Jorge Lago: "Me gustaría que me conocieran por lo que hago, no por lo que tengo"

La mítica campaña de las elecciones Europeas en la que Podemos dio la sorpresa se montó en la terraza de su casa. Hoy, ya fuera de la política, dirige la renacida editorial Lengua de Trapo

Foto: Jorge Lago
Jorge Lago

¡Hombre, el futuro ministro de Cultura! Con estas palabras se le saludaba a veces a Jorge Lago al cruzárselo por la noche de Madrid, en un bar o en una coctelería, vaticinio inseguro que llevaba su carga de ironía. A ver si va a llegar a ministro un tipo que conozco, no me fastidies.

Jorge Lago ha vuelto al libro después de ver Podemos por el lado de la tramoya, de mover incluso algunos sacos de ideología y dirigir actuaciones y parlamentos. Ahora es dueño único de la editorial Lengua de Trapo, otro sitio donde nunca se ha sabido muy bien si se podía.

Nos reunimos en su casa del barrio de Malasaña, tomada ahora por unas cuantas decenas de libros de la editorial que administra.

PREGUNTA. ¿Cómo ha sido tu vuelta a Lengua de Trapo? ¿El hecho de verte apartado de tus labores en Podemos ha precipitado la decisión de comprar el sello?

RESPUESTA. He dejado de estar en la primera línea, vamos, primera o segunda, como estaba, porque yo nunca estuve en primera línea de portavocías y demás, pero sí estaba dirigiendo el instituto 25M, la revista, La Morada, las universidades de verano, toda la estructura de formación del partido sí que la llevé yo y dejé de llevarla hace unos meses coincidiendo en parte con el congreso. Yo aposté por unas ideas, salieron otras, y lógicamente los compañeros que ganaron y tuvieron más apoyos pues pilotan ahora muchas de las cosas que antes llevábamos otras personas. Me parece razonable y lógico en un partido.

P. ¿No te da rabia? Quiero decir que estuviste entre los, no sé, 20 o 30 fundadores del partido y has sido desplazado por gente que acaba de llegar... Yo no estaría muy contento...

R. Como digo, es razonable que los compañeros que tienen más respaldo ocupen determinados puestos. Puede haber cosas que no comparto, otras que sí, pero sigo trabajando en Podemos, yendo a los consejos. Formo parte del consejo estatal. Pero es verdad que al principio en Podemos éramos muy poquitos y la campaña de la europeas se diseñó en mi casa, en la terracita de ahí atrás... Yo lo miro más como el privilegio que fue formar parte de todo aquello.

Al principio en Podemos éramos muy poquitos y la campaña de la europeas se diseñó en mi casa, en la terracita de ahí atrás...

P. ¿Cómo se llega a fundar un partido?

R. A ver, yo llevo militando en distintos partidos y agrupaciones desde los 19 años, estuve en asociaciones de estudiantes, en Izquierda Unida, en el PCE, cuando vivía en París participé en varios movimientos sociales... Pero en mi vida había fundado un partido, y menos un partido que en tres meses logra tanta repercusión.

P. Recuerdo que estaban Podemos y el Partido X, entonces. Diríamos que unos lo supieron hacer mejor que otros...

R. Pero es que la política ahí, y lo decíamos muchos, son hipótesis que no se validan antes de la hipótesis. No dices esta es mi hipótesis y es real.

P. La vuestra era: esto puede tener electores.

R. Bueno, electores, seguidores, capacidad de que tu discurso vaya a ser escuchado, engarce de alguna manera con sentimientos, deseos, aspiraciones de transformación social; cabreo, pero también ganas de que el mundo funcione de otra manera. Tienes una hipótesis de qué tipo de discurso funciona, cómo hacerlo, si es una democracia 3.0, que era un poco el planteamiento del Partido X, o esto tiene que ver más con saber ocupar determinados espacios, tanto en los medios de comunicación como una estructura organizativa mucho más porosa, como los círculos. Tú tienes una hipótesis del modelo organizativo, de qué tipo de discurso, cuáles son los significantes, las palabras que van a funcionar y que traducen otro tipo de discursos más coñazo y que si lo sueltas tal cual te quedas solo.

