aventura española en la nueva york de los 30

María Dueñas y 'Las hijas del capitán': el secreto que esconde su nueva novela

Hace casi diez años una desconocida profesora de lengua de la Universidad de Murcia vendió más de tres millones de ejemplares de 'El tiempo entre costuras'. Hoy publica su cuarto libro

Foto: María Dueñas en Nueva York. (Carlos Luján)
María Dueñas en Nueva York. (Carlos Luján)

Ocurre cuando el periodista está a punto de concluir el penoso tránsito de control de pasajeros en Barajas antes de volar a Nueva York para conocer los escenarios en los que transcurre 'Las hijas del capitán' (Planeta) y la chica del mostrador le pregunta por las razones de su viaje. Su rostro entonces se ilumina, se arremanga y muestra el brazo desnudo: "Mira, tengo los pelos de punta. ¡María Dueñas es mi escritora favorita!" Los trámites se agilizan de pronto, los impresos vuelan y, tras el peaje obligado de enseñarle el libro, nos despide con una espléndida sonrisa. ¿Cuál es el secreto del éxito de está profesora de Lengua de la Universidad de Murcia que reventó la industria editorial en 2009 con 'El tiempo entre costuras'? ¿Qué receta, fórmula o magia simpática peculiar coloca en sus novelas para vender millones de ejemplares en todo el mundo y agilizar los trámites aeroportuarios?

María Dueñas - 'Las hijas del capitán'
María Dueñas - 'Las hijas del capitán'

Cuando nos encontramos en la cafetería de un hotel de la calle 27 con María Dueñas, ella no lo tiene muy claro. Apela al esfuerzo y al trabajo meticuloso que ha puesto en sus cuatro novelas hasta el momento pero bien saben los escritores esforzados que amontonan manuscritos inéditos como Diógenes en pena que eso no es suficiente. Tal vez el secreto se encuentre en una página de este último libro de la escritora cuando una avispada cazadora de talentos teatrales dice: "Los españoles faenan día y noche para sacar adelante a sus hijos. Lo que la mayoría de ese público busca no es arte soberbio, sino purito entretenimiento que los permita pasar un buen rato, que los saque del cansancio y los problemas de todos los días y después les hagan volver a casa con una sonrisa bien plantada en mitad de la cara para echarse a la cama a dormir".

'Las hijas del capitán' es puro 'Dueñas'. Victoria, Mona y Luz, tres jóvenes hermanas españolas desembarcadas casi a la fuerza en la Nueva York de los años 30 se ven obligadas a tomar las riendas de una modesta casa de comidas de nombre 'El capitán' tras la muerte accidental de su padre. Aventuras y desventuras, amores y desamores, y cameos de personajes históricos como Alfonso de Battenberg, el Borbón hemofílico que no quiso ser rey.

​PREGUNTA. El próximo año se cumplen una década de la publicación de 'El tiempo entre costuras’. ¿Cómo recuerdas aquel 2009 en que una novela reventó tu destino?

RESPUESTA. Fue completamente inesperado. La escribí con mucha ilusión pero sin tener la menor idea de lo que iba a ocurrir. Además, la novela nació a la contra de las tendencias literarias de un momento en el que triunfaba Larsson, el género negro nórdico y las historias muy sanguinarias. Pero, poco a poco, desde el principio, la acogida fue excelente por los lectores y también por los medios, un fenómeno 'boca oreja' absoluto desprovisto completamente de estrategia.

María Dueñas en Nueva York. (Carlos Luján)
María Dueñas en Nueva York. (Carlos Luján)

P. Has contado en numerosas entrevistas que eres una escritora de trabajo organizado y metódico. Escribes una novela más o menos cada tres años dividiendo tu tiempo entre la documentación, la escritura y la promoción. ¿Todas tus novelas están siempre, desde el principio hasta el final, atadas y bien atadas?

R. Yo vengo del mundo académico donde he trabajado más de veinte años y eso me ha dado una estructura mental y unas herramientas de trabajo de las que después no puedes, ni quieres, desprenderte, porque son muy útiles. Lo que he hecho ha sido transferir mi manera de trabajar en la escritura académica a la escritura literaria dentro de lo posible: rigor documental, buscar que todo esté asentado, no tramar una historia hasta que su base sea firme...

P. ¿Sabes cómo vas a terminar cuando empiezas a escribir?

R. Sí, pero no lo sé todo, no es una planificación al 100% y además me concedo bastante margen para que los personajes me arrastren a lugares no previstos. Pero es cierto que la espina dorsal de la novela sí la tengo en la cabeza desde el principio. Aunque si te soy sincera, 'Las hijas del capitán' ha sido la menos planificada de mis cuatro novelas.

