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Crueldad extrema: la mayor caza de brujas no fue en la España de la Inquisición sino en Alemania
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Crueldad extrema: la mayor caza de brujas no fue en la España de la Inquisición sino en Alemania

La catedrática Adela Muñoz niega en el ensayo 'Brujas' la idea de que nuestro país fuera el mayor perseguidor de mujeres por brujería y señala al centro de Europa

Foto: Detalle de la pintura negra de Goya 'Aquelarre' (1823).
Detalle de la pintura negra de Goya 'Aquelarre' (1823).

La mayor caza de brujas no se dio en España sino en Alemania. También en parte del este de Francia y del oeste de la actual Suiza. Un triángulo geográfico históricamente curioso. En pueblos alemanes como Colonia, Maguncia y Wurzburgo hubo entre 1.200 y 2.000 personas —la gran mayoría mujeres, pero también algunos hombres— quemadas vivas acusadas de hacer rituales con el demonio. En total hablamos del asesinato de unas 60.000 personas. En Zagarramurdi, el pueblo navarro donde más se desató esta locura, solo mataron a seis personas. Sin embargo, este asunto lleva siglos alimentando la leyenda negra española. Otro más. España puede ser un país de aquelarres, pero no fueron precisamente estos los que más pueblan sus páginas de Historia.

La comunidad científica, no obstante, hace tiempo que ya desestimó este bulo. Y a esas fuentes acudió Adela Muñoz, catedrática de Química Inorgánica de la Universidad de Sevilla que empezó a investigar sobre las brujas a partir de sus clases sobre venenos y sustancias tóxicas como el estramonio, para escribir el ensayo 'Brujas. La locura de Europa en la Edad Moderna' (Debate), que se publica estos días. Un texto lleno de fechas, de nombres, de sucesos, que se lee de forma muy ágil y que, sobre todo, es un compendio de desmentidos de 'fake news' alimentadas durante siglos.

placeholder 'Brujas. La locura de Europa en la Edad Moderna'. (Debate)
'Brujas. La locura de Europa en la Edad Moderna'. (Debate)

Además de que esta caza no ocurrió en la Edad Media sino en la Edad Moderna, entre los siglos XVI y XVII, la más obvia es la que tiene que ver con nuestro país y con la Inquisición como ese monstruoso tribunal religioso perseguidor de ideas, personas y de cualquier tipo de creencia que no fuera la católica romana. En gran parte, la Inquisición fue eso. Pero también fue una institución que, como recalca esta catedrática, ayudó a que no se inocularan las ideas de que las mujeres estaban poseídas por el demonio y que hacían orgías con Satán.

"España fue siempre un país muy tolerante con todas estas cosas que se consideraban un poco historias de viejas, pero que eran algo inofensivo"

"España fue siempre un país muy tolerante con todas estas cosas que se consideraban un poco como fruto de mentes calenturientas e historias de viejas, pero que eran algo inofensivo", explica Muñoz. Hacia el siglo XVI sí habían llegado a oídos de los inquisidores algunas historias de gente que echaba la culpa a las mujeres de que no tenían cosecha ese año o de que se les había muerto un hijo. Eran historias que procedían sobre todo del País Vasco, Navarra y Cataluña, a donde entraban desde Francia. "Cuando vieron que todo eso estaba creciendo, en 1526 se reunieron en Granada los inquisidores donde se decide que estas acusaciones se tomen con prudencia, porque no se ve ahí ningún delito ni nada. El tribunal no veía delito en el pacto con el diablo porque no había pruebas. Todo eran pruebas inmateriales…", explica Muñoz.

Durante un tiempo hubo luchas, ya que en los estamentos judiciales más bajos sí se creía en estas acusaciones, por lo que al final la Inquisición tuvo que enviar una carta en 1614 a todos los tribunales para que se dejara de perseguir a las brujas. Y, por supuesto, como era la institución muy centralizada y jerarquizada allí nadie más rechistó. Así fue como, gracias a la Inquisición —a veces no está mal revisar los prejuicios— España se convirtió en el primer país en dejar de perseguir a las mujeres por brujería en toda Europa.

Inestabilidad y misoginia

¿Por qué no sucedió lo mismo en lo que hoy es Alemania y entonces era el Sacro Imperio Romano Germánico compuesto por diferentes principados y ciudades-Estado? La catedrática Muñoz apunta a varios factores, pero antes también explica por qué se desata esta locura persecutoria en Europa.

El primero es "la misoginia que se había ido cociendo a fuego lento y a base de muchísimo trabajo intelectual para desacreditar a las mujeres y culparlas de todos los males. Y en eso la Iglesia tuvo mucho que ver", afirma Muñoz. Ahí fueron bastante responsables los llamados padres de la Iglesia, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, San Juan Crisóstomo, que empezaron a verter ideas sobre la sexualidad e incluso la menstruación llena de maleficios de las mujeres. La impureza. Muchos de estos bulos han circulado hasta hace cuatro días.

placeholder La catedrática de Química Adela Muñoz Páez. (Creative Commons)
La catedrática de Química Adela Muñoz Páez. (Creative Commons)

Por otro lado, estaba la inestabilidad que desató la reforma protestante, lo cual también dio lugar a conflictos bélicos. Y entre todo esto los cambios sociales que trajo consigo la Edad Moderna. Como afirma la escritora feminista Silvia Federici, se pasó de unas sociedades comunales que permitían sobrevivir a mucha gente a una sociedad precapitalista que originó muchísimas tensiones e hizo que muchas personas quedaran fuera del sistema. "Todo eso va señalando chivos expiatorios, generando frustraciones… y que se ven refrendados por libros como el 'Malleus maleficarum', de Enrique Kramer, un tipo obcecado en su ortodoxia religiosa perseguidora de judíos que está convencido de que las brujas son el mal. Y ese libro, gracias a la imprenta, se convirtió en un bestseller de entonces", añade Muñoz.