P. ¿A quién se le ocurrió el nombre de Podemos?

R. El nombre de Podemos es de Pablo. Juraría que es de Pablo.

P. ¿Y lo de “casta”?

R. Casta es más de Íñigo. Pero no es suyo.

El nombre de Podemos es de Pablo. Juraría que es de Pablo

P. Pero el que puso sobre la mesa “casta” fue Errejón.

R. Sí.

P. Ese fue el primer éxito de Podemos.

R. Fue el primer éxito conceptual. Tú tienes una hipótesis, como tenía la suya el Partido X o Movimiento en Red, no sé si te acuerdas. Pero la hipótesis de Podemos funcionó infinitamente mejor y ahora nos cuesta acordarnos del partido X. Pero no hay español o española que no sepa qué es Podemos. Mucho lo aprendes sobre la marcha, aunque entre nosotros había gente con experiencia en campañas electorales... Pablo e Íñigo sí sabían, yo menos.

P. Uno tiene la impresión de que hay una biblioteca detrás de Podemos.

R. Hay distintos marcos teóricos y además tienen que ver con las distintas maneras de entender qué había que hacer en Podemos en cada momento.

P. ¿Tú crees que en otros partidos, como en el PP o en Ciudadanos, hay una biblioteca detrás?

R. No, yo creo que no. En todos hay lecturas detrás, aunque sólo sean análisis técnicos salidos de fundaciones y thinks tanks de cómo legislar para no generar animadversión empresarial, cómo hacer una gobernanza económica al servicio de intereses internacionales, y lo que hacen básicamente es aplicar recetas, que sí que están publicadas y están en libros. Gran parte del triunfo neoliberal tiene que ver con que ganan una batalla cultural. Con que infinidad de think tanks, autores y universidades, y de pensadores de ciencia política, empezaron a publicar, publicar y publicar. No fue que tuvieran dinero y accedieran al poder. No sólo ganas con dinero, ganas con dinero y con hegemonía ideológica. Detrás de la derecha claro que hay libros, muchos, pero probablemente sea un tipo de libro distinto.

La izquierda piensa que la derecha es tonta. Bueno, si es tonta y te gana elección tras elección, debes preguntarte si tú eres aún más tonto

P. Me refiero al pensamiento poético, en realidad.

R. Si me preguntas si Rajoy lee filosofía política para pensar hacia donde tiene que ir estratégicamente España, lo dudo mucho.

P. O alguien en el PP.

R. Alguien en el PP lo hace, porque hay gente lista en el PP. Yo creo que la izquierda y el progresismo tienen esa capacidad de pensar que la derecha es tonta. Bueno, si es tonta y te gana elección tras elección entonces te tienes que preguntar si tú eres todavía más tonto. Creo que ahí hay que ser menos arrogante en la mirada hacia el enemigo.

P. Ahora en el Congreso de los Diputados hay gente que conozco. Eso me parece bonito, pero también me lleva a pensar que diputado puede ser cualquiera, que no hay realmente una preparación mínima para un puesto tan relevante.

R. Es una observación que me parece estupenda, pero no termino de compartir. Ahora hay en el Congreso gente que normalmente no ves. Eso ha sido completamente positivo para la política española. Que gente que se parece más a ti y a mí esté en el congreso, esa clase media más o menos leída que te puedes encontrar en Lavapiés o Malasaña; igual tenía que haber no sólo clase media ilustrada sino también gente que venga de fábricas, con independencia de que la gente vote no porque se parezcan a ellos sino porque les resuelvan los problemas.

Ahora hay en el Congreso gente que normalmente no ves. Eso ha sido completamente positivo para la política española

P. Quiero decir que luego vimos programas de televisión donde les preguntaban a los diputados electos cuándo era la sesión de control y contestaban ufanos que no lo sabían...

