a vueltas con la serie del año

Todas las mentiras de 'True Detective'

Nic Pizzolatto aclara en un libro las claves filosóficas, culturales y esotéricas de una serie convertida en objeto de culto

Foto: Fotograma de la serie creada por Nic Pizzolatto
Fotograma de la serie creada por Nic Pizzolatto

Imagen icónica de True Detective que refleja el culto que rodea a la serie: Interrogatorio de varios días al policía Rush Cohle (Matthew McConaughey) acerca de unos asesinatos que llevan años sin resolverse. Cohle, que fuma y bebe cerveza sin parar, utiliza como cenicero una taza con una frase escrita: "Big Hug Mug" (literalmente: "Gran Taza de Abrazos"). Si True Detective fuera una serie normal y sus seguidores fueran gente normal, nadie habría reparado en la taza. Pero resulta que hay quien cree que "Big Hug Mug" es en realidad un anagrama de "Humbug Gig" (traducción: "persona extraña que miente más que habla").

Como si alguien nos quisiera advertir de lo siguiente: nada de lo que dice Cohle es de fiar, todo lo que se cuenta en True Detective es potencialmente falso. Y así es, en efecto, salvo que Nic Pizzolatto, creador de la serie, niega que "Big Hug Mug" sea "un anagrama de nada". O la calenturienta mente del espectador en la era de internet: "En fin, no es que quiera cargarme todas esas ideas contando la verdad... [Se ríe]. Me siento muy agradecido de que la serie haya tenido ese efecto sobre la gente".

Pizzolatto aclara esto en una entrevista incluida en True Detective. Antología de lecturas no obligatorias (Errata Naturae, 2014), ensayo que analiza las claves filosóficas subterráneas de la serie del año. Pese a no ser cierto, el bulo de la taza acierta (sin querer) al señalar uno de los grandes temas de la serie: la mentira del relato. Y también simboliza el alud de teorías generado por un serial rico en referencias literarias (del gotico sureño a la weird fiction de Lovecraft pasando por el Hammett de Cosecha roja) y filosóficas (con Nietzsche encabezado el pelotón). Todo girando alrededor de un libro clave de la weird fiction sobre el que la serie monta su simbología: El Rey de amarillo, escrito por Robert W. Chambers en 1895.

"El Rey de amarillo tiene un papel en la serie porque es una historia sobre una historia que vuelve loca a la gente, y de la misma manera todo en True Detective se compone de relatos cuestionables, tanto personales como públicos: desde esa idea que tiene Cohle según la cual la identidad es simplemente una ficción que nos contamos a nosotros mismos a las historias sobre masculinidad que Hart [el agente interpretado por Woody Harrelson] cuenta sobre él, pasando por la historia, no siempre veraz, que ambos cuentan a los detectives que los investigan. Con lo cual, tenía sentido -por lo menos para mí- aludir, como una suerte de subtexto, a un relato que supuestamente produce demencia en quienes lo leen o, tal y como yo prefiero verlo, una forma de conocimiento perturbado", razona Pizzolatto.

No obstante, Pizzolatto, que no es tonto, tira la piedra y esconde la mano. Dice que él solo es culpable de sugerir, pero debe ser el espectador el que batalle en la guerra por el significado profundo de True Detective. "Hay un montón de cosas que se dejan en un estado fragmentario, aludido, tan sólo citado, para que sea el espectador quien las componga y reconstruya el camino por el que se llegó adonde llegamos. Podrías buscar 'satanismo, preescolar y Luisiana' en Google y te sorprendería lo que sale... Pero decidimos que nuestros adoradores de Satán no adorarían a Satán, sino al Rey amarillo, y ahí lo dejamos".

