La 'Demolición' total de Jake Gyllenhaal
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La 'Demolición' total de Jake Gyllenhaal

Jean Marc Vallée construye la destrucción gradual de un hombre sumido en una crisis existencial y que busca desesperadamente completar el duelo para poder seguir adelante

Foto: Jake Gyllenhaal protagoniza 'Demolición'.
Jake Gyllenhaal protagoniza 'Demolición'.

Lo llaman dolor del miembro fantasma, aunque a veces es más bien un hormigueo, un ligero entumecimiento que llena esa masa de aire vacío que deja la extremidad amputada. Una especie de embotamiento donde antes había un brazo o una pierna. O una persona.

Davis Mitchell -un espléndido, como siempre, Jake Gyllenhaal- es un ejecutivo dentro de una gran empresa con una vida que no le disgusta del todo, con un trabajo que no le desagrada y que está casado con una mujer que -en teoría- tampoco está mal. Un polvo de una noche que se acabó formalizando y se convirtió en un matrimonio cuyas conversaciones giran en torno a un frigorífico que gotea. O eso piensa él. Pero tampoco le da demasiada importancia. Simplemente su casa, su trabajo, su mujer, su vida están ahí. Como lo están el brazo o la pierna. Hasta que dejan de estarlo. Hasta que su mujer muere en un accidente de tráfico del que Davis sale ileso.

Tráiler de 'Demolición'

Desde este punto de partida, el director francocanadiense Jean Marc Vallée -'Dallas Buyers Club'- construye la destrucción gradual de un hombre sumido en una crisis existencial y que busca desesperadamente completar el proceso de duelo para poder seguir adelante. Sin embargo, la incapacidad de sentir dolor, el bloqueo emocional, le empujan dentro de una espiral de destrucción que abarca desde el nivel conceptual -familia, trabajo, amigos- hasta el material -el ordenador, los muebles, las paredes, la casa-.

Nadie a su alrededor entenderá un comportamiento cada vez más desordenado y excéntrico -un grito sordo de ayuda- que le irá aislando de sus vínculos con la realidad. En la descomposición de los materiales, Davis intentará encontrar la respuesta al funcionamiento de las cosas, y de su propio cuerpo, en su personal cruzada para descubrir las causas de su insensibilidad emocional. Tan solo necesita abrir la válvula, sentir el dolor, aunque sea físico.

El comportamiento errático de Davis comenzará con el envío de una carta de reclamación a la empresa Champion Vending, propietaria de la máquina expendedora del hospital donde ha muerto su mujer. He metido dinero, los M&M's no han caído.Y encima mi mujer ha muerto. A esa primera misiva la seguirán otras en una escalada obsesiva por volcar su desazón y dar con una vía de escape construida a base de palabras. A través de estas cartas conocerá a Karen -una Naomi Watts algo deslavazada-, encargada de atención al cliente de la empresa de 'vending' y que lleva una vida igualmente desorientada. Su encuentro provocará en Davis una catarsis que le llevará a destruir literalmente todo lo que perteneció a su vida pasada para poder pasar página y seguir adelante.

En este drama, Vellée vuelve a retomar temas recurrentes en su filmografía previa, como las dudas del adolescente respecto a su orientación sexual

En 'Demolición', Gyllenhaal despliega su habilidad para transmitir un abanico de emociones a través de la contención. Su personaje pasa del absoluto estupor a la explosión virulenta de forma convincente y efectiva. Gyllenhaal lo guarda todo en los ojos. Es impresionante su manejo de las emociones sin necesidad de mover un músculo de la cara, como demuestra en cada uno de sus trabajos, hasta en sus incursiones en el 'videoclip'. Incluso alguna escena de 'Demolición' -para nada los personajes- recuerda al vídeo musical 'Time to dance' de The Shoes, protagonizado también por el actor de 'Donnie Darko'.

Sin embargo, el personaje de Watts se desdibuja y carece del magnetismo que sí aporta su hijo Chris (Judah Lewis), un adolescente atormentado por su sexualidad con el que Davis conseguirá una química especial: ambos utilizarán la destrucción en su parte más física para recolocarse y reencontrarse con su lugar en la vida, consigo mismos.

En este drama -que también trabaja el humor ácido de forma convincente-, Vellée vuelve a retomar temas recurrentes en su filmografía previa, como las dudas del adolescente de 'Crazy' (2005) respecto a su orientación sexual o el intento de recuperarse de una tragedia personal también presente en 'Alma salvaje' (2014). 'Demolición' es una nueva muestra de la infalibilidad de Gyllenhaal para elegir los proyectos. Un trabajo íntimo y reflexivo sobre la pérdida de un ser querido -y de uno mismo- y las diferentes formas de duelo, sobre el dolor del alma, que siempre es mucho más profundo que el del cuerpo.

Foto: Fotograma de 'Todos queremos algo'.
Foto: Fotograma de 'Independence Day: contraataque'.
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