Es noticia
‘Los Remedios’: genial comedia que da la vuelta a los tópicos andaluces (rancios)
  1. Cultura
El plan de fin de semana

‘Los Remedios’: genial comedia que da la vuelta a los tópicos andaluces (rancios)

Esta reflexión sobre la identidad es uno de los mejores montajes del año. Se puede ver hasta el 9 de enero en el Teatro Lara de Madrid y después seguirá de gira por todo el país

Foto: 'Los Remedios' es una vuelta de tuerca a costumbres como la Semana Santa sevillana. (Luz Soria)
'Los Remedios' es una vuelta de tuerca a costumbres como la Semana Santa sevillana. (Luz Soria)

Tienes que ir con los mocasines, si eres chico, o con las perlas en las orejas, si eres chica. Acudir a misa, a los toros. Ni se te ocurra perderte la Feria de Abril, bailar sevillanas y beberte una manzanilla (el vino, se entiende), que para eso está al lado el recinto ferial, el parque de los Príncipes y Triana. No seas homosexual y vota a la derecha, que tienes tres partidos para elegir. Así, más o menos, son las reglas básicas para vivir en el barrio de Los Remedios, en Sevilla, aldea gala contra el reinado que tuvo el PSOE en Andalucía, y así las expone la compañía ExLímite en la comedia ‘Los Remedios’, que lleva meses girando por toda España y acaba de recalar en el Teatro Lara de Madrid arrancando carcajadas y llenos. La obra estará hasta el 9 de enero en Madrid, luego continuará por todo el país y si nada interfiere hay muchas papeletas para que regrese al Lara en primavera. Apúntenla ya en la agenda porque es, sin ninguna duda, uno de los montajes del año.

Aunque a partir de tópicos, esta obra es de todo menos una sucesión de costumbrismo rancio

Aunque a partir de tópicos, esta obra —y el texto— es de todo menos una sucesión de costumbrismo rancio. ‘Los Remedios’ es una comedia filosófica poética y, sobre todo, muy cosmopolita. Una obra que cita a Shakespeare y a Calderón de la Barca (y a Bécquer, ya que están), pero en la que también se escapa algún ‘Cara el sol’, y que, principalmente, se pregunta por la identidad: ¿tengo que ser como me dice el barrio en el que he nacido que sea? ¿Quién soy yo si no acepto, si no me gustan, si detesto, todas esas costumbres identitarias? ¿No soy hijo de mis padres, de mis abuelos?

A este drama filosófico atienden Fernando Delgado-Hierro y Pablo Chaves, dos actores que se conocen desde niños y que nacieron en ese barrio de ‘Los Remedios’. Son ellos los que han creado esta obra —Delgado-Hierro se llevó este año el Max al mejor autor revelación— a partir de sus propias experiencias vitales. De ahí que la crítica haya echado mano del concepto de autoficción. Pero es mucho más que eso porque también tiene una imaginación desbordante, un ingenio abrumador y la capacidad de arriesgar con recursos del teatro que se salen de la convención (la reflexión sobre el propio teatro también revolotea continuamente). Como dice uno de los personajes a su abuela: ¿esto es teatro moderno o clásico? ¿Tiene mucho de moderno o de clásico? Pues de las dos cosas: es teatro contemporáneo, es experimental y es costumbrista. Si este es el futuro del teatro, démosle un abrazo.

Humor y nostalgia (no carca)

Uno de sus grandes valores es que consigue despertar la carcajada de todo el patio de butacas con una doble vuelta al chiste carca de toda la vida. Y también sabe acudir a la nostalgia, pero no como aquel maravilloso tiempo de la felicidad —quién dijo que lo fuera— sino como indagación en quienes éramos. Los dos actores se transmutan en todo lo que hemos sido o hemos tenido alrededor alguna vez: nuestros padres, nuestra abuela, nuestro profesor del colegio, la chica o el chico del que nos enamoramos en el colegio (pero en realidad, como dice un personaje, nos gustaban las tetas grandes de la chica brutota y poco inteligente que se desarrolló primero). Para ello despliegan distintas escenas en las que cabe desde la comedia loca de disfraces -ponerse y quitarse pelucas y ropas- como si estuviéramos ante una de Billy Wilder, al recitado existencialista de ‘Hamlet’. Y funciona.

Por aquí pasan los toros, las procesiones de Semana Santa, la Feria de Abril, Franco —"Este barrio huele a Franco"— y ¡los ERE 'de Andalucía'!

La puesta en escena se resume en una pantalla con ribetes de cuadro añejo que se llena de filosofía y que no estorba nunca, y un decorado que recuerda a la casa andaluza donde vivía tu abuela con su mueble de madera de caoba. Y como sucede con esa mesa de caoba que lleva allí desde siglos inmemoriales, por ahí pasan los toros, las procesiones de Semana Santa, la Feria de Abril, la heterosexualidad —la homosexualidad, no—, la carrera que tienes que estudiar (ingeniería, teatro no, que no tiene salidas), Franco —“Este barrio huele a Franco”—, Manuel Chaves y ¡los ERE 'de Andalucía'! Dos horas incansables.

placeholder Una escena de 'Los Remedios'. (Luz Soria)
Una escena de 'Los Remedios'. (Luz Soria)

La obra engancha escenas humorísticas una detrás de otra, pero no se está riendo ni de tu padre ni de tu madre ni de tu abuela. Al contrario, nadie escapa, por mucho que se quiera romper esa camisa de fuerza tribal, de reproducir ese gesto de la madre, esa expresión que tanto utiliza el padre. Y uno/a quiere a su abuela y la respeta aunque por lo bajini y mientras se queda dormida cante ‘Cara el sol’ y esté deseando ir a la Feria de Abril. Algo hay ahí de Kierkegaard —también citado en la obra—: “La vida solo puede ser entendida mirando hacia atrás, pero tiene que ser vivida hacia delante

En estos tiempos de tanto debate identitario, de tanta guerra cultural, de nacionalismos de comunidades autónomas, aquí hay, por fin, un montaje serio con el que no puedes parar de reír.

Teatro FC Barcelona Manuel Chaves
El redactor recomienda