el actual presidente de la iaaf, en san sebastián

Sebastian Coe regresa al lugar donde comenzó a forjar su leyenda

El doble campeón olímpico vuelve al Velódromo de San Sebastián, donde en 1977 logró su primer oro internacional en los 800 m del Campeonato de Europa de Pista Cubierta

Foto: Coe, este viernes, en el Velódromo de San Sebastián (Juan Herrero/EFE)
Coe, este viernes, en el Velódromo de San Sebastián (Juan Herrero/EFE)

Corría (nunca mejor dicho) el año 1977 y en el Velódromo de Anoeta de San Sebastián nadie apostaba un duro de entonces por ese espigado niño inglés de apenas 20 años que se había colado en la final de los 800 metros del Campeonato de Europa de Pista Cubierta. Ni él mismo se habría jugado dinero a su favor. No estaba entre los favoritos, pero con el pistoletazo de salida el dorsal 93 empezó a zapatear y ninguno de sus cinco rivales le pudo dar alcance. Ni llegaron a ver su estela. Corrió tanto que hizo añicos el récord de su país y se quedó a las puertas de romper la plusmarca mundial indoor de la distancia. Su nombre era Sebastian Coe.

José María Sarriegui era el locutor del campeonato. Ha narrado innumerables carreras en San Sebastián, ha puesto voz a las gestas de los mejores deportistas del mundo en la antes elitista pista donostiarra, pero tiene grabada a fuego esta carrera en la memoria. “La tengo muy presente”, afirma. “Fue una sorpresa para todos, incluso para él mismo, que ganara”, rememora. Porque Coe (Londres, 1956) se presentó en el Velódromo con los escasos kilómetros en sus piernas del campeonato inglés de 1.500 metros y el tercer puesto en el Europeo Júnior. “Era un total desconocido”. La memoria de Sarriegui, este altavoz silencioso, vuelve a narrar la carrera como si estuviera hoy dentro de la pista. “Dominó la prueba de principio a fin. Tomó la cabeza y tiró todo el rato. Ni se inmutó con el tirón del corredor alemán que tenía detrás porque incluso en la recta final hizo un cambio de ritmo que le distanció más”.

Sebastian Coe regresa al lugar donde comenzó a forjar su leyenda

El reloj en el primer 400 se paró en 51,37 segundos. No, el marcador de pista no se había estropeado. El pabellón rugía ante esta orgía atlética. “Era de locos. A ese ritmo habría acabado en 1:42, cuatro segundos por debajo del récord mundial”. El contador se detuvo al final en 1:46.54, a apenas dos décimas de la plusmarca que ostentaba Carlo Grippo (1:46.37). La segunda mitad la había completado por encima de los 55 segundos. “Era imposible que mantuviera ese ritmo inicial y más para un chaval de 20 años”, expone Sarriegui. Pero poco importó que el récord no saltara por los aires. La gesta ya estaba hecha y Coe, que no cabía en sí de alegría, con sus brazos al aire, había comenzado a forjar su leyenda con su primer gran oro internacional. Las plusmarcas mundiales, más de una decena en diferentes distancias, fueron cayendo después una tras otra a una velocidad vertiginosa.

El exatleta y actual presidente de la IAAF revive emocionado su gesta con motivo del Centenario de la Federación Atlética Guipuzcoana: “La carrera permanecerá para siempre en mi memoria”, asegura
Cuatro décadas después de ese oro europeo, el doble campeón olímpico de 1.500 (Moscú 1980 y Los Ángeles 1984), considerado mejor mediofondista del mundo de todos los tiempos, ha vuelto a saltar a la pista donde empezó el mito. En el Velódromo de Anoeta ha cambiado las zapatillas de corredor por la elegancia que siempre le acompaña en su condición de presidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF). De colgarse la medalla ha pasado, 39 años después, a entregar los metales a los ganadores de las pruebas escolares organizadas 'ad hoc' por la Federación Atlética Guipuzcoana con motivo de su visita, las últimas, las de 800 metros. No podía ser de otra manera.

Coe entrega medallas a jóvenes atletas en el velódromo de Anoeta. (EFE)
Coe entrega medallas a jóvenes atletas en el velódromo de Anoeta. (EFE)

—No ha cambiado nada —se sincera a El Confidencial sobre su primer amor tras el reencuentro.
—¿En serio? ¿Todo sigue igual?
—Está tal y como lo recuerdo —corrobora mientras no pierde de vista a los talentosos jóvenes atletas que tratan de seguir sus pasos.

No esconde su emoción por el reencuentro. Fue su primer campeonato internacional y eso es algo que "permanecerá para siempre" en su memoria. También se muestra impresionado al comprobar que dejó huella en San Sebastián, al constatar que su gesta sigue muy presente entre los aficionados al atletismo de la ciudad. Autógrafos, 'selfies', firma de fotos, regalos, honores… Parece que el tiempo no ha pasado para Coe. Reconoce que no ha visto muchas veces el vídeo de la carrera, aunque sí recuerda las eliminatorias previas y que corrió "muy rápido" en la final. Incluso, más veloz para lo que él esperaba de sí mismo. A día de hoy, sigue sin creerse que cruzara la meta en primer lugar. "No me esperaba la victoria", admite sobre una “fascinante experiencia” que siempre recordará. Además, por si había dudas de su eterna relación con la ciudad, bromea con que su nombre es Sebastian.