María Dueñas en la calle 14 de Nueva York. (Carlos Luján)
María Dueñas en la calle 14 de Nueva York. (Carlos Luján)

P. ¿Por qué?

R. En 'La templanza', mi novela anterior, el punto de llegada de la historia era el mismo que el punto de partida, el indiano regresaba a España tras su aventura. Pero ahora sin embargo tan sólo sabía de dónde venían las tres mujeres que protagonizan 'Las hijas del capitán', qué mochila acarreaba cada una, pero no tenía muy claro qué iba a pasar con ellas. Sabía más o menos por qué camino quería llevar a cada una y quiénes las iba a acompañar pero quise concederles un mayor margen de libertad y eso hace que sus historias resulten más espontáneas.

P. ¿Por qué conocemos mil y una historias de inmigrantes en Nueva York, de italianos, irlandeses, mexicanos, etc., y hasta hoy nadie nos había contado la peripecia de los españoles que llegaron allí para acabar formando una comunidad de más de 30.000 almas?

R. Entre 30 y 40.000 españoles vivían en Nueva York en los años 30. Es una cifra considerable pero numéricamente fueron menos que los cientos de miles de italianos, irlandeses, rusos o polacos en una ciudad que entonces sumaba ya más de siete millones de habitantes. Y luego, la verdad, tampoco nos hemos esforzado mucho después por conocer su historia. Aquí llegaron compatriotas de todas partes, hubo muchos de la cornisa cantábrica, también andaluces, alicantinos o extremeños pero cuando luego retornaban, si retornaban, lo hacían a su entono particular. Así, los estudios sobre aquellos emigrantes se han enfocado tradicionalmente desde la particularidad y la atomización. Los investigadores vascos han estudiado el caso de los vascos, los alicantinos, el de los alicantinos, los gallegos, el de los gallegos, y no hemos logrado una visión de conjunto. Desconocíamos como país todo aquello.

María Dueñas en Nueva York. (Carlos Luján)
María Dueñas en Nueva York. (Carlos Luján)

P. En tu novela son muy interesantes las redes de ayuda mutua que se establecían entre aquellos compatriotas y qué aquí por ejemplo confluyen en la Nacional.

R. La Nacional fue y es muy especial. Es que eran personas muy humildes, clase trabajadora completamente desprotegida, con muy poca preparación que llegaban como ciudadanos de segunda y tenían claro que aquí venían a partirse el espinazo. Ellos crearon sus propias sociedades en las que lo mismo se juntaban para fiestas y verbenas como para las calamidades, los entierros, las enfermedades...

P. La esperanza del regreso persigue a las protagonistas.

R. Aquellos emigrantes de los años 30 viajaban todos con la idea de volver pero la coyuntura histórica los dejó varados. La guerra civil española fue un hachazo, un parteaguas, que hizo de su país un lugar aún más mísero e ideológicamente desagradable al que regresar ya no tenía sentido. Por cierto que la ayuda que prestaron aquellos españoles desde América a sus compatriotas republicanos de la península durante la guerra fue épica y daría para otra novela.

Aquellos emigrantes viajaban todos con la idea de volver pero la coyuntura los dejó varados. La guerra civil fue un hachazo, un parteaguas

P. 'Las hijas del capitán' es una historia de tres hermanas luchadoras que deben salir adelante en la Nueva York de los años 30 tras la muerte sorpresiva del padre. Alguien escribió que no hay nada más actual que una novela histórica. ¿Cuánto de las luchas de las mujeres de hoy, de movimientos como el #Metoo, hay en estas páginas?

R. No tanto, no tanto. Late la garra de la condición humana que saca las uñas para sobrevivir, claro, pero piensa que aquellas mujeres tenían en realidad poco que ver con las de ahora. No tenían perspectivas vitales ni ambiciones como las mujeres de hoy, iban al rebufo de unos hombres que podían ser maridos, amantes, curas, violentos, golfos... Hoy las mujeres, y los hombres, somos diferentes.

P. ¿Cómo ves la Nueva York del presidente Trump, alguien tan hostil a la inmigración que levantó está ciudad -que irradia tu novela- y que, para colmo, ¡es neoyorquino!

R. Jajaja, sí, creo que es de Queens. Pues horrible, la verdad. Hay preocupación y miedo pero también nos vamos acostumbrando. Eso es lo peor. Al final puede ser que dure más de lo que nos pensábamos.

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