José Sanclemente: "Desde el 15-M las instituciones no se han regenerado"
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Entrevista

José Sanclemente: "Desde el 15-M las instituciones no se han regenerado"

El escritor y asesor de medios publica la novela 'Regeneración', un thriller ambientado en 2015 con un partido como Podemos a punto de entrar en el congreso

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José Sanclemente presenta 'Regeneración'

En 2012, José Sanclemente publicó su primera novela ‘Tienes que contarlo’, un thriller periodístico en el que presentaba a la pareja formada por la periodista, entonces de sucesos, Leire Castelló y el inspector Julián Ortega. Nueve años después llega su quinta novela, ‘Regeneración’ (Roca Editorial), la cuarta de esta pareja con una Leire convertida ahora en una prestigiosa periodista de información política que tiene que bucear en las cloacas del Estado y en los tejemanejes de las empresas del Ibex 35.

“Cuando ya escribes cuatro novelas supongo que te puedes considerar escritor”, afirma por teléfono Sanclemente, economista cuya faceta profesional siempre ha estado muy ligada a los medios de comunicación, primero como consejero delegado de Grupo Zeta y consejero de Antena 3 TV, promotor y fundador del diario ADN y en la actualidad como presidente de Imagina Media, miembro del comité asesor del Grupo La Información y presidente de Diario de Prensa Digital, editor de eldiario.es.

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'Regeneración'

En esta ocasión la trama se ambienta en 2015, poco antes de que Podemos llegara por primera vez al parlamento nacional. Hay muchos ecos de la ilusión (y la rabia) del 15-M, del que 2021 además se cumple ya su décimo aniversario. Y, por eso la novela, aunque es ficción, deja cierto regusto de lo que algunos pensaron que pudo ser y no fue. De lo ocurrido en los últimos diez años y de los medios, que él conoce bien, hablamos en esta entrevista.

PREGUNTA: Leyendo la novela, y con la perspectiva que tenemos hoy, el sueño, esa ilusión del 15-M, parece que no se cumplió.

RESPUESTA: Sí, porque me parece que muchas de las cosas que ya ocurrían hace diez años siguen persistiendo. La idea de la novela arrancó con el tema del 15-M. Una de las frases que allí se acuñaron fue "no nos representáis" que iba dirigida a los políticos, los bancos… Y también a los medios de comunicación que se acercaban a informar a las plazas. A mí eso me chocó. Me dio la idea de que se había producido un divorcio entre los medios y la gente. Lo que decían entonces era que los medios habían estado viviendo del poder en vez de defenderle del poder, y ante esto los políticos reaccionaron diciendo una palabra que se ha desgastado y que era ‘regeneración’. Todos los partidos nuevos decían que era necesaria una regeneración para reconstruir la confianza en las instituciones y en los políticos y en los medios. Y a diez años vista del 15-M en qué situación estamos. Ahora parece que incluso se puede cerrar el tema de la renovación del CGPJ, pero ahí está la ley mordaza, la Corona está más cuestionada que nunca por todo lo que ha pasado con el rey… realmente las instituciones no se han regenerado. La perspectiva es que ha habido muy poco cambio.

P: Algunas cosas sí han cambiado: el partido al que no le parecían mal los escraches, ahora se los hacen y, como es lógico, no le gustan. Precisamente, esta novela comienza con un escrache a un empresario.

R: Sí, sí, por eso te digo… Si echas la vista atrás te encuentras en ese punto en el que hay temas que no se han resuelto. O todo el tema que hay con lo de Pablo Hasél y todo lo que ha pasado con el tema de la libertad de expresión, que ahora se está planteando si hay que cambiar la ley para que no ocurran este tipo de cosas. Yo creo que no se ha producido esa regeneración que era necesaria.

P: ¿Y por qué no se ha producido? Los nuevos partidos llegaron al parlamento…. Hay quien dice que es que la nueva política pronto se convirtió en vieja política.

R: Porque creo que es un tema que no solo tenemos que achacar a nuestros políticos sino a nosotros mismos. El cambio nos lo han vendido siempre como una revolución, como el caos. Y, sin embargo, el cambio muchas veces es necesario, no solo una reforma del cambio. Yo arranco el libro con la frase de Lampedusa, “es necesario que todo cambie para que todo siga igual”. Y si lo miras con distancia el sistema no ha cambiado. El sistema bipartidista sigue en marcha, a pesar de que tenemos un Gobierno de coalición y tenemos muchos más partidos, que la ultraderecha ha entrado y ha cogido una parte del descontento de los ciudadanos. Pero a pesar de todo ello, para hacer los grandes cambios es necesario que los dos grandes partidos se sienten, como estamos viendo ahora, para elegir al Defensor del Pueblo, nombrar al presidente de RTVE y a los jueces del CGPJ. Sí, tenemos un Gobierno de coalición pero en el cual este sistema es tan estrecho que se requiere del concurso de los dos grandes partidos. Y al final todo pasa por ahí. Pero también tenemos una responsabilidad nosotros porque nos han vendido que el cambio es caos y estamos un poco aplatanados.

