TERMINÓ CON CINCO AÑOS DE VICTORIAS NACIONALES

Cadel Evans: el 'eterno segundón' que acabó con la hegemonía española

Cadel Evans se convirtió en el ganador del Tour de Francia 2011. El ciclista australiano logró, por fin, dar la espalda a sus fantasmas para conseguir,

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Cadel Evans: el 'eterno segundón' que acabó con la hegemonía española
Cadel Evans se convirtió en el ganador del Tour de Francia 2011. El ciclista australiano logró, por fin, dar la espalda a sus fantasmas para conseguir, por primera vez en su carrera, la mejor prueba por etapas del mundo. El 'aussie' ha olvidado su fama de 'eterno segundón' para lograr el triunfo en la ronda gala y convertirse, a sus 34 años, en el segundo ciclista más veterano en ganar el Tour.

El triunfo de Evans, además, sirve para romper la hegemonía española en la 'grande boucle', que había logrado la victoria en los últimos cinco Tours. Alberto Contador en tres ocasiones, y Carlos Sastre y Óscar Pereiro en una -este último tras la descalificación de Floyd Landis por dopaje-, habían hecho sonar el himno español en los Campos Elíseos, tradición que ha cambiado este año el australiano. 

Sin duda, Evans es un ciclista hecho a si mismo, poco común al resto de integrantes del gran pelotón. Frío y calculador, su ciclismo poco o nada tiene que ver con el que desarrollan otros grandes nombres, pero a la hora de la verdad se ha mostrado efectivo como ninguno. El australiano ha tenido su tan deseada recompensa tras varios años de duras decepciones en el último momento.

Pero el triunfo del 'aussie' tiene aún más valor si se tiene en cuenta su espíritu de superación. Con sólo ocho años, un caballo le propinó un coz que a punto estuvo de dejarlo en silla de ruedas. Su espíritu de superación le sirvió para volver a caminar. Pocos meses después, comenzaría a dar sus primeras pedaladas gracias a un bici realizada con piezas usadas por su padre.

Tras descubrirse fiel amante del ciclismo, decidió probar en el mountain bike, y la verdad es que no le fue nada mal. En 1997, con 20 años, se proclamó campeón del mundo, éxito que repitió sólo un año después. Después de ambos logros, decidió dar el salto al ciclismo en ruta, pero su cambio no fue nada sencillo: el australiano tuvo que pasar un duro y pedregoso camino.

Un duro cambio para todo un campeón

Tras varios años de adaptación, en 2002 correría su primer Giro de Italia, perdiendo el liderato a sólo tres días del término de la carrera. A partir de entonces, Evans se erigió en uno de los ciclista importantes del pelotón, pero que a la hora de la verdad siempre sufría un día malo que le impedía consumar el triunfo. Así, en su primer contacto con el Tour, en 2005, finalizaría octavo.

A partir de entonces, en cada prueba en la que participaba se le daba como favorito, pero siempre sufría algún problema. Así, en 2007 acabó segundo de la Dauphiné, de la Flecha-Valona y del Tour; en 2008, de nuevo segundo en Dauphiné y del Tour; y en 2009, acabó tercero de la de la Vuelta a España. Evans no conseguía encontrar el camino a la victoria.

Pero entonces llegó el Mundial de 2009. Mendrisio (Suiza) iba a ver, por primera vez, a Cadel Evans como campeón del mundo de fondo en carretera, un logró que le iba a hacer ver las cosas desde otro prisma. A partir de entonces, el australiano empezó a confiar más en sus posibilidades, y las victorias comenzaron a llegar, tras ganar la Flecha-Valona de 2009 y la Tirreno-Adriático de 2011.

El Tour de Francia, su consagración

Su gran momento tenía que llegar en el Tour de 2011, y no lo hizo esperar. Corriendo siempre con la calculadora, supo regular esfuerzos en la alta montaña -en especial en los Pirineos- para perder el mayor tiempo posible. Ni los ataques de los hermanos Schleck ni de Alberto Contador desesperaron al australiano, que supo regular a la perfección para llegar a la contrarreloj de Grenoble.

La prueba que decidiría la victoria final había sido recorrida hasta en dos ocasiones por Evans antes de su disputa, que había preparado al milímetro la prueba. Y así lo demostró en plena carrera, pues el 'aussie' puso toda la carne en el asador en la etapa contra el crono, para acabar con las esperanzas de Andy Schleck y conseguir su primer Tour de Francia. 

Evans se convirtió en el primer australiano en ganar la ronda gala, y en el segundo más veterano en lograr la victoria, rompiendo con la historia y con su pasado: ahora, a sus 34 años, ya puede decir que ha dejado de ser el 'eterno segundón', y se ha convertido en el encargado de romper la hegemonía español en la mejor carrera por etapas del mundo.
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