Coe firma autógrafos a sus admiradores a su llegada al velódromo de Anoeta (Juan Herrero/EFE)
Coe firma autógrafos a sus admiradores a su llegada al velódromo de Anoeta (Juan Herrero/EFE)

La de 1977 había sido su primera y última visita a San Sebastián. Su regreso ha estado motivado por la celebración del centenario de la Federación Atlética Guipuzcoana, que ha logrado el oro en esta especial carrera con su presencia. El ‘sí quiero’ del exatleta descansa mucho en el aspecto emocional, pero también en la carrera de fondo de quien ha presidido la Federación Española hasta hace poco tiempo y actual tesorero de la IAAF, José María Odriozola, que le ha acompañado en su regreso a tierras vascas junto al actual responsable del atletismo español, Raúl Chapado. “Sin sus gestiones Coe no habría venido”, admite Amaia Andrés, responsable de la federación guipuzcoana.

Confía en que algún día se baje del 1:40 en los 800 metros, distancia en la que conservó el récord mundial durante 16 años (de 1981 a 1997)

La de este jueves es una carrera de 24 horas muy intensa y emotiva. En la salida, el doble campeón olímpico de 1.500 ha rememorado en el Velódromo de Anoeta su primer triunfo internacional. A mitad de carrera se ha colgado el oro gastronómico vasco en una sidrería al lograr vencer al chuletón, un rival con el que nunca se ha encontrado en la pista (deja en el fango a sus históricos rivales Steve Ovett y Steve Cram). Ya en la recta final recibirá el homenaje del Ayuntamiento de San Sebastián y, ya por la noche, cruzará la línea de meta dando brillo a la Gala del Centenario de la Federación Atlética Guipuzcoana, donde, como todo vencedor, será distinguido con varios obsequios. No faltará el presente que inmortaliza en un busto a un jovencísimo Coe cruzando, brazos en alto, la meta del Velódromo, pero el mejor regalo es inmaterial. El Premio Príncipe de Asturias de los Deportes ha vuelto a presenciar las cuatro vueltas al anillo de la pista donostiarra de ese recordado 13 de marzo de 1977 con la locución en directo de Sarriegui, que ha puesto voz de nuevo a ese inolvidable minuto y 46 segundos. “Le va a hacer ilusión, seguro”, auguraba en los prolegómenos el 'speaker' donostiarra.

Y no le faltaba razón. Aunque Coe ya estaba preparado. “Probablemente a lo largo del día veré el vídeo”, auguraba por la mañana en el Velódromo. Está tan acostumbrado a las sorpresas (y últimamente malas por los casos de corrupción y dopaje que asuelan al atletismo) como a romper récords. En 1979 pulverizó tres plusmarcas mundiales en poco más de un mes. Y en el verano de 1981, tras encumbrarse un año antes en los Juegos Olímpicos de Moscú, batió cuatro marcas (la de 800 metros, la de 1.500 y la de la milla en dos ocasiones) en sólo unos días. Su 1:41.73 en los 800 metros fue un tiempo infranqueable durante 16 largos años hasta que en 1997 Wilson Kipketer rompió esta barrera. Sólo este atleta y el keniano David Rudisha han logrado rebajar su tiempo a lo largo de la historia. “El récord habría sido roto antes o después”, asegura. La actual plusmarca está en poder de Rudisha con 1.40.91. ¿Se bajará algún día del 1:40? Coe lo ve “difícil”, pero considera que “sería bonito” este logro.

Coe conversa con el expresidente de la Federación Española, Jose María Odriozola (i), y con el actual, Raúl Chapado. (EFE)
Coe conversa con el expresidente de la Federación Española, Jose María Odriozola (i), y con el actual, Raúl Chapado. (EFE)

De momento, el más reciente logro del atletismo está en su poder. Porque este admirador de Gebrselassie, El Guerrouj y Rudisha (se decanta por los “corredores de distancia” al hablar de sus preferencias) acaba de lograr el respaldo mayoritario del congreso extraordinario de la IAAF, celebrado el pasado sábado en Mónaco, a su programa de reformas para ganar credibilidad y limpieza a un atletismo derrotado por los escándalos de corrupción y dopaje. “Hoy es un día histórico para el atletismo”, celebró en el Principado tras obtener el 95% del respaldo de los delegados a su hoja de ruta atlética. “Estoy agradecido por esta confianza para cambiar el futuro de mi deporte. Son tiempos difíciles pero las decisiones que hemos adoptado, las reformas para tener una nueva competición, es un gran paso”, incide en San Sebastián, despojado ya de los nervios y la presión de las semanas anteriores.

“Se le ha visto relajado”, corroboran desde la Federación Atlética Guipuzcoana tras una carrera de un día en la que todos han subido al podio. Incluso Sarriegui ha logrado la medalla que se le resistía durante cuatro décadas, conocer en persona a Coe. En 1977 estaba encarcelado en la megafonía y, tras la gesta en la pista del atleta británico, había otras pruebas a las que poner voz. Han sido más de 40 años de locuciones en las que Sarriegui ha nombrado a los más grandes de la historia del atletismo. Carl Lewis, David Bedford, Michael Johnson, Linford Christie, Ben Johnson, Marita Koch o Sergey Bubka, entre otros muchos otros, han sido protagonistas de su micrófono. San Sebastián fue durante largos años una cita obligada para la élite del atletismo mundial, que ha batido numerosos récords en cross y en pista cubierta o al aire libre. Ha habido muchas, innumerables caras, pero la de Coe permanece en un lugar privilegiado en el baúl de la memoria de este infatigable 'speaker'. “Estaba exultante. Lógico para un chaval de 20 años que acababa de ganar su primer triunfo internacional”, recuerda.

Coe dejó el Velódromo de Anoeta en 1977 con 20 años dejando al público de San Sebastián con una incógnita. ¿Sería capaz de convertirse en una estrella? “Ahora nos contestamos a la pregunta de entonces”, zanja Sarriegui.

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