los filmes hitlerianos prohibidos

La película nazi que recaudó más que 'Avatar'

Un documental revisa los 100 filmes de ideología nacionalsocialista rodados durante el Tercer Reich

Foto: Joseph Goebbels en Berlín
Joseph Goebbels en Berlín
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Una de cifras frías para empezar: durante los doce años del régimen de Adolf Hitler (1933-1945), se produjeron 1.300 películas en Alemania. Acabada la guerra, los aliados prohibieron 300 filmes por considerarlas propaganda nazi pura y dura. Años después, los expertos redujeron la cifra a un centenar, cuarenta de los cuáles siguen prohibidos y están guardados bajo siete llaves. 

He aquí el contexto analizado por el documental Forbidden Films, de Felix Moeller, que programa el Atlántida Film Fest en un ciclo sobre cine y propaganda.   

Forbidden Films comienza con un descenso al almacén de los filmes prohibidos. Y sigue con imágenes de una película de época, rodada durante el nazismo, en la que una turbamulta enardecida exige expulsar/linchar a los judíos. 

El documental salta luego al interior de un centro cultural israelí en Múnich, donde hay cola para ver El judío Suss (1940), película producida por el Ministerio de Propaganda nazi, dirigido por Joseph Goebbels... No, no es que los judíos de Múnich se hayan vuelto locos, es que El judío Suss se proyecta hoy día por motivos pedagógicos: qué mejor manera de entender lo que pasó en Alemania en los años treinta que enfrentarse a su imaginario más siniestro.

'YouTube está repleto de vídeos nazis'

No obstante, acceder a algunos de estos filmes no es fácil. “Si quiero ver estas películas, tengo que ir al Archivo, lo que es una barrera importante. O tengo que esperar a que la pongan en el cine, lo que es muy inusual. O tengo que pagar por el DVD a algún distribuidor de derechas al que no quiero apoyar. O descargarlas en YouTube, que está repleto de propaganda nazi y me saludan constantemente con un Heil Hitler”, cuenta la académica del cine Sonja M. Schultz.

Entre la prohibición y la difusión

He aquí la clásica discusión sobre qué hacer con el legado nacionalsocialista: arrojarlo al mar o mostrarlo al público como modo de asumir críticamente el pasado. Si es más nocivo ver estas películas o no verlas.  

“Hoy día podrían pasar por películas absurdas. Cintas antisemitas o antibritánicas cuyo sentido propagandístico es tan evidente que habrían quedado desfasadas. Pero ahí radica su peligro precisamente. El peligro de que estos estereotipos vuelvan a calar”, analiza en el filme Moshe Zimmermann, historiador de la Universidad Judía de Jerusalén. “A veces no te das cuenta de que eres víctima de ciertos prejuicios o estereotipos. Eso es peligroso. Sabes que es una película y lo aceptas, pero quizá estés asumiendo sin querer un estereotipo nazi”, añade Zimmermann.  

Escena del documental de Moeller
Escena del documental de Moeller

“Creo que las grandes películas propagandísticas deberían verse de nuevo, aunque sean ejemplos negativos. Hay que dejar a la gente pensar por sí misma, especialmente si hablamos de escritores o historiadores, o si no sabes mucho sobre el país y quieres aprender. No creo que sea inteligente privar a la gente de conocer más sobre su pasado", difiere el director de cine Oskar Roehler.

Otro dato: 20 millones de alemanes vieron El judío Suss cuando se estrenó en 1940, nueve millones más de los que vieron Avatar en 2009. El judío Suss también tuvo más espectadores que Titanic (1997). En otras palabras: Goebbels aplasta a James Cameron

Para rematar, una cita de Joseph Goebbels: "Las películas son el medio más importante para la propaganda". De lo que no dijo nada Goebbels fue del asunto que aquí nos ocupa: si es mejor enterrar o afrontar el pasado.  

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