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Johnny Depp es un juguete roto con un plan (y lo vamos a acabar pagando)
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Relaciones tóxicas

Johnny Depp es un juguete roto con un plan (y lo vamos a acabar pagando)

El juicio contra Amber Heard es uno de los espectáculos más grotescos de la década. Un divorcio en el que todo vale y que lleva al límite nuestra adicción a la vida de las 'celebrities'

Foto: Johnny Depp y Amber Head en los días felices. (EFE)
Johnny Depp y Amber Head en los días felices. (EFE)

Johnny Depp y Amber Heard se miran embelesados. Están en una isla paradisiaca en Las Bahamas (propiedad del actor). Ella lleva un vestido blanco vaporoso y él esmoquin blanco y pantalones negros. Están en una playa, a punto de casarse, profundamente enamorados. El marco es incomparable; la situación, de ensueño, y 'Hola' lo narró así: "Johnny Depp se ha casado con su belleza sureña, Amber Heard, en una isla del Caribe, como no podía ser de otra forma… En plena arena, a orillas del mar en un idílico paraje, adornado con rosas blancas".

En la salud y en la enfermedad… hasta que las broncas terribles, las acusaciones de maltrato y los juicios grotescos nos separen.

El matrimonio duró catorce meses. El matrimonio. La buena relación, por lo visto estos días, quizá no llegó a 14 días.

Siete años después de una ceremonia caribeña que subiría al azúcar a una ameba, Johnny Depp y Amber Heard se despellejan en un juicio en Virginia transmitido a medio planeta. Una inaudita tragicomedia de la humillación.

Cosas así se han oído —vía testimonios o tanganas grabadas— en el juicio:

Él a ella: "No le gustas a nadie. Eres famosa gracias a mí. Ya no estoy enamorado de ti. Eres una prostituta".

Él sobre ella: "La señorita Heard cogió mi cigarrillo del cenicero y me lo apagó en la cara".

Ella a él: "Te golpeé, pero no te di un puñetazo".

Él a ella: "Me vuelvo irracional cuando estás haciendo películas, me vuelvo celoso y jodidamente loco".

Él sobre ella: "[Las broncas] comenzaban con una bofetada, con un empujón, o arrojándome el mando de la tele a la cabeza o una copa de vino a la cara".

Depp y Heard recuerdan lo suyo con tanta inquina, odio y bilis que las relaciones entre Inda y Negre parecen placenteras en comparación. Se te caen los ojos al suelo con los trapos sucios de la pareja. Sus juicios son uno de los grandes lodazales de esta década. Primero, hubo un juicio en Londres, en el que rajó toda la infantería que rodea a las celebrities de este nivel (chóferes, conserjes, seguratas, asesores, fisios, amigos famosos, etc.), con todo tipo de audios y vídeos truculentos sobre la pareja. La batalla judicial ha saltado ahora a EEUU con igual virulencia, pero la guerra no ha hecho más que empezar, el cruce de demandas millonarias por difamación es constante.

placeholder Johnny Depp en el juicio. (EFE)
Johnny Depp en el juicio. (EFE)

Depp no ha sido condenado por malos tratos, pero en 2020 perdió un juicio contra el diario 'The Sun', que le acusó de "maltratador" en un titular.

Los fans de Heard dicen que Depp es un yonqui maltratador, y los de Depp que ella está como unas maracas.

Depp y Heard se conocieron en 2009 en el rodaje de una fallida adaptación de Hunter S. Thompson: 'Los diarios del ron'. Ella era una actriz emergente y él uno de los intérpretes más lucrativos de Hollywood gracias al pirata Jack Sparrow.

"Nuestra relación fue intensamente apasionada y, a veces, volátil, pero siempre unida por el amor", dijo la pareja antes de empezar la guerra nuclear

No hace tanto las pelis de piratas eran un subgénero maldito, de la debacle comercial de Román Polanski en 'Piratas' (1986) al desparrame artístico de Steven Spielberg en 'Hook' (1991). Arrancado el siglo XXI, el anuncio de que Johnny Depp protagonizaría el blockbuster 'Piratas del caribe' fue recibido con escepticismo industrial, no parecían ni la estrella (estaba más en la onda de Burton o Jarmusch) ni el proyecto adecuado, pero reventó la taquilla, derivó en saga psicodélica multimillonaria y convirtió a Depp en el actor favorito de nuestros hijos.

Depp estaba en la cresta de la ola cuando empezó a salir con Heard. Su amor fue tormentoso, con episodios histriónicos, colocones y abusos, pero llegaron a un acuerdo legal de separación: "Nuestra relación fue intensamente apasionada y, a veces, volátil, pero siempre unida por el amor. Ninguna de las partes ha hecho acusaciones falsas. Nunca hubo ninguna intención de daño físico o emocional", dijo la pareja... antes de arrancar la guerra nuclear. El divorcio legal, que incluía un pacto de silencio, saltó por los aires con una escalada de declaraciones de la pareja y sus entornos.

