A vueltas con la lengua

Tres lingüistas debaten sobre el lenguaje inclusivo: "No debieron preguntar a la RAE"

Señalan que el Gobierno no debería haber consultado a la RAE sobre el lenguaje inclusivo "porque la respuesta era previsible" y que se está librando una batalla necesaria más allá de la lengua

Foto: El diccionario de la Real Academia Española
El diccionario de la Real Academia Española

Hace una semana, Santiago Muñoz Machado, presidente de la Real Academia Española (RAE), manifestó lo que ya se sabía desde hacía meses: que en los ‘españoles’ también están incluidas las ‘españolas’, que en el Consejo de ‘Ministros’ también hay ‘ministras’, y que en el Congreso de los Diputados caben tanto ellos como ellas. La RAE, como dice la catedrática y profesora de Lingüistica en la UNED, Victoria Marrero, “dio la respuesta de la lingüística ortodoxa” a la pregunta sobre el lenguaje inclusivo de la Constitución que había hecho la vicepresidenta Carmen Calvo hacía año y medio. Esto es, que en español el masculino plural es el género no marcado y, por tanto, inclusivo, si bien admitía los desdoblamientos y algunas modificaciones.

Era lo previsible. Si hubiera habido una porra hubiéramos ganado todos porque la RAE es el baluarte de la norma culta. A los académicos no se les debería haber preguntado porque es muy difícil que ellos vayan a admitir cambios. Lo aceptarán en algún momento. Pero ahora no porque esto es un cambio político”, afirma Mamen Horno, profesora de Lingüística General en la Universidad de Zaragoza. Para Lola Pons, catedrática de Lingüística en la Universidad de Sevilla también “es legítimo que alguien quiera en su uso particular emplear desdobles inclusivos del tipo 'andaluces y andaluzas', pero es arriesgado pretender que la Real Academia refrende o imponga un empleo que de momento no está extendido ni se ha generalizado en el uso común y prestigiado que la RAE describe”.

Visto así por las lingüístas, el tiro del Gobierno estaba errado. Sin embargo, poco después de hacerse público el informe de la academia, Calvo insistía en que “al lenguaje inclusivo no hay quien lo pare” solicitando, además, que el sintagma ‘congreso de los diputados’ se quede únicamente en el término ‘congreso’.

El lenguaje nunca ha sido baladí

Es obvio que estamos hablando de algo más que de lenguaje, gramática, morfemas y géneros. Pero que el lenguaje nunca ha sido un instrumento baladí bien lo sabían ya George Orwell, Aldoux Huxley o Victor Klemperer, autor de 'LTI. La lengua del Tercer Reich', un libro imprescindible para entender cómo los nazis comenzaron a manipular el lenguaje como estrategia para imponer sus terribles ideas. “La resistencia a la opresión comienza por cuestionar el constante uso de palabras de moda”, escribió el filólogo sobre cómo se había dado cuenta de que los nazis habían empezado a usar con fuerza adjetivos como “combativo” o “fanático” tratados de forma positiva.

Santiago Muñoz Machado
Santiago Muñoz Machado

Por este motivo, desde hace ya un tiempo, el asunto del lenguaje inclusivo forma parte de todos los congresos filológicos que se desarrollan en el ámbito del español. “Es un tema sobre el que siempre hay una ponencia, alguna charla, y lo que siempre se dice es que la lengua no se puede usar como un arma sino como un instrumento que se adapta a las necesidades de los hablantes”, sostiene Marrero. Una postura común que es la que defiende también el escritor y periodista Álex Grijelmo en su reciente libro ‘Propuesta para un lenguaje inclusivo’.

No obstante, también hay matices sobre esta instrumentalización del lenguaje como arma arrojadiza. Para Marrero queda patente que “esta batalla del lenguaje es ficticia” y que “mientras se da esta batalla no se dan otras reales como la de la brecha salarial o el techo de cristal. Es una maniobra de distracción”.

Mientras se da esta batalla no se dan otras reales como la de la brecha salarial o el techo de cristal. Es una maniobra de distracción

Sin embargo, Mamen Horno sí cree que “ la lengua se puede utilizar como arma política. Además, la utilizamos todos así al elegir qué palabras usamos para describir y contar un relato. La lengua es un arma política y lo ha sido siempre, en ocasiones al servicio del poder y ahora al servicio de un grupo social desfavorecido como las mujeres”.

Un debate necesario

Con este asunto claro sobre la mesa -la lengua como otro posicionamiento político más- se abren otros interrogantes. El primero, el más lógico: ¿es necesario este debate sobre el lenguaje inclusivo más allá de haberle preguntado a la RAE por la Constitución? Ahí hay más consenso entre las lingüistas. “Yo creo que sí. Y tiene su interés porque es una forma de concientizar al interlocutor de que existe el referente mujer”, sostiene Horno, que añade que el desdoblamiento “siempre ha aparecido en los vocativos. Ya estaba en el 'Cantar del Mío Cid'. Y es interesante que aparezca en aquellas profesiones en las que no estábamos representadas”.