R. Eso no tiene que ver con que se parezcan a ti o no, sino con que hagan su trabajo.

P. ¡Pero podían mirarse algo antes!

R. En el Congreso hay diputados y técnicos y …. la gente de Podemos trabaja, y mucho. Yo creo que lo que había era mucha opacidad. Tú conocías a tres diputados de cada partido, que eran los portavoces, y de nombre, pero podían tener 100 o 120, y de esos no conocías a ninguno, y si te pones a hablar con ellos igual te asustas, con respecto a lo que crees que es gente normal de Podemos sin excesiva formación. Porque probablemente tengan veinte veces más formación que el número 80 del PP del que no sabes nada... Pero como van con un traje igual que el de al lado parece que han hecho un master MBA y han estudiado derecho en Harvard... y macroeconomía...; no. Es un tipo que está ahí porque lo ha puesto a dedo alguien, porque tiene influencia territorial, porque es un cacique local o por lo que sea. Lo que ha introducido Podemos es visibilidad, y lo que tiene la visibilidad es un efecto bumerán. Permites que la gente sepa lo que pasa ahí dentro porque se parecen más a la sociedad, porque hablan no uno sino muchos de ellos y publican en su web cuánto ganan. Eso genera el efecto de: mira éste como va vestido... Pero de los otros no sabías nada nunca. Estaban blindados a la crítica.

P. En 2009 entraste en Lengua de Trapo y en 2014 participaste en la fundación de Podemos. Ahí dejaste un poco el mundo editorial.

R. Entré en la editorial en un momento casi de quiebra, y con una crisis importante. Éramos varios los nuevos socios, poniendo todos dinero de su bolsillo, y algunos sin tener un patrimonio como podemos tener otros, dejándose la vida en ello para que Lengua no cerrara. Y eso coincide con que cae Caja Madrid, que era un patrocinador importante del sello (mezclarse con la banca pública nunca fue una buena idea), con la crisis económica, los libros empiezan a vender menos... Durante unos años levantamos la editorial. Aunque también se cometieron errores.

P. Hubo un momento llamativo, que fue cuando se cruzaron Podemos y Lengua de Trapo, tú haces público tu patrimonio y algunos periodistas ven la posibilidad de enunciar: el millonario Jorge Lago que no paga a los escritores.

R. Me lo dijeron un par de autores, que les llamaron buscando ese titular. Todos dijeron lo mismo, que no era el propietario de la empresa, pues tenía un 16%. Los autores sabían que no me estaba enriqueciendo con esto.

No me hizo gracia hacer pública mi declaración de bienes: me gustaría que se me conociera por lo que hago, no por lo que tengo

P. Incluso Nativel Preciado en La Sexta Noche dijo algo como: parece que le ha ido muy bien con la editorial.

R. Mira que le tengo aprecio a Nativel, pero se podían informar. Aparece en mi declaración de bienes de Podemos, que nunca me hizo especial gracia hacer pública. Me gustaría que se me conociera por lo que hago, no por lo que tengo o dejo de tener. Con los libros normalmente se pierde dinero, como es mi caso, la cosa es que no lo pierdan también los autores.

P. A una diputada a la que le debes dinero es a Jenn Díaz, ahora en el Parlament por ERC. 60 euros, creo.

R. Sí, puede ser, del cuento [en la antología Última temporada. Nuevos narradores españoles]. Se les ha mandado a todos los autores un mail para que nos envíen la factura. Yo lo primero que he hecho en cuanto he podido tener acceso a la administración de la editorial, que ha sido hace nada, ha sido mandar una carta a todos los autores para decir esta es la deuda, qué dudas tienes, hacemos un pago ya... Quería haberlo hecho antes pero yo no puedo pagar una deuda si no soy el administrador de la empresa.

P. Entiendo que has adquirido la editorial haciéndote responsable único de su deuda. ¿Por qué no has abierto una editorial nueva y ya está?

