ENTREVISTA

Edoardo Albinati: "Los hombres dicen ser fuertes pero son inseguros y frágiles"

La sensación literaria en Italia es una novela de más de 1.000 páginas de un autor desconocido hasta el momento titulada 'La escuela católica'

Foto: Edoardo Albinati
Edoardo Albinati

En 1975, tres jóvenes de buena familia de Roma violaron y masacraron a Rosaria López y Donatella Colasanti. El caso fue conocido como el crimen del Circeo y aún hoy es recordado como uno de los casos más terribles de la crónica negra. Edoardo Albinati (Roma, 1956) compartía aula con los tres asesinos, creció junto a ellos en un barrio acomodado de la Roma de los años setenta.

'La escuela católica'. (Lumen)
'La escuela católica'. (Lumen)

“Esta es una novela que habla de sueños, ilusiones, deseos, fracasos, aspiraciones, humillaciones, amistades y experiencias de amor”, así describe Edoardo Albinati, 'La escuela católica' (Lumen), un extenso libro de 1.300 páginas que consiguió el Premio Strega en 2017 y ha despertado un gran revuelo en Italia. Y es que 'La escuela católica' es algo más que una novela sobre sueños, deseos y fracasos; es una novela sobre la violencia, el sexo y los abusos sexuales y, al mismo tiempo, una reflexión sobre la masculinidad, sobre cuál es el modelo de hombre a partir del cual se han formado varias generaciones.

PREGUNTA. Más allá de que a usted, como compañero de clase de los tres asesinos del crimen del Circeo, vivió aquellos hechos muy de cerca, ¿cómo sacudió lo sucedido a una sociedad italiana en plena transformación política, cultural y moral?

RESPUESTA. Fue un hecho que marcó un antes y un después en el día a día de los italianos. Cambió sus costumbres y comportamientos, toda su forma de pensar y de vivir. Por primera vez, la violencia contra las mujeres salió a la luz con claridad, involucrando a toda la sociedad. ¿El motivo? En gran medida porque aquellos que habían cometido esa violencia habían sido niños de una buena familia y, por tanto, de golpe, con este hecho, se hizo evidente que no había ningún ámbito social, ninguna familia ni ningún vecindario que estuvieran libres de la contaminación.

P. “Nacer hombre es una enfermedad incurable”.

R. La "enfermedad" consiste en la brecha, mejor dicho, en el abismo que separa a los hombres como realmente son de cómo se dice que son. Los hombres son frágiles, inseguros e indecisos, pero se dice de ellos que son fuertes, valientes, ganadores. Este modelo viril es inalcanzable y respecto a este modelo tú, como hombre, no puedes ser otra cosa que carente, fallido y, por tanto, en cierta medida estás enfermo.

Edoardo Albinati
Edoardo Albinati

P. Tal y como afirma, esta enfermedad se agrava por el hecho de que el hombre crece en la lógica de la violación, asumiendo que “el deseo masculino se percibe como una fuerza voraz, un poder incansable, una necesidad que se desvía de manera extraña".

R. Lo afirmo, pero no soy yo quien piensa esto, sino que es lo que dictamina el lugar común, que suele imaginar al hombre como un depredador y a la mujer como una conquista, como una víctima o, en cualquier caso, en una actitud de fuerza pasiva. El deseo femenino en realidad puede ser igual de poderoso al del hombre y, si bien la violación quiere reafirmar la superioridad masculina, en realidad no es sino el indicador de una cierta impotencia del hombre. En efecto, los violadores son incapaces de poseer a una mujer de otra manera que no sea por la fuerza. Si la jerarquía que quiere que la mujer sea sumisa al hombre fuera realmente sólida e incuestionable, no habría necesidad de violencia para reafirmarla.

P. En cierta medida, 'La escuelacatólica' es una indagación en esta enfermedad, en esta violencia latente que, desatada, llevó a sus tres compañeros de clase a violar, torturar y asesinar a dos jóvenes.