En 2018, 'The Washington Post' publicó un artículo en el que Heard acusaba veladamente de maltrato a su ex. El actor empezó a ser visto como una figura tóxica y fue apartado de sagas como 'Animales fantásticos'. Depp responsabiliza a Heard de su cancelación de la saga 'Piratas del caribe', que es lo que se está dirimiendo ahora en el juicio en Virginia. Heard también le ha demandado a él (100 millones) por perjudicar su carrera. La situación está en empate catastrófico: todos salpicados, escasas posibilidades de un ganador claro y minutas de abogados disparadas. Y el mundo mira fascinado cómo se tiran los trastos a la cabeza.

"El morbo viene de poder ver la cara oculta grotesca de Hollywood"

Noel Ceballos, periodista, crítico cinematográfico y autor de 'El pensamiento conspiranoico', analiza el morbo del caso: 1) "El morbo es ver a una estrella de Hollywood en su ocaso, que no está claro si es por sus conflictos matrimoniales o venía de antes, pero decadencia al fin y al cabo. El juicio muestra a un Depp rodeado de asesores, chóferes, abogados y gurús, es decir, un Depp que ha perdido el sentido de la realidad". 2) "El morbo es poder ver la cara grotesca oculta de Hollywood".

El punto dos merece una ampliación histórico. Parte del éxito mediático del juicio, según Ceballos, se explica porque por fin podemos 'disfrutar' de lo que hasta ahora era un simulacro: la vida íntima de los famosos como 'reality' sin maquillar. "Las estrellas vivían antes en realidades muy lejanas a las de los simples mortales. En mundos inaccesibles. Esto cambió con la llegada de internet y la aparición de medios como el blog de Perez Hilton, que informaba de los movimientos de los famosos en tiempo real. Las redes sociales cambiaron para siempre nuestra relación con las celebrities, aunque fuera en modo simulacro, al aumentar la sensación de que ahora sí conocíamos a las estrellas de verdad, aunque el acceso que nos daban a sus vidas privadas estuviera perfectamente medido por sus asesores. Pero el momento de la 'verdad' ha llegado: en el juicio de Johnny Depp y Amber Heard podemos 'disfrutar', al fin, de las miserias de los famosos sin filtro, de la trastienda más cruda de Hollywood", apunta Ceballos.

Abuso mutuo

Me van a disculpar ustedes la deriva escatológica pero, según Johnny Depp, su exmujer cagó en su cama como castigo por la separación. "Era tan raro y tan grotesco que solo pude reír", ha contado en el juicio, mientras se proyectaba una fotografía de las heces de su antigua enamorada. No, no es la imagen ideal de Hollywood que todos tenemos en mente, pero quizá tampoco lo que uno desea leer en un periódico. ¿O sí?

Una psicóloga que medió en la ruptura entre Depp y Amber ha calificado la relación de "abuso mutuo". Quizá no sea menos tóxica que nuestra relación con las celebrities…

Juan Sanguino, analista de cultura pop y autor de 'Cómo hemos cambiado', cree que es un caso de morbo tan malsano que puede llegar a ser símbolo de la degradación de nuestra relación con las celebrities. Hablamos con él.

PREGUNTA. Juicio, famosos y divorcio. Todos los elementos de un buen escándalo están aquí. No obstante: ¿no es exagerado el nivel de trapos sucios íntimos que se están aireando en los medios? ¿Estamos ante uno de los momentos más bajos de la cultura de la celebridad?

RESPUESTA. Es un punto muy bajo y tardaremos tiempo en darnos cuenta.

P. ¿A qué te refieres?

"Casi nada de lo que se está publicando sobre sus vidas tiene valor informativo en sí mismo. Es puro sensacionalismo. No llega casi ni a suceso"

R. A que creíamos que estas cosas ya no se llevaban. Llevamos media década de documentales revisionistas sobre episodios oscuros de celebrities: Lorena Bobbit [cortó el pene a su marido marine en 1989], el movimiento Free Britney [cómo Britney Spears perdió el control de su carrera, tutelada por jueces y familiares, por supuestos desórdenes emocionales] o Rociíto [la hija de Rocío Jurado denunció 20 años de maltrato psicológico de su ex en la tele y los medios del cuore]. ¿Qué une a todas esas historias? Que nos hacen sentir que hoy somos mejores que ayer. Nos hacen ver el pasado (oscuro) desde la superioridad del presente donde se revisan esos casos y estamos libres de pecado.

