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Veredicto sobre "Now and then": hoy es un buen día si te gustan Los Beatles
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Veredicto sobre "Now and then": hoy es un buen día si te gustan Los Beatles

El especialista Bruno Galindo analiza la última canción de Los Beatles, restaurada gracias a la inteligencia artificial

Foto: The Beatles, pasándolo en grande con sus bicis en los sesenta. Son imágenes del documental 'Get back'. (Getty)
The Beatles, pasándolo en grande con sus bicis en los sesenta. Son imágenes del documental 'Get back'. (Getty)

Cuando, un día de 1978, John Lennon está cantando y tocando frente a un grabador de casete una canción a la que ha puesto el nombre tentativo Now and then, no sabe que 1) se le está metiendo un molesto ruido de 60 ciclos en la grabación, 2) quince años después los otros tres Beatles —con los que en ese momento tiene poco o ningún contacto— van a intentar quitar ese zumbido y lo van a dejar por imposible, y 3) a él le van a matar a tiros en un año y pico ahí mismo, en la puerta de su casa.

En 1994, Paul McCartney llama a Yoko y le pide permiso para trabajar con cuatro canciones inéditas que John había dejado maquetadas: Free as a bird, Real love, Grow old with me —que apareció en Double fantasy, álbum de Lennon y Ono— y aquel Now and then. Esta última se resiste a la restauración: está atravesada por el ruido antes mencionado, y no consiguen quitarlo. Paul y Ringo no lo ven tan grave dadas las circunstancias, pero George menciona las palabras “puta basura” y los Beatles no publican el tema, que hubiera completado la entonces inminente edición de Anthology, volúmenes 1, 2 y 3.

Esto nos lleva al momento actual y a la noticia de la recuperación de aquella Now and then por la vía de la IA. Lo primero que hay que hacer es aclarar qué no ha hecho esta, porque en un mundo en el que puedes ver al papa Francisco I vestido de Uniqlo, a Trump esposado o a Putin de rodillas por obra y gracia del software, lo primero que pensamos es que un Lennon de sílice ha cantado y aportado letra donde antes no había voz ni letra. No: lo que ha hecho la tecnología —y esto no se podía hacer en 1994— es separar con absoluta nitidez las pistas de voz y piano, permitiendo eliminar ese maldito sarro sonoro.

No hay, pues, dilema ético alguno. Si lo hubiera, llevaríamos tiempo hablando de que McCartney suele cantar en diferido con su viejo amigo John, como se ve en este concierto.

Lo que ha hecho la tecnología es separar con absoluta nitidez las pistas de voz y piano, permitiendo eliminar ese maldito sarro sonoro

Tampoco hay dilema tecnológico: este suceso se debe a un procedimiento de última generación que permite separar pistas y luego reducir o eliminar ruidos, cosa que se hace en toda grabación. Además, conviene recordar que la relación entre Beatles y tecnología viene de atrás: cuando la banda estaba activa, generó tantos beneficios para la Electric and Musical Industries Ltd. y sus estudios de grabación Abbey Road, que esta compañía pudo invertir en múltiples tecnologías, desde el primer sistema electrónico de televisión hasta la resonancia magnética. Cuando te tengas que hacer un TAC, dale las gracias a Lennon y McCartney.

Bueno: Now and then. Antes: Lennon, su voz melodiosa en modo balada; la misma voz sedosa de Across the universe, el mismo piano iluminado de Imagine. Ahora: el acompañamiento de la nueva línea de bajo de McCartney, que también ha añadido guitarra, piano y slide guitar como homenaje a Harrison, de quien escuchamos las guitarras que grabó en 1995 (qué importante es no tirar nada). Ringo también ha rehecho las baterías y le ha metido coros. Lo que hace crecer el tema está justamente en los coros y los arreglos orquestales —la levadura de los temas más gloriosos de los Beatles—; la dirección recae sobre Giles Martin, hijo de George Martin, elección nada caprichosa que interpela a todo fan. Anécdota: para quitarle presión a los miembros de la orquesta durante la grabación, se les dijo que aquello “solo” era para McCartney y no para los Beatles.

Todo suena bien, demasiado bien y demasiado elaborado, pero frescura no es algo que le puedas pedir a un tema que se graba a lo largo de cinco décadas y que trae con una historia tan complicada. Paul, gestor de la leyenda, el que le da el blue tick a todo producto Beatle, no da puntada sin hilo; su propia discografía como solista puede tener muchos momentos poco memorables, pero cuando se trata de los Beatles el error no existe porque está trabajando con la leyenda. Cada segundo de los 4’08 de Now and then se mide con la posteridad.

Y hasta aquí el último episodio de la fabulosa historia de los cuatro de Liverpool, que luego fueron tres, luego dos y solo por hoy, otra vez cuatro. Sale en digital, en vinilo y en casete; esto último es un gesto poético considerando el formato original de la canción, y una llamada a los fans para que se lo compren también aunque sea como adorno. El fan lo compra todo y lo compra en noviembre: los Beatles marcan la llegada de la Navidad como la iluminación de las calles de Vigo. Hoy es un buen día si te gustan los Beatles.

Cuando, un día de 1978, John Lennon está cantando y tocando frente a un grabador de casete una canción a la que ha puesto el nombre tentativo Now and then, no sabe que 1) se le está metiendo un molesto ruido de 60 ciclos en la grabación, 2) quince años después los otros tres Beatles —con los que en ese momento tiene poco o ningún contacto— van a intentar quitar ese zumbido y lo van a dejar por imposible, y 3) a él le van a matar a tiros en un año y pico ahí mismo, en la puerta de su casa.

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