estreno de la nueva versión del mito japonés

Godzilla, el nuevo héroe americano

El monstruo más cinematográfico de la historia vuelve a la gran pantalla tras debutar en 1954. Una película que revolucionó a una sociedad en plena guerra fría

Foto: Cartel de la nueva versión de 'Godzilla'
Cartel de la nueva versión de 'Godzilla'

Vuelve el monstruo japonés más cinematográfico de la historia. Vuelve Godzilla. La criatura surgida en plena Guerra Fría, con los nervios a flor de piel ante un posible holocausto nuclear mundial, ataca de nuevo en las salas de cine, aunque viene con cambios metafóricos bajo el brazo: Godzilla, de metáfora del terror nuclear estadounidense a nuevo héroe americano. 

La primera aparición de Godzilla se remonta a 1954, nueve años después de que concluyera la Segunda Guerra Mundial, marcada por el ataque japonés a la base americana de Pearl Harbor y las bombas atómicas lanzadas en Nagashaki e Hiroshima, que estaban lejos de haber cicatrizado.

En el filme, dirigido por Ishiro Honda, el monstruo surgía al exponer a una criatura prehistórica fosilizada (el ficticio Godzillasaurus) a las pruebas nucleares de EEUU en el atolón Bikini en 1946 (operación Crossroads). De las detonaciones nacería una criatura que destruiría medio Japón en la gran pantalla.

No es de extrañar, por tanto, que siempre se haya visto al primer Godzilla como una metáfora sobre los peligros de la carrera nuclear. Siendo cierta, esta tesis deja de lado muchas otras teorías interesantes sobre la película. ¿Y si Godzilla fuera algo más que la sombra de la bomba atómica? ¿Y si Godzilla representaba a todo un país? ¿Y si Godzilla fuera EEUU aplastando a Japón como había ocurrido diez años antes?

Una visión política sobre un kaiju (nombre con el que se conocen en Japón a estos monstruos gigantes) respaldaba por algunos datos: tres de los miembros más importantes del equipo creativo del filme participaron de diferentes formas en la Segunda Guerra Mundial. El director, Ishiro Honda, sirvió en el Ejército Imperial Japonés en China, donde fue hecho prisionero. Eiji Tsuburaya, director de efectos especiales, participó recreando batallas navales con miniaturas en las películas niponas de propaganda, mientras que el director de la banda sonora, Akira Ifukube, había compuesto marchas para el ejército.

Un grupo creativo que había vivido la guerra de cerca y que quería mostrar sus consecuencias bajo el envoltorio de una película de monstruos. Honda describiría así el ambiente que se encontró en Japón tras regresar de su cautiverio bélico: “Había esa atmósfera pesada. Un miedo de que el mundo estaba llegando a su final”.

En esta nueva entrega cambian las pautas. Godzilla es una criatura que ha vivido escondida cerca del núcleo de la tierra y que se alimenta de radioactividad. Cuando el hombre comienza a experimentar con este tipo de armamento, vuelve a la superficie

El comienzo del filme, en el que un gran número de barcos pesqueros japoneses son arrastrados al fondo del mar, remitió a muchos a la entrada de los submarinos americanos en tierras niponas. Igual que el segundo ataque de Godzilla a Tokio, en el que se ven los muertos apilados en los hospitales y los heridos por la radiación del monstruo agonizando en sus camas: era la viva imagen de las víctimas del bombardeo nuclear.

Finalmente, y gracias a un arma más poderosa que las nucleares, el animal es destruido, aunque antes de acabar la película se vuelve a oír un rugido proveniente del mar que anticipa que otros monstruos vendrán a destruir Japón.

EEUU como monstruo destructor de ciudades, pero también como catarsis que purgaba a Japón tras su apoyo a los nazis y que le permitía avanzar de nuevo y partir de cero. Un monstruo que se convirtió en el icono favorito del país asiático.

Godzilla, el salvador

60 años después y tras muchas secuelas e intentos de revitalizar la saga por parte de Hollywood (con ese ridículo remake de 1998 dirigido por Roland Emerich), el director Gareth Edwards le ha dado la vuelta al mito japonés en un largometraje que se estrena mañana.

En esta nueva entrega cambian las pautas, aunque se mantiene el elemento clave de la denuncia del armamento nuclear. Godzilla es ahora una criatura prehistórica que ha vivido escondida cerca del núcleo de la tierra y que se alimenta de radioactividad, cuando el hombre comienza a experimentar con este tipo de armamento, vuelve a la superficie.

EEUU ya no es el creador del bicho, aunque sí es el mayor propietario de su materia prima. Godzilla, y otras criaturas que surgirán del centro de la Tierra, necesitan comer, y las reservas nucleares americanas son el plato más suculento.

El campo de batalla se traslada de Tokio a San Francisco, una ciudad que también se verá asolada, pero que encontrará un aliado inesperado. Porque, y aquí llega la novedad, Godzilla ya no es el monstruo al que matar, sino el héroe que América necesita. Godzilla se enfrentará a otros monstruos. La solución militar será ahora dejar que actúe la ley de la naturaleza: el más fuerte, se llame Godzilla o se llame EEUU, sobrevivirá. 

Cine
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