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España se quema: que Santiago y el IRPF nos protejan
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'Trinchera cultural'

España se quema: que Santiago y el IRPF nos protejan

No basta con que los que nos gobiernan se llenen la boca hablando de la necesidad de hacer frente al cambio climático si, por otro lado, no ponen en marcha medidas

Foto: Sánchez visita las zonas afectadas por el incendio en Zamora. (EFE/M. A. M.)
Sánchez visita las zonas afectadas por el incendio en Zamora. (EFE/M. A. M.)

"Ya hemos perdido la sierra de la Culebra. Ahora queda la de la Demanda. ¡Vete y quémala!".

"Lo arreglaremos".

"¿Arreglarlo? ¿Arreglarlo, tú? Tú, ¿arreglar?".

El diálogo entre Pedro Sánchez y un vecino de la sierra de la Culebra es un buen resumen de la cosa. Sánchez se presenta con camisa limpísima y planchada, la tez en tono eterno verano, intenta ser pueblo y no le sale. Al presidente se le nota incómodo cuando le toca ser uno más, esta vez entre los vecinos de la zona arrasada por el fuego. Lo arreglaremos, dice. Y el vecino, un señor muy mayor, con gorra, le toma por el pito del sereno. Ese señor podría ser mi vecino y también mi familia. Ese señor también soy yo. España se quema y nosotros nos calcinamos.

Esta vez han sido 30.800 hectáreas. Son Zamora, León y Burgos juntas. Es el mayor incendio en el siglo XXI. Pero quién demonios le hace caso a Zamora teniendo otras zonas calientes a las que prestarles atención ante cualquier idiotez. Y desde cuándo le hemos prestado atención a un bosque, a sus árboles o a sus animalejos. Quizá cuando vamos en el coche y avistamos algo. Qué bonito, diremos. Qué quemado, una pena, añadiremos cuando la superficie tenga color negro. Y hasta otra.

Por eso conviene contar unas cuantas cosas ahora que la noticia aún tiene recorrido. Antes de que nuestros ojos nos deriven a otro asunto. Hablemos de lo que se ha hecho hasta ahora y sobre todo de lo que no. Insultemos a Sánchez, a Fernández Mañueco, porque así nos lo pide el cuerpo. Pero ahora respiren conmigo y acompáñenme a los antecedentes de esta triste historia y a sus protagonistas, que trabajan gracias a que usted y yo pagamos impuestos.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/Montesinos)

Existe una cosa llamada plan forestal. No se preocupe. Ni usted ni yo le hemos prestado demasiada atención. El de Castilla y León tiene un presupuesto anual de 184 millones de euros, lleva vigente desde 2002 y acaba en 2029. Apagar un incendio supone un gasto de entre 6.000 y 7.000 euros por hectárea. "Todo esto es la consecuencia de la nefasta gestión llevada a cabo por la Junta de Castilla y León. Desde el plano económico estamos ante una gestión pésima: se ahorra en contratos temporales y en un solo incendio las pérdidas multiplican por tres el presupuesto destinado a incendios", revela el comunicado lanzado por Aeafma (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales) y Apamcyl (Asociación Sindical Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla y León) el lunes 20 de junio.

Cuando huele a catástrofe, España se encomienda a la Policía, a la Guardia civil, a los bomberos y a la UME. El incendio de la sierra de La Culebra llegó a contar solo ese lunes 20 de junio con 493 profesionales de Infocal, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la UME y las comunidades de Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Galicia, Extremadura y Madrid.

Pero en esta historia hay más protagonistas. En España tenemos 6.000 agentes forestales, 500 de ellos mujeres, que previenen y persiguen las infracciones administrativas y los delitos medioambientales Y están las Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales, que aunque también aparezcan poco en las fotos, llegan a soportar 40 kilos de peso encima entre el traje y las herramientas necesarias para su trabajo.

"Las condiciones de trabajo son las peores de toda Europa. Pero un trabajador no puede denunciarlo porque entonces no le contratan"

Como ven, son muchas las personas involucradas en cuidar de nuestro entorno natural, funcionarios públicos que dependen de las tres administraciones y que trabajan, en muchas ocasiones, en condiciones laborales precarias. La asociación de bomberos forestales de España ha denunciado esta semana la situación en Castilla y León: "Las condiciones laborales y de trabajo son las peores de toda Europa, con turnos de 18 horas. Pero un trabajador no puede denunciarlo porque entonces no le contratan al siguiente año". Víctimas, como tantos otros, de las subcontratas y de la temporalidad.

El consejero de Medio Ambiente reaccionó ante las protestas de los bomberos forestales en las puertas de las Cortes de Valladolid, acusándoles de aprovechar la situación para hacer política. Hablamos de personas cuyos sueldos, según recoge un artículo del diario 'El País', "los pagan mayoritariamente empresas subcontratadas por la Junta, así que estas reducen costes para llevarse la oferta pública. Estos recortes repercuten en sus ganancias o en pluses de peligrosidad, una figura que apenas conocen porque se les paga solo un euro cuando tienen que lanzarse desde los helicópteros".

Y hay un dato que también duele. Porque los planes autonómicos vigentes solo obligan a pasar de riesgo medio al alto a partir del 1 de julio, lo que conlleva el despliegue de menos personal y menos recursos.

Foto: El cuerpo de un animal calcinado por el incendio en sierra de la Culebra. (EFE/Brais Lorenzo)

Algo que quizá valía en 2002, pero la ciencia lleva tiempo avisando de mayos con temperaturas de agosto, lo que eso conlleva y tampoco hacemos caso. "Hubo recursos suficientes", dijo el presidente de Castilla y León en su momento. El 23 de junio presentó un plan de ayudas de 35 millones de euros. Solo un día antes, PP y Vox habían tumbado en el parlamento regional la demanda de un mayor operativo contra incendios todo el año a propuesta del PSOE. Política para adultos, que diría Mariano Rajoy.

"No basta con que los que nos gobiernan se llenen la boca hablando de la necesidad de hacer frente al cambio climático si, por otro lado, no ponen en marcha medidas que realmente protejan la biodiversidad y la supervivencia de nuestros montes", cuentan desde Ecologistas en Acción. Porque a veces las malas decisiones se toman hasta en el momento de la reforestación. Hace 80 años, explica esta ONG, se optó por los pinos para reforestar esta misma sierra que acaba de arder. Pero la resina de sus troncos y las hojas secan que se acumulan a sus pies les convierten en teas.

Arde Galicia porque plantan fuego en forma de eucalipto, contaba el periodista Xosé Manuel Pereiro en un artículo en 'Ctxt' sobre los incendios en esa comunidad durante 2017. "Lo malo del eucalipto es que es un árbol pirófito o pirófilo, los que se ven beneficiados de alguna forma por el fuego. Es muy combustible, las llamas contribuyen a expandirlo, y sobre todo, eliminan la competencia".

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Se quema España y con los incendios la forma de vida de cientos de ciudadanos, que asisten atónitos y furiosos a un cúmulo de errores cometidos desde hace pocos años. Por eso no calman los abrazos, las buenas palabras y las intenciones de los responsables. Y visto el nivel, aún están a tiempo de emular a los grandes, como don Manuel Fraga Iribarne, que cuando compareció ocho días después de la tragedia del Prestige declaró: "Vamos a hacer las cosas bien. Y, desde luego, tengo la esperanza de que Dios y Santiago nos van a ayudar".

Que Santiago y sobre todo el IRPF nos protejan.

"Ya hemos perdido la sierra de la Culebra. Ahora queda la de la Demanda. ¡Vete y quémala!".

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