Alemania, la gran perseguidora

Todos estos elementos se canalizaron en la actual Alemania. Fue allí donde surgió la Reforma luterana que obligó a cambiar de rituales religiosos, lo cual desconcertó a muchos. El protestantismo también hizo que hubiera que luchar por el mercado de creyentes. "Tiene su lógica. Hasta la Reforma, el monopolio de la fe lo tenía la Iglesia de Roma y eso le daba muchísimo poder, sobre todo porque la gente creía a pies juntillas en Dios y que la Iglesia eran los vicarios de Cristo en la tierra. Cuando todo eso se alteró hubo una competencia por cazar a los fieles por parte de los católicos y por parte de los protestantes y como arma se usó la persecución de las brujas", comenta Muñoz. Quien más perseguía y mataba, más creyentes acogía en su seno.

placeholder La famosa ilustración del libro de Roald Dahl 'Brujas'.
La famosa ilustración del libro de Roald Dahl 'Brujas'.

A eso se unió que la gente sí que creía que las brujas eran las causantes de las malas cosechas en una época —1626 se conoce como uno de los años sin verano— en la que el frío atenazó el centro de Europa, y de todos los males que les pudieran ocurrir. Y en aquellas ciudades-Estado, como eran tan autónomas no existía un tribunal tan centralizado y tan superior como la Inquisición que pudiera emitir una orden que lo parara todo. "Eran poderes judiciales locales independientes, por lo que en función de lo que cada uno creía, juzgaba y quemaba. Y al frente de estas ciudades-Estado hubo muchas personas sanguinarias. Al final era un monstruo que se iba alimentando", asegura Muñoz.

Mujeres pobres, pero también hombres

Normalmente, las acusadas de brujería fueron mujeres mayores, por encima de los cincuenta años, que entonces era una edad muy avanzada, pobres, sin patrimonio, sin profesión y sin un hombre a su lado. Y lo único que hacía falta para que te detuvieran es que el rumor popular te señalara como bruja. Sin embargo, como añade Muñoz, también hubo hombres entre los ajusticiados por este "delito". "Hasta un 30% fueron hombres, que tampoco es una cifra anecdótica. En muchos pueblos las mujeres supusieron el 92%, el 95%..., pero en casi todos los sitios hubo hombres también. Cuando la locura se desataba empezaba con mujeres, pero luego se ven arrollados todos, incluso niñas", recalca la catedrática.

"Hasta un 30% de los ajusticiados fueron hombres, que tampoco es una cifra anecdótica"

Incluso llegó a perseguirse a las mujeres más acaudaladas. Era una forma de conseguir dinero rápido y fácil. "En Bamberg los perseguidores de las brujas incrementaron su patrimonio de forma escandalosa. Algunas veces se paraban las ejecuciones si no había acuerdo en el reparto de los bienes confiscados a las víctimas. La lógica del dinero no se perdió nunca", reconoce Muñoz. Mucha creencia en Dios, pero poderoso caballero es don Dinero, que ya supo ver con no poco humor vitriólico Quevedo.

Al final se impuso la razón

Según avanzó el siglo XVII, la persecución de las mujeres se aminoró. Pero en gran parte se debió a que la crueldad había sido extrema. De alguna manera, ya no se podía ser más sanguinario.

"Es como un fuego que cuando ya se ha quemado todo, se extingue. En Bamberg la crueldad de los responsables fue tan alta, que al final hubo que actuar contra esta ciudad, pero cuando ya había habido muchas muertes. Muchos pueblos se quedaron despoblados", sostiene Muñoz que apunta en su libro cómo incluso hubo zonas en las que se produjeron cambios demográficos por la muerte de tantas mujeres que, o bien no parieron, o dejaron a muchos niños huérfanos en una época en la que la mortalidad infantil era muy alta.

placeholder 'El Aquelarre', de Francisco de Goya. (1798)
'El Aquelarre', de Francisco de Goya. (1798)

Y, por suerte, la razón se abrió paso entre las elites. "La idea de la presencia del demonio es una idea muy sofisticada que venía de las élites. Los libros de demonología fueron escritos por personas muy cultas", asegura Muñoz. Había sido un pensamiento que fue de arriba hacia abajo y que fue calando. Y que no cambió hasta que el pensamiento ilustrado fue arrinconando al mágico y, por fin, se convirtió en el dominante. No obstante, aunque hayan pasado siglos de aquello, la catedrática alerta de que hoy hay otros lugares donde sigue imperando esa magia que ya pasó a la Historia en Europa: "Solo en la segunda mitad del siglo pasado murieron más brujas solo en Tanzania que en toda Europa en la Edad Moderna. No dejemos que la locura siga asesinando a mujeres en África, Latinoamérica y el Sudeste Asiático".

La mayor caza de brujas no se dio en España sino en Alemania. También en parte del este de Francia y del oeste de la actual Suiza. Un triángulo geográfico históricamente curioso. En pueblos alemanes como Colonia, Maguncia y Wurzburgo hubo entre 1.200 y 2.000 personas —la gran mayoría mujeres, pero también algunos hombres— quemadas vivas acusadas de hacer rituales con el demonio. En total hablamos del asesinato de unas 60.000 personas. En Zagarramurdi, el pueblo navarro donde más se desató esta locura, solo mataron a seis personas. Sin embargo, este asunto lleva siglos alimentando la leyenda negra española. Otro más. España puede ser un país de aquelarres, pero no fueron precisamente estos los que más pueblan sus páginas de Historia.

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