Machos que mienten

Se ha dicho que estamos ante una obra poco o nada feminista. Pizzolatto no lo niega, pero lo justifica así: "El dilema que planteaban las mujeres para el guión es que esta serie está construida sobre un punto de vista extremadamente limitado. O asumes el punto de vista de Hart, o asumes el de Cohle; cualquier otro personaje que no sea uno de los dos corre el riesgo de resultar accesorio... Sin embargo, Maggie [la mujer de Hart] es para mí el personaje de la serie con mayor inteligencia emocional. Yo la veo como el anclaje a la realidad de Hart y Cohle; y le echo la culpa a Hart, más que a ella, por lo que termina haciendo".

Pero la clave de que True Detective sea tan machirula es que Pizzolatto pretendía reflexionar sobre la crisis de la masculinidad y sus mentiras

"Lo que se deconstruye en esta serie, si es que se deconstruye algo, son los arquetipos de masculinidad posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Si uno se fija en la pose chulesca y el comportamiento que exhiben Cohle y Hart cuando se enfrentan a un ataque, se ve que están obsesionados con reproducir un modelo concreto de masculinidad... Para ambos, el reto final consiste en asumir que ese tipo de masculinidad es estéril", al quedar claro al final "que están solos y viven unas existencias incompletas y solitarias... Ambos descubrimientos son el triste resultado de las verdades que ni Cohle ni Hart están dispuestos a afrontar sobre sí mismos", afirma el cerebro de True Detective.

Resumiendo: No es que Cohle y Hart mientan cuando son interrogados por la policía, es que se pasan toda la serie mintiéndose a sí mismos.

La capacidad de Cohle para fabular ha provocado una buena polémica sobre el alcance artístico de la obra. El análisis de los discursos del policía está en la génesis de la existencia de un libro como True Detective. Antología de lecturas no obligatorias, que confronta a la serie con sus referentes filosóficos y literarios: Nietzsche, Bierce, Lovecraft, Schopenhauer y hasta el mismísimo Roberto Bolaño. Un esfuerzo editorial baldío para quellos que creen que lo que ofrecen Cohle y True Detective es pura cháchara filosófica. En efecto, donde unos ven filosofía profunda otros ven las gilipolleces de un lunático. Paradójicamente, esas visiones podrían ser complementarias: la posibilidad de que Cohle solo diga chorradas sinsentido no es tan importante como el efecto hipnótico que genera su manera de contar las historias. Cohle tiene carisma, independientemente de que sea el más lúcido del pueblo o al que más se le va la olla.

Lo que True Detective señala una y otra vez es que todo es una historia: lo que te cuentas a ti mismo sobre quién eres, lo que te cuentas a ti mismo sobre qué es el mundo"Creo que lo que True Detective señala una y otra vez es que todo es una historia: lo que te cuentas a ti mismo sobre quién eres, lo que te cuentas a ti mismo sobre qué es el mundo; una investigación, una religión, una perspectiva nihilista... Ésas son las historias que te cuentas a ti mismo. Y hay que tener cuidado con las historias que te cuentas", afirma Pizzolatto.

En otras palabras: si la identidad es una ficción, como defiende la serie, Cohle sería el rey de la función

"Vivimos en una cultura a la que le resulta muy complicado distinguir la ficción de la realidad, incluso cuando se nos dice explícitamente que algo es ficción... True Detective es una obra de ficción que de manera metaficcional refleja una de las cosas que me fascinan sobre nuestra especie y nuestra cultura: lo que hacemos con las historias. Quiero decir: ¡fíjate en todo lo que ha sacado la gente de la serie! Ha sido estupendo aprender esta lección", razona Pizzolatto.

True Detective: una serie de mentiras para hablar de las mentiras que te cuentas a ti mismo durante la vida. 

Nada es 100% fiable en True Detective, ni siquiera lo único que parecía seguro: Cohle y  Hart, convertidos en icónica pareja pop, murieron como personajes al final de la primera temporada. "Es posible que en el futuro haya novelas de Cohle y Hart después de que me echen a patadas de Hollywood. Que siempre es una posibilidad", zanja Pizzolatto desmintiéndose a sí mismo. 

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