La mujer que odia a los hombres: "Los aliados buscan alimentar su ego o seducirnos"
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La mujer que odia a los hombres: "Los aliados buscan alimentar su ego o seducirnos"

La escritora francesa publica en español su polémico manifiesto 'Hombres, los odio', un pequeño ensayo en el que desarrolla la teoría de la misandria

Foto: Pauline Harmange (@DELPORTE)
Pauline Harmange (@DELPORTE)

El pasado mes de agosto, la escritora Pauline Harmange, hasta entonces una desconocida, revolucionó el mundo cultural y político francés. Su libro 'Hombres, los odio', que se publica ahora en español en Paidós, y que había salido en un pequeño sello independiente, fue acusado de ir contra los principios de igualdad de la Constitución francesa, según un alto cargo del Ministerio de Igualdad. Un responsable político que instó a que el libro fuera retirado y que después admitió que ni siquiera se lo había leído. Pero aquello resultó muy beneficioso para la autora puesto que en semanas el libro fue comprado por una editorial grande y empezó a vender miles de ejemplares.

'Hombres, los odio'
'Hombres, los odio'

Obviamente, el asunto era polémico: Harmange desarrolla la teoría de la misandria, que para ella no es la oposición a la misoginia, sino la forma que tienen las mujeres de defenderse del machismo. La escritora aboga por un frente común de las mujeres en el que tampoco los aliados tengan espacio. Es más, esos casi, los peores. Ante todo esto, ¿es positivo cancelar a los hombres? Aquí sus respuestas.

PREGUNTA: Muchas veces en conversaciones con amigas sale el tema del feminismo, por ejemplo, ahora mucho sobre la identidad de género y la autodeterminación de género. Usted en el libro empieza diciendo que, en realidad, estos temas interesan poco a los chicos. Los derechos de las mujeres, ¿ese tema “de chicas”? Es más, ¿debe ser un tema "de chicas"?

RESPUESTA: Las mujeres se interesan por estos temas porque para nosotras es, simple y llanamente, una cuestión de supervivencia. Una vez hemos comprendido la realidad del sexismo, no podemos negar que detrás de las cuestiones supuestamente anodinas o, en todo caso, más ligeras (eliminar el uso de "señorita"», que sigue siendo motivo de burla para los antifeministas en Francia), siempre hay cuestiones profundas y literalmente vitales para las mujeres del mundo entero. Los hombres piensan que eso no les atañe –es muy sencillo: sus vidas y las de sus iguales no están en peligro. No debería ser un tema "de chicas", ya que los hombres deberían tener la suficiente empatía como para entender la urgencia que hay. Desgraciadamente, aún no es el caso.

P: ¿Por qué la misandria es necesaria y beneficiosa? Si nos atenemos al significado de la palabra sería como la misoginia, pero con respecto al desprecio que las mujeres sienten por los hombres. ¿En qué es positivo el desprecio?

R: Me niego a aceptar que nos ciñamos a la definición del diccionario. Sería lo mismo que decir que misandria y misoginia son equivalentes, pero no es así. La misoginia es un ambiente en el que las mujeres están constantemente rodeadas por quienes las oprimen. La misandria es una manera de defenderse frente a esa misoginia permanente.

P: Usted también dice: la lucha de las mujeres la tenemos que hacer las mujeres. ¿No sería más positivo incluir a los hombres ya que ellos son parte importante de esta problemática?

R: Hace siglos que las mujeres son "positivas" al recibir con los brazos abiertos a los hombres. Siempre se espera de ellas que se impliquen, y por implicarse quiero decir: educarse, cambiar profundamente de comportamiento y solo entonces, eventualmente, integrar la lucha feminista. Lo que solemos ver con más frecuencia son hombres que se infiltran en la lucha con objetivos que no son la igualdad y la justicia, sino alimentar su ego o tener la oportunidad de seducir. Por ahora, los hombres no se han ganado su lugar en la lucha feminista.

La misandria es una manera de defenderse frente a esa misoginia permanente

P: ¿Por qué no necesitamos a los hombres? Es obvio que tampoco necesito a todas las mujeres del mundo, pero sí hay personas a las que necesito en mi vida.

