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'El amante doble': la bizarra competición sexual entre dos gemelos

El director francés François Ozon vuelve a la carga​ con un 'thriller' psicológico de terror

Foto: Fotograma del filme.
Fotograma del filme.

“¿Qué diablos es eso?”, probablemente se pregunten la mayoría de espectadores al principio de 'Los amantes dobles' al ver, en un primer plano extremo que llena por completo la pantalla, algo rosado y húmedo y suficientemente distorsionado como para hacernos tardar un rato en dar con la respuesta: se trata de una carnosa vagina, sostenida con instrumental ginecológico. Pertenece a Chloé (Marine Vacth), una exmodelo azotada por una serie de dolores de estómago que quizá tengan origen psicológico. Tras la citada exploración vaginal, la joven es remitida a un psiquiatra, Paul (Jérémie Renier), con quien no tarda en sincerarse sobre su naturaleza frígida, el vacío que siempre ha sentido en su interior y cuánto le gusta que la contemplen y qué poco que la toquen. Apenas un par de escenas después, ambos están viviendo juntos en un lujoso apartamento.

Sin embargo, Chloé siente que Paul le esconde algo, especialmente después de creer haberlo visto besándose en la calle con una mujer cuando debería estar en otra parte de la ciudad, en su consulta. Finalmente, descubre que Paul tiene un hermano gemelo llamado Louis Renier de nuevo, también psiquiatra. En cuanto empieza a ir a su consulta con nombre falso, descubre que Louis tiene un método mucho más físico para tratarla de sus problemas. Mientras tanto, los misterios y los secretos afloran a medida que Chloé investiga el pasado de los hermanos y el motivo por el que Paul no solo cortó los lazos con Louis sino que incluso niega su existencia.

Es poco probable que el director François Ozon​ pretenda que nos tomemos en serio nada de lo que sucede en la película; lo que le interesa es más bien exhibir su vena bizarra, haciendo asomar por el relato a vecinas excéntricas, gatos disecados y a una misteriosa mujer de identidad incierta interpretada por Jacqueline Bisset. Mientras se adentra cada vez más en el territorio del cine de terror sin dejar en ningún momento de resultar ridículo, el relato permite al director explorar asuntos típicos en su filmografía como la necesidad de imaginación para sobrevivir y, sobre todo, la imposibilidad de llegar a conocer realmente incluso a nuestros seres más allegados y, en general, las identidades confusas.

No es casual, pues, que aquí el principal motivo visual sea el espejo, que a menudo amplifica y duplica a Chloé de una manera que inevitablemente recuerda a Brian De Palma. Pero en todo caso la referencia más explícita sin duda es 'Inseparables' (1988), el inquietante 'thriller' de David Cronenberg sobre dos ginecólogos gemelos que compiten sexualmente entre sí.

Ozon evidencia cierta desesperación por provocar'El amante doble' es una obra indudablemente estilizada, llena de imágenes impactantes y generosas cantidades de sexo vigoroso con el que Ozon evidencia cierta desesperación por provocar. En una de ellas, Chloé imagina que mantiene sexo en grupo con los gemelos, primero por sí sola y luego transformada en una pareja de siamesas. En otra, la mujer echa mano de un consolador para sodomizar a Paul.

Gradualmente, el relato avanza a bordo de una espiral de giros argumentales y metáforas ridículas que ciertamente no son previsibles, pero solo a causa de lo enrevesadas y aun así superficiales que resultan. Al final, el principal problema es que 'El amante doble' aspira a ser un melodrama psicosexual genuinamente delirante, pero la locura se le nota impostada; es la película de un buen chico que se hace el malote.

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