SE QUEDÓ SIN EL ORO EN EL MUNDIAL DE RUTA

'Purito' Rodríguez no pudo en Florencia con su peor enemigo: Alejandro Valverde

El podio de ayer en Florencia, un poema. Costa, Rodríguez y Valverde, tres corredores unidos por un equipo y un enfrentamiento, el actual Movistar

Foto: 'Purito', llorando en el podio de Florencia.
'Purito', llorando en el podio de Florencia.

El podio de ayer en Florencia, un poema. Costa, Rodríguez y Valverde, tres corredores unidos por un equipo y un enfrentamiento, el Movistar (en todas sus formas, desde el Caisse d’Espargne). Los tres corredores disueltos por el bloqueo y la protección de Eusebio Unzué sobre el ciclista murciano, que pasó de ser la esperanza blanca capaz de vencer a Armstrong, en Courchevel (2007), a asumir dos años de sanción por dopaje en 2010. El entorno de Valverde hizo del corredor un tapón para las aspiraciones y capacidades de cualquiera de sus compañeros. 

Ninguna estrella podía hacerle sombra y 'Purito' terminó abandonando el equipo a finales de 2009, como Rui Costa lo hará tras estas navidades. Celebrará y difundirá su maillot de campeón del mundo durante 2014 en el Lampre italiano. Después de sus dos victorias en el Tour y su contrato abierto, el Movistar demostró la misma estrategia que ha empleado Alejandro Valverde en este campeonato del mundo. 

Una táctica que le define o bien como nulo corredor o bien como el peor compañero de todos los tiempos, porque no cerró la puerta atrás. Ha sido un movimiento tan incomprensible y tan juvenil, que bien pareciese que le debía un favor a Rui Costa o que no quería otro rey en el pelotón español que lo destronara con el maillot arcoíris. Y así se podrá resumir la carrera de este ciclista, del dopaje ya hemos hablado: Alejandro Valverde, el ciclista que nunca fue Campeón del Mundo e impidió que otros lo fueran.  

Lo que ha pasado en los últimos diez años en el ciclismo español puede resumirse en los dos últimos kilómetros del mundial de Florencia: España se ha hecho mayor y los suplentes van a llegar tarde si no acaban de una vez con sus mayores, sobre todo con el ciclista de Movistar. Joaquim, 34 años; Alejandro, 33; Rui, 27. En este caso la juventud era la experiencia. Rui Costa no tiene equipo en los mundiales. Portugal es lo que es, una gran cantera que acoge a los ciclistas españoles que se quedan sin equipo en su país. Pero Rui Costa cuenta a su favor con una clase y una fuerza exquisita y con algo que no se entrena: visión de carrera, casi tanta como Joaquim.

Olano e Indurain, un ejemplo que se cumplió a medias

La veteranía le ha servido a la selección (con sólo tres corredores por debajo de los 30 y dirigidos por el 'jovencito' Javier Mínguez) para ir bien tapados durante las siete horas de carrera y mover ficha en el momento justo en los últimos treinta minutos. Pero hablamos de la medalla de oro y con eso no basta. Es inevitable recordar por la dureza, la lluvia y las condiciones al de Duitama (Colombia, 1995). Entonces, Olano fue 'Purito' y Miguel Induráin… 

No, Alejandro Valverde no es ser Indurain, que retuvo a Marco Pantani y a Mauro Gianetti, a pesar de que podría haber ganado con una pierna. Esa es la diferencia del campeón: Miguel Indurain, el ciclista que nunca fue Campeón del Mundo (en línea), pero ayudó a que otro lo ganara. Y con la rueda pinchada. El navarro era el más fuerte y el más inteligente, Valverde ha mostrado sus errores tácticos en carrera una y otra vez. Unas veces para beneficiarse de ellos, otras por pura incapacidad. En el último kilómetro y medio de Florencia, el murciano no cerró a Rui Costa, su compañero de equipo, le dejó marchar a la caza de Rodríguez, muy castigado por haber vuelto la carrera del revés en los últimos 20 kilómetros. Valverde dejó marchar al peor enemigo. ¿O su peor enemigo era 'Purito'?

Habría que preguntar también a Samuel Sánchez por la falta de honestidad de su capitán, en Salzburgo en 2006, cuando después de un ataque terrible y de desarmar a todos los equipos de los velocistas tuvo que parar para hacerle el trabajo sucio a Valverde y lanzarle en un esprint para el que no tenía fuerzas y que dejó en bandeja a Bettini.  El damnificado en Florencia ha sido Joaquim Rodríguez, que huyó del equipo en el que no podía evolucionar por la alargada sombra de un deportista sancionado. El victorioso ha sido Rui Costa, que huye de un equipo en la flor y nata de su carrera, donde siempre ha estado atado a la rueda de Valverde hasta que jugó sus bazas y se reveló en el Tour para lograr un puesto de oro en otro equipo, con un contrato que reconocía sus capacidades. 

Florencia es un lugar maravilloso para celebrar dos medallas, pensar en el futuro y pasar a un segundo plano. La debacle del ciclismo profesional español es tan profunda -dos equipos ProTour en 2014 y cientos de carreras de categorías inferiores desapareciendo por falta de financiación-, que se debe actuar con celeridad. Los corredores manchados por las trampas deben desaparecer para que afloren los valores limpios y ver si el ciclismo español puede vivir del futuro o tendrá que conformarse con el pasado.  

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