BALONMANO: CAMPEONATO DE EUROPA DE AUSTRIA 2010

España busca recuperar su puesto entre los mejores

La selección española de balonmano tratará de cerrar la herida abierta en el pasado Mundial de Croacia, donde España acabó en una decepcionante decimotercera plaza, con

Foto: España busca recuperar su puesto entre los mejores
España busca recuperar su puesto entre los mejores
La selección española de balonmano tratará de cerrar la herida abierta en el pasado Mundial de Croacia, donde España acabó en una decepcionante decimotercera plaza, con una buena actuación en el Campeonato de Europa de Austria que permita recuperar a los de Valero Rivera su puesto entre la elite.

Un objetivo que parece más factible con la incorporación al conjunto nacional del portero del Ciudad Real, el hispano-serbio Arpad Sterbik, uno de esos jugadores capaces por si solos de cambiar el rumbo de un equipo, como confirma su designación en el año 2005 como mejor balonmanista del Mundo.

De hecho, gran parte de las aspiraciones de la selección española en tierras austríacas se sustentan en la solidez de la portería que conforman el propio Sterbik y su compañero en el conjunto manchego José Javier Hombrados, primera piedra del entramado defensivo con el que España confía en recuperar el prestigio perdido. Y es que una de las novedades que presentará en Austria el seleccionador nacional con respecto a la cita mundialista, donde Valero Rivera apostó de inicio por defensas más abiertas, será la vuelta a una defensa 6-0, durante muchos años una de las señas de identidad del equipo nacional.

Una apuesta de la que dependerá en buena medida el papel de España en la competición, ya que si ante Francia en noviembre en Madrid fue una de las claves del empate (23-23) cosechado ante el campeón olímpico y mundial, en las pruebas realizadas hace unos días en Badajoz no acabó de convencer, pese a las victorias, ni ante Suiza ni Rumanía. La mayor o menor solidez defensiva permitirá poner en práctica o no una de las mejores armas del equipo español, el contragolpe, en el que los veloces extremos Cristian Ugalde, Juanín García o Víctor Tomás son toda una garantía.

Como lo es desde la línea de los seis metros el pivote del Ciudad Real Julen Aguinagalde, una de las ocho novedades de la selección con relación al equipo que participó en el Mundial de Croacia, que se perfila como una pieza básica en el ataque estático del combinado nacional. De la efectividad y la buena conexión con el pivote vasco dependerá que los primeras líneas dispongan de ese metro adicional tan necesario para que los Alberto Entrerríos e Iker Romero, cada vez más asentado en su nueva posición de lateral derecho puedan superar a las defensas rivales. Aunque quizá el mejor argumento del equipo español será el afán de revancha con el que afrontará el torneo, tras el suplicio que supuso para los internacionales españoles verse relegados en Croacia a pelear con potencias de medio pelo, cuando no con auténticas comparsas, por la Copa del presidente.

Un plus de motivación que se antoja esencial para superar una primera fase en la que España se enfrenta a un grupo sin fisuras en el que además de la todopoderosa Francia, máxima favorita al título continental, figuran las siempre rocosas Hungría y la República Checa. Igualmente complicados se perfilan los rivales del equipo español en la segunda fase, a la que acceden los tres primeros clasificados de cada grupo, y en la que España se cruzará con Polonia, bronce en el último Mundial, Alemania, Suecia o Eslovenia. Pero si hay un torneo que se le ha dado históricamente bien a la selección es el Europeo, en el que España acumula en las ocho ediciones disputadas hasta ahora, tres medallas de plata, tras alcanzar la final en España 1996, Italia 1998 y Suiza 2006, y una de bronce, la lograda en el campeonato disputado en Croacia en el año 2000.
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