“Proponer modificaciones desde arriba, desde instituciones, es un brindis al sol porque los que deciden son las comunidades de habla, pero claro que la lengua cambia. Y que aparezcan estos debates siempre es positivo”, sostiene Marrero.

Entrando en materia, la vicepresidenta Calvo afirmó también la semana pasada que ella no se veía representada cuando se hablaba del ‘congreso de los diputados’ (o como ministra dentro de Consejo de Ministros). ¿Es correcto afirmar esto o es un sinsentido? Para las lingüistas está claro -como dice la RAE- que cada hablante es libre de verse o no representada por una palabra, aunque, por supuesto, ‘congreso de los diputados’ incorpora a las diputadas. “Pero también es verdad que no las visibiliza. Eso sí, es imposible que cualquier hablante en español no se sienta incluido. Creo que aquí se comete el error de no distinguir entre comprensión, es decir, todo el mundo entiende que si se dice ‘diputados’ también hay diputadas, y la producción del lenguaje inclusivo, porque está claro que si no se usa el lenguaje inclusivo no sirve para nada”, manifiesta Horno.

Todo el mundo entiende que si se dice ‘diputados’ también hay diputadas, pero está claro que si no se usa el lenguaje inclusivo no sirve para nada

Ahora bien, también hay casos que están cambiando como el de la palabra “niños”, que empieza a verse como no inclusivo cuando lo escuchan los propios niños (y niñas). “En enseñanzas primarias cuando el profesor dice ‘los niños salen al patio’, las niñas contestan ‘y nosotras qué’. Eso está pasando porque ya es muy habitual el uso de “niños y niñas”. No tiene nada que ver con hace décadas cuando se decía ‘niños’ aunque estuviéramos en una clase solo de niñas en un colegio de monjas. Y es positivo que haya cambios”, constata Marrero, que indica a su vez que también se están produciendo acuerdos que son agramaticales “y no pasa nada. Como, por ejemplo, con la concordancia. Es habitual desdoblar una palabra, niños y niñas, y luego hacer todas las concordancias en masculino”. También se le llama economía del lenguaje.

¿Qué hacemos con el ‘todes’?

Calvo no ha llegado a citar el morfema -e de ‘nosotres’ o ‘todes’, pero esta es otra discusión que lleva meses en el ambiente. Desde la RAE los académicos se han mostrado muy reacios a que este morfema llegue a tener un uso común en el idioma español para designar al género. Las profesoras consultadas tampoco le dan muchas oportunidades al morfema porque nunca ha habido un cambio gramatical de estas características en español. “La primera vez que oí lo de ‘nosotres’ me sonaba a asturiano de pacotilla. Pero es que de nuevo se está usando el lenguaje como bandera, cuando dice ‘nosotres’ te estás colocando una etiqueta. Hay gente que necesita definirse como parte de una identidad. Y ahora estamos en la época en la que todo se hace a partir de la definición de una identidad”, indica Marrero.

La vicepresidenta Carmen Calvo
La vicepresidenta Carmen Calvo

Sin embargo, también creen que nuestra sociedad actual no tiene mucho que ver con la de épocas anteriores. “Es un contexto totalmente distinto. El cambio lingüístico es más rápido porque las vías de profusión con las tecnologías son más rápidas. El ‘todes’ no tiene mucho futuro, pero son evidencias de un mundo que ha cambiado. Me sorprendería que se asentara, pero podría ser”, mantiene Horno.

La reacción ‘congresa’

Lo que sí es evidente es que este asunto del lenguaje inclusivo genera reacciones muy virulentas, otro indicativo de que se está hablando de algo diferente al propio lenguaje. Poco después de hacerse público el informe de la RAE y la reacción de Calvo pidiendo que el ‘congreso’ se llamara únicamente ‘congreso’ hubo quienes respondieron que si quería lenguaje inclusivo que lo designaran ‘congresa’.

“Eso es llevarlo al absurdo”, zanja Marrero. Para Horno además esta reacción “era muy previsible porque cuando se pretende cambiar el status quo se obtiene una respuesta para ridiculizar esa propuesta. Y el argumento ad hominen es lo más fácil. Llamar ‘congreso’ al congreso parece bastante sensato. Pero llamar ‘congreso’ al congreso es también un arma política. Y, por eso, la reacción tiene que ser virulenta”. Y así continúa una batalla que tiene visos de no terminar pronto.

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