R. Más bien diría que, ante todo, 'La escuela católica' es una novela y como tal nos presenta a una serie de personajes. Algunos de ellos se sitúan en el límite entre la locura y el crimen, mientras que otros, como los tres jóvenes asesinos, van mucho más allá, cruzan esta línea de frontera. Resulta posible reconstruir todas y cada una de las razones de la deriva violenta y sangrienta de quienes cometieron el delito del Circeo, es decir, de quienes cruzaron la línea que los separaba del crimen. La dificultad en hallar las razones de su deriva se hace evidente en que todos sus otros compañeros de escuela, comenzando por mí, vivieron exactamente las mismas experiencias, fueron a la misma escuela, crecieron en familias similares y, sin embargo, a diferencia de ellos, se quedaron de este lado de esa línea. Pese a no haber cruzado esa línea, ¡comparto, en cierto sentido, el 99% del ADN cultural de los asesinos...! Esto significa dos cosas: primero, que no hay recetas o explicaciones mecánicas o incluso antídotos garantizados para tales casos clamorosos y, en segundo lugar, que cualquiera de nosotros puede estar muy cerca del mal. De hecho, una parte oscura ciertamente está dentro de cada uno de nosotros, aunque sea de forma inactiva...

Una parte oscura ciertamente está dentro de cada uno de nosotros, aunque sea de forma inactiva

P. Y esta parte oscura está también en la sociedad. Afirma: "Vivimos en la sociedad de la violación". Si la violación es intrínseca a nuestra sociedad, ¿cómo combatirla?

R. Esta es nuestra sociedad y hay que combatir la lógica de la violación con la ley y la policía, en primer lugar, ya que estamos hablando de un delito y este debe ser contrarrestado y castigado a través de todos los medios legales disponibles. Sin embargo, la ley sola no es suficiente si la imagen y el papel del hombre, los lazos peligrosos entre los hombres, las relaciones entre los sexos, la idea de posesión y las relaciones de dominación no se ponen en discusión. Esta es una tarea que depende de todos nosotros, sin excepción. Forzar, prevaricar, humillar y destruir al otro: depende de cada uno de nosotros evitar que esto suceda en nuestra mente antes incluso de que en la realidad.

P. ¿Ha cambiado la relación con el sexo y con la mujer desde 1975 hasta ahora?

Desafortunadamente, diría que en los últimos años se han dado muchos pasos hacia atrás, no solo en países donde las mujeres están totalmente subyugadas, sino también en aquellos donde supuestamente la mujer está emancipada. La comunicación, no solo comercial, sino también política, está hoy completamente sexualizada y su medio visual es el cuerpo de la mujer, reutilizado hasta el infinito. El actual presidente de los Estados Unidos ha declarado que la mejor manera de establecer una relación con una mujer es "agarrarla por el c...". Ante una afirmación así, cabe preguntarse: ¿qué tipo de comportamientos puede inspirar a la gente común en su día a día aquel que es, de facto, el hombre más poderoso de la Tierra?

P. De ahí que todavía hoy se produzcan otros tantos crímenes como el del Circeo.

R. Hace unos días, en Messina, dos menores golpearon y violaron a una mujer de 90 años. Así es, de 90 años. No creo que necesite agregar nada más.

P. Afirma que el feminismo "es el movimiento político más innato de los últimos cien años", pero ¿cuánto han sido conscientes de ello los hombres? ¿Es el feminismo la posible cura a su “enfermedad”?

R. Los hombres deben tratarse su enfermedad por sí solos y no por la presión del movimiento feminista. Lo que quiero decir con esto es que debería haber un #MeToo masculino, a través del cual cada hombre se reconozca a sí mismo por lo que es, con sus debilidades, sus miedos y sus fantasías obscenas, con la violencia por él reprimida y con sus deseos más inconfesables. De hecho, solamente lo innombrable es aquello que verdaderamente que vale la pena confesar, ¿no? El resto es trivial.

Debería haber un #MeToo masculino, a través del cual cada hombre se reconozca como es, con sus debilidades y su violencia reprimida

P. Desde su propio título, hace hincapié en la educación católica recibida, pero también a la moral católica en la que se basaba la sociedad italiana. ¿Se podría dar un paso más y reflexionar sobre la responsabilidad del Vaticano?

R. Me da vergüenza hablar del Vaticano como si se tratara de un monolito. Y, además, me sentiría pedante y presuntuoso si lo hiciera. Hay que tener en cuenta que la Iglesia contiene casi todo y lo contrario de todo dentro de ella. Teniendo en cuenta los distintos anacronismos completamente inexplicables del Vaticano y de su doctrina, para mí existe todavía hoy una regla que genera una discriminación aterradora: el hecho de que las mujeres estén excluidas del sacerdocio. Solo les está permitido a los hombres estar frente al altar y dar la Eucaristía, estar en un confesionario, participar en el cónclave de obispos y cardenales…Ejercer el sacerdocio es un privilegio todavía hoy único y exclusivamente masculino. Es un bastión patriarcal que debe ser abolido. Me pregunto qué pontífice encontrará el coraje para hacerlo y finalmente promoverá la igualdad entre géneros, una igualdad de facto entre hombres y mujeres. Dentro de la Iglesia, antes de estar fuera de ella.

