67 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

"Te vas seis años y pierdes tu sitio en la industria. Se habían olvidado de mí"

Más de un lustro después de 'La gran familia española', el director madrileño regresa con 'Diecisiete', proyectada en el Festival de San Sebastián fuera de competición

Foto: Daniel Sánchez Arévalo presenta 'Diecisiete' en San Sebastián. (Efe)
Daniel Sánchez Arévalo presenta 'Diecisiete' en San Sebastián. (Efe)

Daniel Sánchez-Arévalo fue el niñobonito del cine español. Primero arrasó en el circuito de cortometrajes para dar el salto al largo con 'Azuloscurocasinegro' en 2006. De premio: tres goyas de seis nominaciones. Seis son los años que han pasado desde su anterior película, 'La gran familia española', y ahora regresa con 'Diecisiete', una 'road movie' intimista en la que dos hermanos, interpretados por Biel Montoro y Nacho Sánchez, están obligados a reconectar por narices. O por un perro. Seis años de paréntesis en los que ha rodado cortos y anuncios y ha quedado finalista del premio Planeta con la novela 'La isla de Alice'.

Y este viernes ha tenido lugar la puesta de largo de su película en el Festival de Cine de San Sebastián, donde 'Diecisiete' ha participado en la Sección Oficial fuera de competición antes de su estreno el 18 de octubre en Netflix.

PREGUNTA. ¿Cómo se pasa de una película tan coral como 'La gran familia española' a un drama intimista en la que,casi todo el tiempo, hay sólo dos personajes?

RESPUESTA. Es una necesidad vital, porque todas mis películas, también ‘Primos’ y ‘Gordos’, e incluso ‘Azuloscurocasinegro’, son películas con muchos personajes, con varias tramas transcurriendo en paralelo y que se van cruzando. Yo tenía la obsesión de hacer algo más sencillo, con muchos menos ingredientes. Puede parecer en principio más fácil, pero para mí es más complicado,porque requiere contar con cierta experiencia y bagaje para mantener la tensión dramática durante noventa minutos con apenas dos personajes y una sola línea argumental. Me reté a no meter a más gente en la autocaravana, en el viaje. De todas mis películas es la primera en la que no hay una historia de amor chico-chica. En mi pizarra tenía escritas dos palabras en mayúscula: SENCILLA y SENTIDA.

P. ¿De dónde sale esa necesidad?

R. Era una necesidad vital y profesional de darle más importancia al tiempo y al espacio. No darle tanto peso a la trama y dejar que los personajes respiren y se desarrollen. Y también tiene que ver con el tipo de cine que yo consumo. He tenido una pequeña crisis y por eso he tardado seis años en volver a rodar, porque estaba reseteándome,volviendo a reconectar con la senda que había iniciado con mi corto ‘Física 2’. He sido un privilegiado que he podido hacer siempre las cosas a mi manera, pero eso no quita que yo sienta que me he ido desviando de un camino. Estaba metido en una rueda que era básicamente de peli cada dos años, que es un no parar entre escritura, rodaje y postproducción. Quería reinventarme y volver a tener los pies en la tierra con la historia. Quería que anduviera máspor el terreno y el drama, aunque a mí lo que más me interesa es la mezcla entre comedia y drama. Tenía referencias muy claras, como el cine de Alexander Payne -’Entre copas’, ‘Nebraska-, ‘Pequeña Miss Sunshine’, ’Rainman’.

Una imagen promocional de 'Diecisiete'. (Netflix)
Una imagen promocional de 'Diecisiete'. (Netflix)

P. Te has dado un respiro de seis años justo cuando la industria del cine ha cambiado más. ¿Qué te has encontrado?

R. Me ha provocado cierto shock. Te vas seis años y pierdes tu sitio. Te quedas sin sitio, cuando a uno le ha costado tanto formar parte de la industria, hacerse un hueco. La gente se había olvidado de mí. Y luego he notado muchísimo cómo ha cambiado el sector. Creo que ahora hay menos espacio para hablar de cine y que ese espacio se comparte además con las series.Además, ahora cuando estrenamos, en esta última mitad del año se juntan muchísimos estrenos en muy poco tiempo. Pero eso también es buena señal. Creo que este año será probablemente uno de los mejores del cine español en décadas.

P. Es una película que habla de un chico salido de un centro de menores, ¿por qué quisiste hablar de un tema tan político?

R. El origen viene de una noticia que estaba colgada en el corcho de mi amigo David Serrano [director y guionista], que hablaba de una terapia con perros para reinserción de presos de un centro penitenciario. Pasaban los años y David no hacía nada, hasta que un día lo pregunté si iba a hacer algo con ella y me dijo: “Para ti si la quieres”. No me puse manos a la obra directamente porque me faltaba algún elemento, hasta que pensé: ¿y si en vez de en un centro penitenciario ocurre en un centro de menores? Me apetecía hacer una incursión en el mundo adolescente y hablar del cambio a la madurez. No sé de dónde sale la necesidad de meterme en la cabeza de un adolescente, pero sí me gustan los personajes que están al borde del cambio. Me llamaba la atención, además, que un adolescente que comete un delito un minuto antes de cumplir dieciocho años se enfrente a unas consecuencias muy diferentes a si lo hace un minuto después.

El equipo de 'Diecisiete'. (Efe)
El equipo de 'Diecisiete'. (Efe)

P. Muestras en el caso de tu protagonista a un chavel que no es malo, sino que tiene graves carencias emocionales...

R. Me gusta mucho este tipo de personajes atrapados en la parcela que les ha tocado vivir y que no es la más adecuada. Ya ocurría en ‘Azuloscurocasinegro’ que se lo decía el personaje de Raúl a Quim: “Somos pececillos en una pecera”. Nos empeñamos en salir de esa pecera y lo que hay que hacer es aprender a vivir en ella y ser relativamente feliz, porque si saltas de ella te ahogas. Si haces el esfuerzo, incluso en las circunstancias más adversas, acabas encontrando lo bello por lo que vivir.

P. ¿Cómo se enfrenta uno por primera vez a una película que se va a poder ver en 190 países?

R. La máxima ambición de cualquier cineasta es llegar, pero eso sólo se puede hacer desde lo local. Si yo estoy pensando en que mi película se va a estrenar en 190 países, la única manera de que sea entendible y comprensible tiene que venir de lo local para hacerse universal. Esta es una película extremadamente local, ambientada en Cantabria, en sitios en los que yo he estado. No me quiero comparar, pero, por ejemplo, el cine de Ken Loach no puede ser más local y ha traspasado barreras y ha llegado a todo el mundo. O el de Pedro Almodóvar, que es manchego o madrileño, y es nuestro director más internacional.

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