La reunión que nunca existió en la que Franco logró todo el poder
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La reunión que nunca existió en la que Franco logró todo el poder

Los papeles del general Dávila, rescatados ahora por su nieto Rafael Dávila en 'La Guerra Civil en el Norte' (La Esfera) contienen asombrosas revelaciones sobre la guerra civil

placeholder Foto: Franco y el general Dávila, en el Coll del Moro (Gandesa) durante la batalla del Ebro.
Franco y el general Dávila, en el Coll del Moro (Gandesa) durante la batalla del Ebro.

Terminada la reunión de la Junta de Defensa del día 28 de septiembre de 1936 en Salamanca, tres generales, Francisco Franco, Emilio Mola y Fidel Dávila salen del recinto y forman un corrillo apartado en el patio. Lo que va a ocurrir en ese reducido círculo es el acontecimiento más importante de la Guerra Civil, es decir, de toda la historia del siglo XX de España: el momento en el que se habría decidido el nombramiento de Franco como Jefe del Gobierno, que mutaría después en Jefe del Estado. El matiz es de trascendental importancia. En un corrillo y no en la reunión de los generales de la Junta de Defensa como se explica habitualmente. Franco, Mola y Dávila, que es quién da cuenta de los sucesos

En realidad, ese corrillo habría sido un segundo complot perpetrado por los propios conspiradores del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 que abocó a España a la Guerra Civil. El golpe dentro del golpe, el que convertiría a Franco en el dueño del destino de España hasta su muerte en 1975, 40 años después. Los detalles provienen de los papeles del general Dávila, rescatados ahora por su nieto Rafael Dávila en su obra 'La Guerra Civil en el Norte' (La Esfera), recién publicada.

placeholder 'La guerra civil en el Norte'. (La Esfera)
'La guerra civil en el Norte'. (La Esfera)

Conforman un material documental extenso especialmente sobre la campaña nacional del frente norte en el 37. Antes de eso está la carta en la que Dávila explica los pormenores de ese nombramiento sobre el que se funda el principio del franquismo y sobre el que han existido diferentes versiones. Una vieja disputa: ¿le entregaron sus camaradas la llave del incipiente Estado o se lo adueñó el mismo Franco? Los papeles de Dávila arrojan detalles sobre la trastienda de la operación.

El Alcázar

"Mostróse Mola conforme asintiendo a la consecuencia de que debiera la Junta declinar sus poderes en el general Franco nombrándole Jefe del Gobierno que él constituiría con elementos y organización no afectados por la tara que al Estado del momento se achacaba y, por ende, que convenía someterlo a la consideración de Franco cual hicimos inmediatamente reuniéndonos los tres en el patinillo de la finca donde aislados se trató el asunto concretamente y con pocas palabras contestando él sin dilación alguna se hallaba dispuesto a asumir el cargo y pechar con la papeleta si se tomase tal decisión".

placeholder Moscardó, Varela y Franco en la liberación del Alcázar.
Moscardó, Varela y Franco en la liberación del Alcázar.

Según Dávila, lo que estaba previsto en esa crucial reunión del 28 de septiembre es lo conocido: que Franco asumiera el mando de los ejércitos después de la liberación del Alcázar de Toledo, el punto de inflexión de donde parten todos los caminos del bando nacional. El Alcázar había resistido un asedio de 70 días antes de que las columnas que comandaba el teniente coronel Yagüe bajo las órdenes de Franco pudieran llegar hasta Toledo. Se estaba construyendo el mito franquista: liberar el Alcázar o marchar sobre Madrid. Se escogió lo segundo.

La liberación se ha interpretado tanto como un golpe propagandístico como un error estratégico, o según la historiografía franquista, como una gesta épica que sirvió para construir el relato de la España nacional y encumbrar a Franco. Lo más probable es que todas sean verdad y lo que es seguro es a partir de ese momento ya no serían militares rebeldes sino el bando nacional, la España de Franco. Y ocurrió porque inmediatamente después del Alcázar con un Franco victorioso se produjeron las reuniones de la Junta de Defensa que formaban los militares rebeldes, los cabecillas del golpe del 18 de julio.

Se inció una operación entre bamabalinas para promover a Franco más allá de la dirección militar

Aquí comienza el baile, la idea de designar a Franco como jefe único estaba extendida, incluso fueron los monárquicos los más entusiastas y los que lo propusieron. Otra cosa era lo de la jefatura del Gobierno, que no se decidió ese día. Más bien se inició una operación entre bambalinas que llevó a cabo el mismo Dávila para promover a Franco más allá de la dirección militar y paralelamente las gestiones de Nicolás Franco para armar el decreto que le otorgaría a su hermano la "Jefatura del Gobierno del Estado" que sí era conocido:

"Obtenida pues su conformidad [Franco] asumí la tarea de llevar a vías de hecho lo expuesto emprendiendo inmediatamente el regreso a Burgos acompañado del coronel Montaner, a quien expuse detalladamente, durante el viaje, toda la gestión anterior y tarea que me incumbía para ponerlo sin dilación en conocimiento de los demás vocales de la Junta demandándole sobre la marcha su voto. Montaner dio en el acto su plena conformidad y voto afirmativo. Llegados a Burgos, pasadas las 22 horas, encontré en nuestra Sala-Despacho de la Junta a Cabanellas y Gil Yuste, por lo que pude exponerles sin pérdida de tiempo y detalladamente las consideraciones expuestas al general Franco y réplica obtenida, y terminé recabando de ambos su aquiescencia para llevar a vía de hecho la solución que se consideraba forzosa e inaplazable. Cabanellas dio rotunda negativa y Gil Yuste hizo presente no haberse considerado por la Junta el aspecto que traía a colación, cosa que de haberlo estimado conveniente no hubiera dejado de tener en cuenta al deliberar aquella mañana y acordar el nombramiento de Franco cual Jefe Supremo del Mando Militar, así pues le parecía un tanto anormal el planteamiento sin que de momento formulase juicio en firme acerca del particular".

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Mola, Saliquet, Franco, Queipo de Llano y Cabanellas.

El general Cabanellas presidente de la Junta de Defensa por edad trataría de impedir el nombramiento de Franco como jefe del Gobierno. Según recoge Paul Preston expresó concretamente: "Ustedes no saben lo que han hecho (...) va a dársele en estos momentos España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie lo sustituya en la guerra ni después de ella hasta su muerte" (Paul Preston, 'Franco', Debate 2015). Tampoco le hizo gracia a Queipo de Llano en el sur. Sin embargo, Cabanellas acabaría firmando el nombramiento como presidente de la junta que se disolvía en ese momento.

Oposición en el sur

"Lo avanzado de la hora y vicisitudes del día no eran propicios para proseguir gestiones que dejé para el día siguiente en cuya mañana llamé por teléfono al coronel Moreno Calderón, quien apenas esbozado motivo de la conferencia dijo, cual si tuviera conocimiento del hecho, que habíamos de atenernos a lo concreto y específicamente deliberado en la Junta, le repliqué en el acto haber muy contundentes razones y motivos para lo que habíale insinuado cual le expondría dentro de breves horas pues me trasladaba seguidamente a Valladolid cual hice poniéndole de relieve con todo detalle cuán ineludible era adoptar la resolución que se trataba, previamente me hizo saber Moreno Calderón le había enterado telefónicamente Queipo de Llano de que estaba tramándose la decisión de que se trata lo cual él se oponía terminantemente considerando nulo lo que se hiciere al margen de lo acordado en la reunión de la Junta de Defensa. Explicado cual antes se expresa los fundamentos originarios de la propuesta, mostrose Moreno Calderón de acuerdo con la realidad de los mismos y sus consiguientes derivaciones, así pues otorgaba su voto afirmativo para la solución de nombrar a Franco Jefe del Gobierno".

La iniciativa de Dávila constituyó un cambio de escenario respecto a la reunión de Salamanca

Conseguirían recabar los apoyos necesarios tal y como explica el autor: "La iniciativa del general Dávila constituyó realmente un cambio de escenario porque en la reunión de Salamanca, como hemos visto, la votación se limitó a decretar el mando único para las operaciones militares por el general Franco sin que ello afectase a las atribuciones y función de la Junta de Defensa. Posteriormente Dávila propone el hecho de la jefatura del Gobierno de la Nación obteniendo, fuera ya de la reunión en pleno de la Junta, el consenso de los vocales, pero nunca se había hablado de la Jefatura del Estado sino del Gobierno, matiz de enorme trascendencia ya que era elevar a Franco al máximo cargo de la nación".

'Mientras durase la guerra'

Lo que no explica Rafael Dávila es que una vez alcanzados los apoyos hubo aún así una resistencia de los generales monárquicos a las atribuciones como Jefe del Gobierno. Concretamente acordaron que se nombrara Jefe del Gobierno "mientras durase la guerra". La acotación tenía su importancia porque los generales que querían la restauración exigirían terminada la guerra cediese la jefatura del Estado y volviese el rey. Lo cuenta Luis Suárez en su biografía sobre Franco, cuando se publicó en el Boletín Oficial la frase ya no estaba. El hermano de Franco, Nicolás, había maniobrado para no incluir todos los acuerdos.

La designación se había consumado y bajo la figura de Jefe del Gobierno del Estado Franco asumió todos los poderes, que no cedería hasta su muerte. Los monárquicos lamentarían siempre haberle entregado la llave aunque tampoco había discusión sobre la marcha de la guerra, intentaron revertirlo después pero ya fue imposible deshacer la maquinación del corrillo de Salamanca que constató la ambición del general Franco sobre la que advirtió Cabanellas.

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