220 personajes en una Málaga calurosa

Antonio Soler, Premio Nacional de la Crítica con 'Sur': "Apela a la esencia de la literatura"

El escritor malagueño se alza con este prestigioso galardón por esta obra publicada en Galaxia Gutenberg. Ya lo logró en 1996 con 'Las bailarinas muertas'

Foto: El escritor Antonio Soler. (EFE)
El escritor Antonio Soler. (EFE)

‘Sur’ es una obra de gran ambición estilística. Una novela poliédrica, compuesta por voces y escenarios diversos que conforman una sinfonía creativa de primera magnitud. Esta singular novela de Antonio Soler (Galaxia Gutenberg) se ha alzado con el prestigioso Premio Nacional de la Crítica tras imponerse a otros finalistas como Manuel Vilas, Agustín Fernández Mallo o Sara Mesa. El jurado, presidido por Ángel Basanta, se ha reunido en Villafranca del Bierzo (León).

Soler (Málaga, 1956) ha conformado en ‘Sur’ un universo de 220 personajes en una Málaga calurosa, un día de terral, en pleno mes de agosto de 2016. Los hechos suceden en 18 horas. Esta novela ya había obtenido el Premio Narrativa Alcobendas Juan Goytisolo, el Premio Andalucía de la Crítica, el Francisco Umbral y el Premio Literario Casa Leopoldo.

No es la primera vez que este narrador de raza con alma de corredor de fondo (en ‘Sur’ se relata el ‘diario de un atleta’ con jugosas reflexiones sobre el hecho creativo) se alza con el Nacional de la Crítica: ya lo logró en 1996 con ‘Las bailarinas muertas’ (Anagrama), hasta ahora considerada su mejor novela. La crítica da por hecho que ‘Sur’ la ha superado. Antes de Soler, un grupo de escritores, entre los que se encuentran Mario Vargas Llosa, Javier Marías, Juan Marsé y Luis Mateo Díez habían conseguido este galardón dos veces.

Leer para vivir

Para el escritor malagueño el reconocimiento de la crítica y de los lectores (la novela ya tiene tres ediciones) supone una buena “noticia” para la literatura en unos tiempos donde impera en el ámbito literario el gusto “por lo fácil y por no complicar el texto; es decir, el camino hacia lo inane, la frivolidad o la literatura de entretenimiento”. “Esta novela”, explica en una conversación telefónica con El Confidencial, “quiere apelar a la esencia de la literatura”.

Flaubert ya sentenció que no se trata de leer para divertirse, al menos no como principal estímulo, sino que hay que “leer para vivir”. Y esa es la idea en la que abunda Soler, que la lectura se convierta en experiencia vital y camino para descubrir cosas del ser humano que están veladas y que solo se encuentran en los libros. Sí, también hay otro tipo de volúmenes como los de autoayuda o comida vegetariana, pero hay que tener muy claro “cuál es la esencia”. “Si se hace la vista atrás en los grandes autores se nota un compromiso muy fuerte en esta línea”, indica el escritor.

No sentirá el autor de ‘El Camino de los Ingleses’, obra que ya consiguió el Premio Nadal en 2004, una presión especial cuando empiece a escribir su siguiente novela. “El exterior siempre repercute en el interior, pero una vez que me pongo delante del ordenador el volumen del exterior baja mucho y vuelvo a estar yo solo con los proyectos que me he marcado; lo otro es ruido de fondo”.

Porque la vida cotidiana, la realidad palpable, sin olvidar que Soler es un escritor de la memoria, aparece en esta novela

Antonio Soler ni siquiera sabía que hoy se fallaba el Premio Nacional de la Crítica. “Procuro no estar pendiente de cuándo se falla. Entiendo que hay buenas novelas siempre cada año y luego intervienen los gustos y azares. Es algo que no me concierne y procuro estar al margen”. Y su vida sigue. Tiene que salir de casa en un momento y todavía no ha escrito su artículo para este domingo en ‘Sur’, que no solo es el título de su novela, sino el periódico malagueño en el que publica su columna dominical.

Porque la vida cotidiana, la realidad palpable, sin olvidar que Soler es un escritor de la memoria, aparece en esta novela, escrita en primera, segunda y tercera persona. También con flujos de conciencia, el diario, el lenguaje de la publicidad, el de la radio, el de los Whatsapp; la clase social alta, la clase baja. Personajes de edad madura y jóvenes, un trabajo de colectividad narrativa, repleto de riesgos, que Soler logra sortear con éxito y cuya recompensa continúa.

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