P. El crimen de Circeo fue en 1975, tres años antes de la muerte de Aldo Moro, durante los años de terrorismo fascista y las Brigadas Rojas. ¿Hay una relación entre la violencia política de esos años y la violencia ejercida por esos jóvenes?

R. En el distrito residencial de Roma, donde está ambientada mi novela, sucedió exactamente esto: inmediatamente después del asesinato de Circeo, es decir, después de que las niñas, una fallecida y la otra todavía con vida gracias a haber fingido su muerte, fueron encontradas encerradas en el maletero de un automóvil, se desencadenó una violencia política indiscriminada que duró siete años. Como digo, fue una violencia indiscriminada de la que fueron víctima todos. Nadie, ningún sector de la sociedad fue ajeno a ella: estudiantes, policías, magistrados, militantes de derecha e izquierda, simples transeúntes, personas asesinadas por error mientras caminaban por la calle o cogían el autobús. Ese barrio anónimo y "tranquilo" por excelencia se convirtió en un campo de batalla y, aunque no hubo una guerra, sí hubo muchos caídos a lo largo de todos esos años, en concreto, hasta 1982. Esos siete años de violencia que siguieron a la masacre del Circeo llevan a pensar que la connotación sexual de aquel crimen, el primero de muchos otros que lo siguieron, fue una especie de señal de violencia absoluta y primaria que anticipaba una temporada en la que todos podían atacar a todos.

P. El hecho de que los tres jóvenes vinieran de la clase media alta y que las dos víctimas pertenecieran a una clase más humilde, ¿nos invita a analizar el crimen en términos de violencia de género, pero también de violencia de clase?

R. Por supuesto, esto es una violencia de clase, incluso si la clase por sí sola no basta para explicar y agotar la violencia misma. El pertenecer a familias ricas sumado a la ideología fascista, entendida no tanto como una fórmula política sino como una visión del mundo, hizo que los asesinos del Circeo creyeran que tenían derecho a hacer lo que quisieran sin frenos ni límites morales. Esto es lo que en inglés es llama "entitlement" y se expresa a través del desprecio hacia aquellos que, por el contrario, no son "entitled" y, por lo tanto, hacia aquellos que son más pobres, débiles o indefensos. A los ojos de mis compañeros de escuela, las dos niñas secuestradas eran "culpables" precisamente porque eran indefensas, porque era mujeres, porque provenía de una extracción social baja y porque eran ingenuas e inexpertas. Por todo ello, fueron castigadas.

P. Siete años antes del crimen de Circeo, en 1968, Pasolini estrenó 'Teorema', donde reflexionaba sobre la crisis de la familia burguesa. ¿Cuán importante es para entender esos años la crisis de la familia burguesa y de los valores que representaba?

R. Mire, de Pasolini preferiría recordar otro detalle cronológico, pero que en mi opinión es de enorme importancia: es que el escritor fue asesinado exactamente un mes después de la masacre de Circeo. ¡Un mes después! Esos dos crímenes, que tienen muchos puntos en común, se plantan como clavos en el corazón de 1975.

P. Los críticos han descrito la novela como una especie de memoria y confesión. ¿Hay detrás de estas páginas hay una especie de sentimiento de culpa por pertenecer al sexo y a la sociedad que hizo posible el crimen del Circeo?

R. No, no tengo ningún sentimiento de culpa y el libro no fue escrito para expiar algo, sino solo para contar con la mayor sinceridad, por ejemplo, lo que sucede en la mente de un adolescente, de un joven burgués. La novela es un viaje, una exploración de los territorios de la masculinidad, pero sin tener ninguna idea previa, ningún prejuicio. He contado aquello que he encontrado a lo largo de esta exploración, nada más. He seguido el camino vital de mis personajes, los he seguido y escuchado y cuando, a lo largo de este recorrido, he encontrado violencia, la he narrado, así como he narrado el amor, la frustración o la ternura que me he ido encontrado. Esto es lo que he hecho.

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