Clint Eastwood se pasa a la propaganda yanqui con 'El francotirador'
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ESTRENO DE su último filme, CANDIDATo A 6 OSCAR

Clint Eastwood se pasa a la propaganda yanqui con 'El francotirador'

El director ha reventado la taquilla con su mejor filme en años, pero también el más complejo moralmente, al obviar cualquier crítica a la invasión americana en Irak

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Han pasado ya cuatro años desde el final de la Guerra de Irak y 12 desde su comienzo. La invasión del país asiático ha sido el conflicto bélico con más repercusión informativa de la historia reciente. Todo lo que se fue descubriendo y se ha ido sabiendo en este tiempo hace que, actualmente, se tenga una perspectiva diferente a la que había en 2003, en un momento post 11-S, en el que el terror dominó a la opinión pública.

Más tarde se confirmaría que la famosa Cumbre de las Azores mintió a medio mundo asegurando que había armas de destrucción masiva en Irak y se demostró que había sido una invasión en toda regla en la que se cometieron un gran número de atrocidades y errores.Hacer en 2015 una película sobre la Guerra de Irak te obliga a tomar una decisión. Mostrar de forma aséptica la crudeza de lo que ocurre, sin miramientos morales, un acercamiento casi documental como el que eligió Kathrin Bigelow en La noche más oscura. O trasladar la complejidad del asunto, la dureza de los hechos sin olvidar que fue un conflicto de origen inventado, que los marines y militares se sobrepasaron en mucha ocasiones y que nada es blanco o negro (más allá del color del petróleo que motivó todo).

Todo esto para hablar de El francotirador, la película de Clint Eastwood que ha reventado la taquilla americana (más de 300 millones de dólares y sigue sumando) y que opta este domingo a seis premios Oscar, entre ellos el de Mejor película. Un filme que recupera el pulso del mejor Eastwoood y al que técnicamente no se le puede reprochar nada, pero que moralmente poneen jaque la paciencia de cualquier espectador algo crítico.

El francotirador parece hecha hace 12 años, al rebufo de la entrada de las tropas americanas en Irak. No hay una visión global del asunto. El filme carece de perspectiva histórica o un contexto que intente explica qué ocurrió realmente. Eastwood está obligado a tomar la decisión antes mencionada: no entrar en juicios morales o mojarse al respecto. Lo hace y opta por una posición que ensalza el gran imperio americano e intenta justificar las acciones de su protagonista y de su país constantemente.

Desde el comienzo Chris Kile, el protagonista del filme, un francotirador real que mató a 160 personas en Irak, obtiene el beneplácito del director. Tras una escena inicial (tensa, hipnótica), en la que Kile tiene que elegir entre disparar o no disparar a un niño, se nos muestra con un flashback la infancia del personaje que interpreta con esfuerzo Bradley Cooper. En ella vemos a un padre dictador que les educa bajo la ley del ojo por ojo. Por ello, tras ver los atentados en varias embajadas americanas Kyle decide apuntarse a los SEAL y dar su vida por su patria.

Las memorias escritas de este francotirador empiezan con frases contundentes como: “ojalá hubiera matado a más gente” o “me encantaba lo que hacía”. La deshumanización de una persona que considera que está haciendo lo correcto y que debe cumplir con su trabajo sobre todas las cosas. Kyle no se justifica, pero Eastwood sí.

Para el director sólo hay “salvajes” (como se refieren a ellos) que intentan asesinar a americanos, son siempre muy crueles y malvados. Descuartizan, acribillan e incluso torturan a niños. Por su parte los americanos son un grupo muy majete que nunca comete un error. No les vemos matar a un solo inocente. Ni siquiera se deja duda al respecto.

Y no será por oportunidades para analizar desde otro punto de vista el conflicto. Chris Kyle encontrará a su némesis en el campo de batalla, otro francotirador igual de letal que él. En un momento del filme incluso se ve que este tiene una mujer y un hijo recién nacido, como Kyle, pero en vez de mostrárnoslo como una persona normal, que también cree que hace lo correcto y cumple con su deber, la música y la puesta en escena lo presenta como un asesino malvado con el que hay que acabar.

Si a esto le sumamos una resoluciónen la que en cinco minutos se acaban todos los traumas posguerra y uno se convierte en un padre y marido perfecto (dicho por boca de uno de los personajes) y además se termina con el entierro oficial en el que todo un estado lloró por perder a la ‘Leyenda’ de los SEAL, lo que queda es una película de propaganda. Clint Eastwood no está a favor de la guerra, y se encarga de mostrar sus consecuencias, pero está a favor de cumplir con su país sin cuestionar si en esta ocasión fue correcto o no. Su posición ideológica impregna todo.

Y a pesar de todo El francotirador demuestra que el pulso narrativo de Clint Eastwood sigue más vivo que nunca. Dan lo mismo sus 84 años, el realizador consigue las escenas bélicas más potentes vistas en años. Todo se llena de tensión cuando el realizador rueda la guerra (a pesar de esa sangre digital sacada de un videojuego) y con un clímax final en la tormenta de arena digno de un maestro.

Es lo mejor que ha rodado Eastwood en años. Una películaque flaquea en su parte dramática (no mencionemos el bebé de plástico) y que si uno es capaz de abstraerse de su mensaje podrá disfrutar sin parpadear, aunque esto sea una misión más difícil que las del propio Chris Kyle.

El francotirador

Dirección: Clint Eastwood

Duración: 132 minutos

Género: Bélico

Nacionalidad: EEUU

Intérpretes: Bradley Cooper, Sienna Miller, Luke Grimes, Jake McDorman, Kyle Gallner, Keir O'Donnell, Eric Close

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