"El sistema bipartidista sigue en marcha, a pesar de que tenemos un Gobierno de coalición y tenemos muchos más partidos"

P: En la novela aparece ese partido que se llama Adelante, que su sede está en un pequeño local de Lavapiés. Así también estaba Podemos en su día. Diez años después está en el poder con una vicepresidencia y varios ministros. En la novela se desprende una ingenuidad sobre el poder que desde luego no parece la misma una década más tarde en la vida real. ¿Qué te parece este cambio?

R: Yo creo que eso ha sido muy positivo porque parte de ese descontento que había en la ciudadanía procedente de la crisis, los recortes que se hicieron y que estamos pagando en la sanidad, la educación y muchas cosas y lo estamos viendo ahora con la pandemia… yo creo que ha estado muy bien, con sus contradicciones y dificultades, porque no lo han tenido ni lo tienen fácil. El sistema del bipartidismo rechaza ese cambio. Y esa misma contradicción se ve cuando acceden al Gobierno porque hay cosas que no son fácilmente cambiables, como estamos viendo ahora con los alquileres. Hay una filosofía que encaja muy poco con este sistema del que nos hemos dotado que para mí sigue siendo muy bipartidista, a pesar de que lo hayamos troceado en el parlamento.

P: Pero este partido a veces parece que echa de menos cuando estaba fuera. ¿Es un partido de Gobierno?

R: Yo creo que ahora es un partido de Gobierno y seríamos injustos en no verlo así. Yo creo que lo es por mucho que la oposición quiera verlo como un partido casi revolucionario y casi anticonstiticional. El problema es que tiene difícil gobernar porque son menos dentro del Gobierno y porque están encorsetados dentro de las presiones que el sistema tiene desde todos los lados, no solo desde los poderes políticos, sino desde el económico y financiero, que ya veía mal el fin del bipartidismo en el año 2015 y que ahora le preocupa que pueda desviar la orientación del propio PSOE, y por eso se producen estas fricciones y estos choques. Pero lo veo tan partido de Gobierno que a pesar de estos choques creo que van a seguir. Los veo ya bastante metidos dentro del mismo sistema.

"Podemos es un partido de Gobierno por mucho que la oposición quiera verlo como un partido casi revolucionario y casi anticonstiticional"

P: ¿Y para muchos de sus votantes eso en parte no es cierta decepción? ¿Qué le diría alguien de 2021 a ese alguien que participó en el 15M y que luego fue a votar a este partido en 2015?

R: Sí, habría un punto de decepción porque no se han producido los cambios… La reacción no solo fue de regeneración sino que fue más dura. Tuvimos una ley mordaza que todavía está en vigor, empezamos a tener una serie de sentencias en cuanto a la libertad de expresión que nos empezaron a chocar y luego perdimos calidad de bienestar porque nos recortaron la sanidad y cuando la hemos tenido que utilizar hemos tenido los problemas que estamos viviendo. Creo que la gente tendría ese punto de decepción, pero no deberíamos perder la ilusión por luchar nosotros por ese cambio. Es decir, no bajar los brazos y decir que todo está perdido. Hay que recuperar cosas perdidas y después intentar cambiar otras que necesitamos para avanzar.

P: Esta es una novela también muy periodística. En ese 2015 se ve todavía esa fricción papel-digital, pero fue justo una época en la que surgieron medios nativos digitales, se reforzó mucho el periodismo online. Ahora esta fricción está casi acabada, ¿no?

R: Lo que ha pasado es que los medios en papel tienen una crisis profunda que se ha visto claramente con la pandemia. Los quioscos estaban abiertos durante el Estado de Alarma, pero la gente no fue a comprar los periódicos y este año el papel volverá a caer más de un 25% de lectores. Casi medio millón de lectores han abandonado ya los periódicos. Uno de los cambios que sí se produjo es que accedieron nuevos medios digitales que con menos inversión, mucha ilusión y algunos proyectos muy serios han conseguido consolidarse. Las cabeceras de papel que están intentando hacer su migración al digital creo que a algunos les irá mejor y a otros peor, pero lo que pasa es que hay demasiadas ataduras en algunos medios de comunicación, demasiados compromisos con el poder político. Están todavía debiendo mucho. No solo por su estructura financiera, los fondos de inversión y tal, sino que además de alguna manera tienen dificil salir de ese encorsetamiento.

Cuando me preguntan cuál es el nuevo modelo de los medios de comunicación les digo que antes de aplicar un modelo, como por ejemplo el modelo de pago, porque hay que pagar por el periodismo, lo está haciendo El Confidencial, lo está haciendo eldiario.es y los nuevos medios…, pero antes de eso hay que hablar de la cultura de ese medio de comunicación. Y la cultura son los principios básicos que forman a un medio o una empresa periodística. Hay que tener bien clara esa cultura de independencia, de honestidad y de dejar libertad a los periodistas, porque es la única manera de volver a recuperar una credibilidad que los medios de comunicación han perdido. Y esto sería aplicable a la política y muchísimo más a los financieros. Por eso yo creo que todavía hay dos escalones entre medios nativos digitales que están haciendo bien su trabajo y que cuentan las historias con honestidad, y medios que están demasiado condicionados por sus propietarios y sus fondos de inversión que están detrás y tienen otros intereses.

placeholder José Sanclemente
José Sanclemente

P: Ciertamente se habla mucho de la pérdida de autoridad de los medios. Muchas personas se “informan” por otros canales y dan credibilidad a bulos y fake news interesadas. Pero cuesta ver la autocrítica por parte de los medios.

