89 edición de los oscar

Los Oscar no se arriesgan en su tibio rapapolvo a Trump

La ceremonia se preveía política y muy representativa, pero los discursos de Kimmel y de los ganadores han sido demasiado incisivos

Foto: Jimmy Kimmel, presentador de la ceremonia de los Oscar
Jimmy Kimmel, presentador de la ceremonia de los Oscar

Todo el mundo esperaba que la 89 edición de los Oscar comenzase con una declaración de intenciones en contra de la política migratoria de Donald Trump, sin embargo, el discurso inicial de Jimmy Kimmel, el presentador de la ceremonia, no pasó de la tibieza. A pesar de que, en las semanas previas, los ánimos estaban encendidos en contra del nuevo Gobierno tan sólo un mes después de la toma de posesión del nuevo presidente, y del boicot de Asghar Farhadi, nominado a Mejor película de habla no inglesa y que decidió no asistir a la ceremonia como protesta, las primeras alusiones a Trump no han sido tan incisivas como estaba previsto.

Kimmel ha comenzado haciendo un llamamiento a la unidad. "El país está dividido", "vamos a enterrar el hacha", aunque "yo no voy a unir a este país". "Nos están mirando más de 225 países que ahora mismo nos odian", ha bromeado el cómico. La primera referencia explícita al presidente aludía además a la polémica del año pasado de #OscarsSoWhite, una crítica a la poca diversidad de la Academia. "Gracias al presidente Trump. ¿Se acuerdan del año pasado? ¿Se acuerdan de cuando los Oscar eran racistas?". Este año "los blancos han salvado el jazz, y los negros han salvado a la NASA".

En el momento de saludar a Isabelle Huppert, nominada a mejor actriz por su papel en 'Elle', el presentador ha apuntado a la condición de extrajera de Huppert, de nacionalidad francesa. "Me encanta que te haya dejado entrar el Ministerio de Interior", "nosotros aquí no discriminamos por procedencia. Discriminamos por edad y peso".

"Un aplauso inmerecido para la actriz totalmente sobrevalorada Meryl Streep", ha pedido irónicamente Kimmel. "¿Es un Ivanka ese vestido?"

"Un aplauso inmerecido para la actriz totalmente sobrevalorada Meryl Streep", ha pedido irónicamente Kimmel. "¿Es un Ivanka ese vestido?". Kimmel hacía referencia al desprecio que hizo el presidente a Streep en Twitter como reacción al discurso de la actriz al recoger su premio Cecil B. DeMille y en el que criticaba el clima de odio propiciado por el presidente contra los extranjeros y la prensa, en concreto."Hollywood está lleno de extranjeros, de forasteros". "El único trabajo de un actor es sacar a la luz la vida de personas diferentes (...) Si expulsan a los extranjeros solo veremos fútbol y artes marciales", lamentó entonces Streep, que añadió que "la falta de respeto provoca más falta de respeto y la violencia invita a la violencia".

"Meryl Streep, una de las actrices más sobrevaloradas de Hollywood, no me conoce, pero me atacó anoche en los Globos de Oro. Es una lacaya de Hillary", contestaba el presidente en su cuenta de Twitter. Kimmel cerraba su discurso inicial con un chiste algo superficial sobre Trump, sin querer mojarse demasiado. Hoy no hay "espacio para noticias falsas. Sí para bronceados falsos, pero no para noticias falsas". Una pulla demasiado suave para lo que se esperaba esta noche.

También, en el momento en el que el director de fotografía sueco Linus Sandgren recogía su oscar por 'La La Land', Kimmel bromeaba: "Sentimos lo que pasó en Suecia la semana pasada. Espero que tus amigos estén bien", en relación a la alusión del presidente la semana pasada a un supuesto atentado inexistente.

"Sentimos lo que pasó en Suecia la semana pasada. Espero que tus amigos estén bien", ha bromeado Kimmel

A lo largo de la ceremonia han sido numerosas las reivindicaciones a favor de la unidad, la multiculturalidad y la tolerancia, pero sin nombrar explícitamente al presidente de Estados Unidos salvo en un par de ocasiones y, en su mayoría, en boca del presentador, pero en un registro más jocoso que político. Kimmel incluso tuiteó en directo a la cuenta de Trump, escribiendo "¿Estás despierto?" y "#Meryltedicehola". Antes de dar paso al discurso de la presidenta de la Academia de Cine, Cheryl Boone Isaacs, Kimmel anunciaba que era "el momento de algo muy raro hoy en día: un presidente que cree tanto en el arte como en la ciencia".

Con un oscar a mejor corto documental en la mano, los directores de 'The White Helmets', Orlando von Einsiedel y Joanna Natasegara pedían ayuda "para acabar con el derramamiento de sangre en Siria y en el mundo". "Esta gente lleva seis años luchando. Por favor, pónganse de pie y recuerden que todos estamos a favor de que esta guerra se acabe lo antes posible".

El momento más crítico de la noche llegaba en el discurso del ganador a mejor película de habla no inglesa, el iraní Asghar Farhadi, que había decidido no acudir a la ceremonia y mandó un comunicado para agradecer el premio. "Mi ausencia nace del respeto a la gente de mi país y la de las otras seis naciones a las que se les ha faltado al respeto con esa ley inhumana que prohíbe la entrada de inmigrantes a Estados Unidos", apuntaba, para luego abogar por la empatía y el entendimiento.

Uno de los más abiertamente críticos ha sido el actor mexicano Gael García Bernal, que ha subido al escenario a entregar una de las estatuillas. "Como mexicano, como latinoamericano, como trabajador inmigrante, como ser humano, estoy en contra de cualquier tipo de muro que pretenda separarnos", ha reivindicado el intérprete de 'Neruda', la película del chileno Pablo Larraín.

"Esto es para todos los inmigrantes", dedicaba Alessandro Bertolazzi, uno de los ganadores del Oscar a mejor maquillaje y peluquería por 'Escuadrón suicida'. "Yo también soy inmigrante". Algunos de los presentes, como Ruth Negga, han llevado lazos azules que representan el apoyo a la Unión para la Libertades Civiles, el grupo pro derechos civiles más importante de Estados Unidos.

"Como mexicano, como trabajador inmigrante, estoy en contra de cualquier tipo de muro que pretenda separarnos", ha reivindicado García Bernal

También ha querido mandar un mensaje de unidad el productor de 'La La Land' Mark Platt, que ha empezado a agradecer el premio a mejor película justo antes de que se lo quitasen de las manos al darse cuenta de que había habido un error, en el gran fiasco que ha puesto el broche a la gala. "La represión es el enemigo de la civilización. ¡Seguid soñando!", pedía Platt antes de que le quitasen el oscar. "El amor y la compasión servirán para contar las historias del mañana".

En los momentos previos al patinazo que acabaría siendo lo más reseñable de la 89 edición de los Oscar, Warren Beatty, encargado de leer el sobre -que estaría equivocado-, reflexionaba sobre "las películas que honramos esta noche, que nos emocionan y nos divierten, y nos muestran la diversidad creciente de nuestra comunidad y el respeto a la diversidad y a la libertad que se ve en todo el mundo". Mucha mención de soslayo pero poco rapapolvo claro en unos Oscar más despolitizados de lo que auguraban las tensiones previas. Y ni un miserable tuit del presidente a la vista.

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