R: ¿Tienen los hombres, en general, la sensación de necesitar a las mujeres para sentirse realizados? Sinceramente, creo que no. No los hemos educado haciéndoles ver que la opinión de las mujeres fuese importante para su realización, ya sea personal o profesional. Eso no les impide llegar a la cima. ¿Por qué debería ser diferente en el caso de las mujeres? Esto no quita que tengamos relaciones importantes con otras personas. Pero no por el hecho de ser hombres, sino más bien porque son seres humanos sensibles e inteligentes que merecen nuestro afecto y que nos apoyan. Ambas cosas son muy diferentes, hay que ser más exigentes.

P: El aliado. ¿Qué opina de esta figura? ¿Hay algún punto de honestidad, de que la sociedad ha evolucionado? ¿O son más peligrosos que los que no dicen nada?

R: ¿Qué hacen estos aliados? En la vida pública, es fácil proclamarse "aliado" y parecer el militante perfecto. ¿Qué pasa realmente en la vida íntima, en la esfera privada? Muchos son militantes de izquierdas con pretensiones de aliado feminista que se benefician de una imagen áurea en su círculo social, pero que siguen siendo, tristemente, tíos corrientes en sus relaciones con sus mujeres. Incluso sin ser agresores. Total, que no me fío de los "aliados".

Muchos son militantes de izquierdas con pretensiones de aliado feminista que se benefician de una imagen áurea en su círculo social

P: Cuando salió su libro en agosto en una pequeña editorial provocó una revuelo impresionante, sobre todo cuando en el Ministerio de Igualdad un hombre intentó retirarlo de las librerías. ¿Qué pensó cuando sucedió todo esto? ¿Creía que iba a suceder algo así?

R: Al principio, me sorprendió mucho, porque pensaba que un hombre que trabajaba en el Ministerio de Igualdad entre mujeres y hombres tendría algo más de conocimientos factuales sobre la violencia y sus autores. Ni había leído el libro ni tenía intención de hacerlo: es la prueba flagrante de una cierta pereza intelectual, que es exactamente lo que denuncio. No me esperaba un ataque como ese en absoluto. Aún hoy sigo sin tener ni idea de cómo ese hombre se fijó en este libro.

Pauline Harmange (BENEDICTE ROSCOT)
Pauline Harmange (BENEDICTE ROSCOT)

P: ¿Una mujer no hubiera pedido que se retirara?

R: El hecho es que ha sido un hombre, y no una mujer, el que ha hecho la petición, cuando hay muchas mujeres trabajando en ese ministerio. Por algo será.

P: ¿Va el libro contra los principios de igualdad de la Constitución francesa?

R: No. Sin embargo, la sociedad francesa va contra los principios de igualdad de la Constitución francesa, de eso no hay duda.

La sociedad francesa va contra los principios de igualdad de la Constitución francesa

P: Lo cierto es que después de aquello el libro lo compró una gran editorial y se empezó a vender muchísimo. ¿También esto le sorprendió?

R: Está claro que fue algo inesperado. Creo que no me esperaba que se hiciera tanto eco de este tema entre tantas mujeres. Fue una bonita sorpresa.

P: Cuando salió el metoo hubo un manifiesto firmado por artistas francesas que era un poco el contra metoo. ¿Qué pensó de aquel manifiesto? Hay quien lo vio también como una cuestión nacionalista de Francia contra EEUU.

R: Este manifiesto por la «libertad de importunar» fue infame. Lo firmaron mujeres que, por mucho que vivan una existencia privilegiada que seguramente no las exponga a los sobones en el metro o al acoso en la calle, siguen siendo mujeres del mundo del cine, de la literatura, y sabemos ahora que estos ámbitos también tienen una buena cantidad de hombres agresores, violadores, que abusan de sus posiciones de poder. La escritora Valérie Rey-Robert escribió un libro excelente titulado 'Une culture du viol à la française' ('Una cultura de la violación a la francesa', por su traducción al español), que explica las especificidades de la cultura francesa con relación a las agresiones sexuales. Sin embargo, estas especificidades no deben hacer que el mundo se olvide de que el sexismo y el patriarcado están en todas partes. La diferencia radica en la forma en la cual se expresan en las diferentes culturas.

Este manifiesto por la "libertad de importunar" fue infame. Lo firmaron mujeres que pertenecen al cine y sabemos que en este ámbito hay agresores

P: Después del #metoo, ¿cuáles son los caminos por los que debe transitar el feminismo?

R: No soy la garante internacional del feminismo. Pienso, en cambio, que las mujeres más privilegiadas (blancas, occidentales, acomodadas, heterosexuales, cisgénero…) deben seguir escuchando más y hacerse a un lado en pro de aquellas que de entre nosotras sufren más.

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