R: Sí, es cierto que hay más información que nunca y las redes sociales han intentando suplir o están supliendo la información que daban los medios de comunicación, pero eso ha generado varios elementos que son muy preocupantes. Dentro de las redes sociales hay información y buena información, pero hay mucha basura, y además bajo intereses mezquinos y partidistas. Esa manipulación de las redes a mí me hace pensar que creo que habrá una especie de explosión en las redes en la que nos sintamos absolutamente manipulados y seamos conscientes de ello y dejemos de utilizarlas en la manera en la que se está haciendo. También es cierto que las propias redes están ahora censurando muchas cosas, lo cual es otro peligro. Hay tal problema dentro de las propias redes que es un momento ideal para que el periodismo vuelva a recuperar lo que fue en un principio, un medio de control del poder y de dar voz a los más débiles para contar las historias que interesan con honestidad.

"Los medios en papel tienen una crisis profunda que se ha visto claramente con la pandemia. Este año los lectores volverán a caer un 25%"


P: Pero también estos años hemos visto la espectacularización del periodismo, sobre todo en los relativo a la información política que pasó de ser, con todo el respecto, más árida, a ser “divertida”. De hecho, ponerse a ver los programas electorales es casi como ponerse a ver una película con palomitas. ¿Esto hasta qué punto no ha desnaturalizado al periodismo?

R: Creo que se ha banalizado mucho la política. Pero los políticos que parece que quieren someter a sus intereses a los medios, manipularlos, y se tienen la posibilidad de subvencionarlos… también se han dado cuenta de que determinados medios de comunicación tienen un valor relativo. Porque cuando te dejas manipular tan fácilmente por un político..., el político también acaba perdiendo la credibilidad. Y ya solo falta cuando entran las cloacas del Estado en ello. Hay medios de comunicación que viven de esas informaciones, las multiplican y las trasladan. Estamos en una situación en la que hay medios de comunicación que no tienen ningún tipo de credibilidad pero siguen teniendo audiencia. Pero pienso que eso durará muy poco. Cuando la gente se dé cuenta de que les han engañado dos, tres veces, dejará de consumirlos.

P: También en este tiempo apareció la ultraderecha como una fuerza importante en los parlamentos. No parece insensato pensar que todo lo que estamos hablando no tenga algo que ver.

R: Sí, siempre esta ultraderecha viene cuando hay desazón y esta disconformidad con la realidad. Ellos saben aprovecharlo muy bien. Además en las redes son los que mejor las están utilizando para hacer llegar sus mensajes. A veces no son tan claros de odio, racismo o xenofobia, pero sí saben cómo llegar a la gente y la gente descontenta y un poco harta se acaba apuntando. En la novela solo hay un hecho en el que aparece la extrema derecha y es que en una manifestación de Podemos es gente allegada al propio Gobierno conservador la que alienta a que gente de extrema derecha para que entre a romper la manifestación pacífica por el derecho a la vivienda. Eso se dio en algún caso. Pero ahora que está más reconducida hacia las Cortes desde los parlamentos autonómicos lo estamos viviendo de una manera más sutil. Sin esa violencia, pero de una manera más peligrosa.

"Hay medios de comunicación que no tienen ningún tipo de credibilidad pero siguen teniendo audiencia. Pero pienso que eso durará muy poco"

P: Para terminar, ¿la pandemia cambiará a los medios de comunicación? En estos meses las cifras de lectores online, en muchos casos, fueron espectaculares.

R: Es algo que nos ha afectado tanto a todos… Tú puedes pasar de la información deportiva o incluso de la política. Hay gente que se desengancha de la política. Pero de algo que te afecta a ti, a nuestra manera de ser, hemos estado confinados, seguimos limitados... eso ha generado un acercamiento a algunos medios de comunicación. Y ahí los medios, en general, sí han sabido estar a la altura informando. También hemos visto, cuando se han politizado las decisiones sanitarias, y esto es algo que estamos viviendo continuamente, aquellos que han entrado más a utilizar el dolor de todos a favor de una ideología política han perdido también una oportunidad de ser más creíbles. Aquellos que hemos estado más cerca de los lectores, primero porque los lectores se nos acercaron, como el caso vuestro, ya que la gente necesitaba tener una información rigurosa y que no estuviera tan ideologizada y politizada. Por eso tenemos una oportunidad de no volver a defraudar a nuestros lectores y de estar ahí en primera línea y contar las cosas con valentía, rigor y no dejarnos embaucar por cualquier político de turno y menos por uno de la extrema derecha.

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