Evans se colocó como nuevo líder del Giro (EFE)

La primera toma de contacto con la montaña de verdad en este Giro de Italia defraudó. La dureza de la octava etapa invitaba a los favoritos a jugársela, pero ninguno se atrevió a moverse hasta el último kilómetro y claro, en esas circunstancias, las diferencias fueron mínimas. Diego Ulissi volvía a dar muestras de su clase para llevarse la etapa -la segunda personal en este Giro- y el líder Matthews cedía más de media hora, lo esperado. Así, la ‘maglia’ rosa pasa a manos de Cadel Evans.

El australiano con el paso de los días se ha colocado en un lugar privilegiado y en la primera oportunidad que ha tenido no ha fallado. Evans ya llegó a Irlanda como uno de los grandes ‘outsiders’ para arrebatar la victoria a Quintana-que ayer se quedó sin compañeros para ayudarle en cuanto la carrera se endureció- y a ‘Purito’ -que ya no está- y tras lo visto en la primera semana de carrera no ha hecho más que refrendar esa idea.

El veterano ciclista del BMC -cuenta ya con 37 años- fue una estrella del mountain bike en su juventud, llegando a ganar la Copa del Mundo de la especialidad. Sin embargo, un día vio a Miguel Indurain levantar el trofeo de ganador de su quinto Tour de Francia y el ‘aussie’ se empeñó en correr la ronda gala. Para ello no dudó en dejar su exitosa carrera con la bici de rueda gorda y probar con la de ruta. Seis meses tardó en demostrar su potencial y ganar la Vuelta a Austria corriendo para el equipo Saeco. Las buenas maneras de Evans llamaron la atención de la fábrica de talentos del Mapei, que le ficha para la próxima campaña, donde le hará debutar en una gran vuelta por etapas. Se trataba del Giro de Italia del 2002 y llegaba como gregario de Garzelli.

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Los problemas con el dopaje del italiano le apearon de la carrera y Cadel Evansasume la capitanía de la todopoderosa escuadra.Con sólo 25 años en su DNI y 18 meses en el profesionalismo le llega su primera gran oportunidad. A falta de cinco días para la conclusión de la ‘corsa’ rosa, camino de Corvaria in Badia, Pérez Cuapio gana la etapa y Cadel Evans sorprende a todos vistiendo la ‘maglia’ rosa. Las buenas maneras del australiano y su regularidad hasta entonces le aúpan en las casas de apuestas al cajón de máximo favorito. Los italianos no confían en Savoldelli, un gran bajador, pero no tan buen escalador ni contrarrelojista como Evans.

Un día más tarde, en la etapa 17 entre Corvaria in Badia y Folgaria, Cadel sorprende a todos con un desfallecimiento que le hace cruzar la meta a casi un cuarto de hora del ganador. Sus opciones de ganar la ronda italiana se esfuman. “Ese día aprendí más que en toda mi carrera deportiva”, señala el australiano con el paso de los años. Desde entonces el Giro será una carrera maldita para el australiano, que pasa a centrarse en el Tour de Francia. No obstante, cuando consigue, después de haberse acercado en varias ocasiones, ganar la ‘Grande Bouclè’, Evans vuelve a apostar por el Giro de Italia y vuelve a brillar en las carreteras italianas.

Sin embargo, sus buenas actuaciones se ven emborronadas siempre por un día malo, un día como el de camino de Folgaria en 2002, y nunca puede volver a vestir la ‘maglia’ rosa. Hace quinto y hasta tercero en la general final, pero nunca más viste de líder. Nunca más hasta esta octava etapa del Giro, donde 12 años después ha podido saldar una deuda con la historia y con su pasado. Ahora habrá que ver si el Evans de sus inicios, ese que siempre tiene un desfallecimiento en un día clave, regresa y le roba su sueño o, si por el contrario, el viejo Cadel, el de su triunfo en el Tour de Francia y otras muchas carreras, se impone y deja a la nueva generación que abandera Quintana, Urán, Aru o Majka entre otros con un palmo de narices y teniendo que esperar, como le pasó a él, para conquistar la prenda que ahora reposa en la espalda del australiano.

Giro de Italia El Confidencial Miguel Indurain
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