Ibuprofeno y tampones: ¿por qué tratamos la regla con tantos químicos?
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Ibuprofeno y tampones: ¿por qué tratamos la regla con tantos químicos?

La activista Paloma Alma publica 'Cyclo', un ensayo que pretende cambiar la percepción tradicional de la mujer con su menstruación

placeholder Foto: Una mujer sujeta un tampón y una compresa. (iStock)
Una mujer sujeta un tampón y una compresa. (iStock)

"Nunca olvidaré aquel momento; apenas unos días después de cumplir los doce años me desperté una mañana y fui a hacer pis. Al bajarme las bragas vi alarmada que había una mancha marrón en ellas. Por unos segundos pensé que me había cagado encima, pero de repente grité: '¡Mamáaa!'", recuerda Paloma Alma (Madrid, 1990) en 'Cyclo' (Montena, 2021), un ensayo sobre la menstruación en el que aborda mitos, costumbres y tabús de la regla de las mujeres.

De unos años a hoy, la palabra menstruación ha pasado del más absoluto ostracismo en la esfera pública a convertirse en un elemento central en las publicaciones de corte feminista que han convertido la sangre en un objetivo más —pero también en una herramienta— de la lucha por la igualdad. ¿Por qué todavía hablar de la regla supone una incomodidad? ¿Por qué muchas mujeres se quejan de la asunción de tener que convivir con el dolor como si fuera eso normal? ¿Por qué otras mujeres plantean que la medicina ha optado por sobremedicar, no para tratar, sino para paliar —"poner parches", dice Alma—, los trastornos derivados de la menstruación? ¿Por qué, la solución suele ser "pastillas, pastillas, pastillas"?

placeholder Extracto de la portada de 'Cyclo', de Paloma Alma.
Extracto de la portada de 'Cyclo', de Paloma Alma.

El ensayo de Alma es, más bien, un manual de autoayuda sobre cómo aprender a convivir de una manera más sana con la regla, y recuerda a otros ensayos como 'Ésta es mi sangre', de la periodista francesa Élise Thiébaut. Desde la experiencia personal y con un lenguaje de confianza que apela directamente a la lectora —y quién sabe si a algún lector—, Alma repasa los grandes viacrucis de las "mujeres menstruantes": el uso de tampones y compresas, la vergüenza a la hora de tratar el periodo, incluso entre mujeres, y aclaraciones sobre los ciclos menstruales, una información que ni siquiera muchas mujeres maduras tienen muy claro. ¿Sabían ustedes que, en realidad, en el ciclo menstrual hay tan solo seis días plenamente fértiles? Yo no.

Pero quizás, los capítulos más interesantes de 'Cyclo' son aquellos dedicados a la química relacionada con la regla, desde la composición de los tampones -que causan alergia en muchas usuarias sin que estas sean conscientes y que pueden provocar un shock tóxico- hasta el uso excesivo de medicamentos para paliar los calambres menstruales. Según un estudio disponible en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la mitad de las mujeres en edad reproductiva padecen dismenorrea y los antiinflamatorios suelen ser los recursos más habituales para aliviar el dolor menstrual, pero un 18% de las mujeres que padecen dismenorrea no sienten alivio con este tipo de medicación. La más usada: el diclofenaco, la aspirina, el ketorolaco, el naproxeno y, por supuesto, el ibuprofeno.

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El dolor en muchas mujeres resulta incapacitante, hasta el punto de que en Japón, desde 1947, las empresas ofrecen a sus trabajadoras la llamada "baja menstrual". "La baja menstrual es el gran paso para una conciliación laboral y menstrual real. Cada persona mensualmente es diferente y cada experiencia es única: hay mujeres que no notan casi su menstruación y las hay para las que supone de verdad un inconveniente". En 2016, la empresa británica Coexistla empresa británica Coexist, que entonces se dedicaba a organizar espacios dedicados al arte y al activismo, decidió implantarla entre sus trabajadoras —24 de 31 eran mujeres—, lo que provocó la mofa y befa en las redes sociales. Pero la experiencia dolorosa, a veces incapacitante, es común a muchas,

placeholder El excesivo consumo de paracetamol o ibuprofeno puede ser el detonante de sufrir una parada cardíaca. (iStock)
El excesivo consumo de paracetamol o ibuprofeno puede ser el detonante de sufrir una parada cardíaca. (iStock)