Pero dentro de veinte años alguien rodará un documental sobre el juicio de Johnnie Depp y Amber Heard y el espectador de 2042 pensará: ¿Qué se les pasaba por la cabeza a los periodistas y espectadores que se alimentaron de este circo de violencia mezquina? ¿Cómo convertimos los malos tratos en espectáculo? Estamos ante un nuevo punto bajo en nuestra relación con las celebrities y no hace falta que esperemos veinte años para afirmar esto.

P. ¿No tiene el caso interés informativo?

R. Casi nada de lo que se está publicando sobre las peleas de la pareja tiene valor informativo en sí mismo. Es puro sensacionalismo. No llega casi ni a suceso. Tras cinco décadas de sensacionalismo estamos inmunizados y nos cuesta diferenciar la información del sensacionalismo. El juicio lo consumimos como un reality protagonizado por celebrities, nos olvidamos que son personas reales, confundimos crueldad y malos tratos con el salseo.

P. ¿Cómo ha afectado el escándalo a la posición de Depp en Hollywood?

R. Choca ver a un actor como Johnny Depp envuelto en según qué cosas. De un Mickey Rourke nos los esperaríamos, pero no de Depp, que, aunque tenía aura de rebelde al principio de su carrera y no es una figura completamente limpia, se convirtió en una estrella para todos los públicos, y no solo eso: era el actor favorito de muchos niños y jóvenes por la saga 'Piratas del Caribe'. Parecía haberse ganado el cariño vitalicio…

P. ¿Los fans más acérrimos siguen a su lado?

R. Algunos se están tomando el juicio como una prolongación de sus personajes: o Johnny Depp como el excéntrico de buen corazón que se mete en líos. Hay gente que justifica cualquier tipo de comportamiento de Depp: eso es cultura de la celebridad en estado puro. Ver a la estrella como las imágenes que reflejan sus películas.

placeholder Amber Heard en el juicio. (Reuters)
Amber Heard en el juicio. (Reuters)

P. ¿Qué papel está jugando Amber Heard? Se le acusa de imitar el vestuario que ha llevado su ex pareja en el juicio el día anterior. No soy un experto en argucias estéticas judiciales, pero diría que ese comportamiento no ayuda a frenar la tendencia a encasillarla como la 'loca' de la película...

R. En el juicio hemos visto a Amber Heard mirándose las uñas mientras un psiquiatra le diagnosticaba un trastorno de personalidad narcisista. Eso quizá no ayude, en efecto, pero es osado dejarse llevar por las apariencias dados los antecedentes: cualquier actriz está siempre a una mala foto de que la encasillen como loca. Hay varios rockeros mucho más desfasados que Britney Spears... y nunca jamás han acabado tutelados…

En el juicio hay un claro choque de relatos: Depp está mostrando una imagen de señor serio y despojado de artificios. Como cuando detienen al Actor Secundario Bob en 'Los Simpson' y Bart se queda perplejo porque no lleva sus zapatones de payaso; es solo un civil más.

Heard, por contra, parece estar interpretando el papel de la mujer excéntrica, reflejada en su modo de vestir en el juicio, que es muy importante, y en su comportamiento en la sala, como si deseara participar del espectáculo. Desconozco si es algo premeditado o inconsciente, pero es una paradójica inversión de sus roles hasta ahora: él solía ser el excéntrico y ella el lienzo en blanco.

Noel Ceballos ve en la sobriedad impostada de Depp un plan más grande que ganar el juicio en sí: renacer de sus cenizas para volver a ser una estrella. "Viendo el juicio tengo la sensación de que Depp está actuando. Sabe que todo el mundo le está mirando y actúa con grandilocuencia. ¿Por qué? Mi teoría: de su actuación depende que tenga una segunda oportunidad en la industria. Quizá intenta ganarse el cariño del público otra vez. Las segundas oportunidades tras tocar fondo son típicas de la cultura estadounidense. Lo ha dicho Depp en el juicio: yo era una persona con muchos problemas, pero he encerrado al monstruo con llave y vuelvo a ser el mismo de siempre".

Resumiendo: Johnny Depp es un juguete roto con un plan, y lo vamos a acabar pagando: 24 horas al día enfangados en las miserias de las celebrities quizá no salgan gratis.

Johnny Depp y Amber Heard se miran embelesados. Están en una isla paradisiaca en Las Bahamas (propiedad del actor). Ella lleva un vestido blanco vaporoso y él esmoquin blanco y pantalones negros. Están en una playa, a punto de casarse, profundamente enamorados. El marco es incomparable; la situación, de ensueño, y 'Hola' lo narró así: "Johnny Depp se ha casado con su belleza sureña, Amber Heard, en una isla del Caribe, como no podía ser de otra forma… En plena arena, a orillas del mar en un idílico paraje, adornado con rosas blancas".

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