"Tuve mi primera menstruación a los doce años", cuenta, por su parte alma. "Mi primer tampón llegó también a los doce años y mi primera infección urinaria creo que llegó a los dieciséis. Luego vinieron mis primeras candidiasis, mi primera infección vaginal, mi primera anemia y mi primera reacción alérgica, que me llevó a urgencias", relata. Los médicos le recetaron óvulos —una solución sólida de medicamentos como la climdamicina que se introducen por la vagina para tratar infecciones— y cremas, pero pronto se dio cuenta de que lo que le producía alergia y cistitis era la composición de los tampones.

En el mundo se contabilizan alrededor de 3.700 millones de mujeres. La mayoría de ellas menstrúan a lo largo de 40 años, una media de 480 ciclos en la vida. "El mercado de la higiene femenina mueve en el mundo billones de euros. Se estima que ha pasado de un volumen de 35,4 billones de dólares en 2016 a casi 40 billones en 2020. Solo en España esta industria mueve más de 255 millones de euros al año", explica Alma. Pero aun así, "la mayoría de las compresas y tampones incluyen en su fabricación plásticos, rayón, geles absorbentes derivados del petróleo y perfumes. Además, se ha acusado a algunas marcas de blanquear sus productos con cloro y dioxinas". La autora plantea que, pese a que estos productos están aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos, algunas reacciones alérgicas e infecciones pueden tener que ver con su uso.

Foto: Imagen: Sarah Maple

Volviendo al uso de medicamentos, aparte de la dismenorrea, existen diversas enfermedades relacionadas con el ciclo menstrual que, más que tratarse, se mitigan a base de analgésicos y tratamientos hormonales que pueden causar efectos secundarios. La endometriosis, por ejemplo, "según la Asociación Española de Endometriosis, es una enfermedad crónica de origen desconocido qué consiste en la aparición y crecimiento del tejido endometrial fuera de su ubicación natural que es el útero y que puede afectar a cualquier mujer desde su primer periodo hasta la menopausia tiene una prevalencia entre el 5 y el 20% de las mujeres. Entre los tratamientos recomendados para paliar sus síntomas se encuentran los analgésicos, los hormonales e incluso cirugía. La actriz protagonista de 'Girls', Lena Dunham, decidió someterse a una histerectomía extirpación del útero a los 31 años porque prefería mejorar su calidad de vida a tener hijos biológicos y no ser capaz de cuidarlos adecuadamente debido a sus intensos dolores". La endometriosis, ojo, tarda de media 10 años en diagnosticarse.

La píldora se modificó para crear un falso sangrado cada 28 días, pero es importante destacar que no se trata de una menstruación real

Otro trastorno, el Síndrome del Ovario Poliquístico, lo provoca un desajuste hormonal, un exceso de andrógenos que no dejan que el óvulo maduro quede liberado y este puede llegar a enquistarse, provocando dolores, irregularidades en el ciclo e, incluso, infertilidad. El tratamiento habitual de esta afección que padecen ente un 5% y 10% de la población femenina, pasa por la prescripción de la píldora anticonceptiva. Y Alma recuerda: "Originalmente la píldora se creó para no producir ningún tipo de sangrado, sin embargo, las mujeres que se sometieron a los estudios, asociaban su menstruación a la salud. Por ellos se modificó para crear un falso sangrado cada 28 días, pero es importante destacar que no se trata de una menstruación real". Es más, enfermedades como el cáncer de cuello de útero suele aparecer en mujeres fumadoras y que han tomado anticonceptivos hormonales durante un periodo largo de tiempo.

Como complemento a las prescripciones médicas, Alma defiende el cuidado de una dieta alta en vitamina B6, magnesio, hierro y omega 3, una higiene en la postura corporal, recurrir a especialistas en fisioterapia ureoginecológica y practicar deporte. Porque no todo en la vida va a ser tirar de botiquín.

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