R. Pues, mira, perfectamente podría haberlo hecho, todos mis amigos abogados y empresarios, que no es que tenga muchos, pero todos me dijeron, cierra esto, y abre una nueva. Pero ya sabemos de empresarios supuestamente de izquierdas que hacen justamente eso, quiebran una historia, la reabren con un nombre o con otro, y se van sin pagar las deudas. Me parecía un poco infame.

Lengua de Trapo ha significado mucho en los veinte años que tiene para varias generaciones de escritores

P. Además Lengua de Trapo no me parece una marca ideal para publicar, por ejemplo, ensayo político.

R. Pero es que yo le tengo mucho apego a lo que ha significado Lengua de Trapo. Creo que Lengua, y tú has publicado cuatro libros ahí, y por mucho que el nombre no te guste, ha significado mucho en los veinte años que tiene para varias generaciones de escritores, fue un lugar bastante amable de apuesta de literatura en castellano y a mí me gusta eso. Me interesa mucho mantener viva la editorial. En 2008 se hizo un esfuerzo titánico por que no cerrara y ahora lo mismo...

P. El primer libro de esta nueva etapa va a ser La superioridad moral de la izquierda, de Ignacio Sánchez-Cuenca, que inicia una colección de ensayo en colaboración con Contexto.

R. Sí. Me gusta mucho Contexto, por lo que significa como espacio de reflexión y también como modelo de negocio, sostenible, sin bancos detrás, independiente. Vive no de la publicidad ni de créditos sino de suscriptores, me gusta mucho ese modelo. Me parece más interesante aliarme con un medio como Contexto que con un banco, como Caja Madrid. Hemos hecho un acuerdo entre Lengua de Trapo y Contexto para publicar ensayo. Ensayo a partir de textos que se han publicado en Contexto, ensayo periodístico, ensayo más divulgativo. Tenemos seis o siete títulos programados para este año. El primero ha sido La superioridad moral de la izquierda, de Sánchez-Cuenca; luego tenemos otro sobre el procés, de Guillem Martínez; retoma todo lo que ha ido publicando en Ctxt. La colección va a ser paritaria, el mismo número de autores que de autoras. Hay programado un libro de Germán Cano y otro de Luciana Cadahia.

P. Es tentador decirte que vas a convertir a Lengua de Trapo en una extensión editorial de Podemos.

R. No, no lo va a ser en absoluto. No te discuto que si yo he estado en Podemos y mis preocupaciones políticas y teóricas tienen que ver con las que se han discutido en Podemos haya algún ensayo o varios que tengan que ver, pero no va a ser una extensión. Por ejemplo, voy a traducir un clásico esencial de Stuart Hall, uno de los renovadores de la izquierda inglesa, que rompe con el marxismo académico duro y escribió sobre la crisis de la izquierda y el auge del thatcherismo. Es un libro muy actual, en realidad. Se titula 'El duro camino hacia la renovación'.

P. ¿Lo publicas porque es un clásico o hay algún guiño a que Podemos se está hundiendo en las encuestas y la izquierda en general está hecha polvo?

R. Como eres malvado permanentemente con tus preguntas intento que no induzcan mis respuestas. Creo que el debate que se plantea Hall ahí es un debate que se está teniendo ahora. Y un debate que se está teniendo ahora a mi juicio de forma rudimentaria.

P. ¿Te refieres a la noción de que la izquierda no conecta con la mayoría social porque sólo habla de vaguedades postmodernas y la gente no entiende sus vaguedades y entonces no les vota?

R. Claro. Si la pregunta es por qué las clases populares no votan a la izquierda, la pregunta es correcta. Es decir, me parece interesante esa pregunta. Pero me parece un poco burdo plantearlo ahora como si no lo hubiésemos hecho nunca cuando todos los debates que tuvimos en Podemos desde el principio giraban en torno al famoso “los que faltan”, cómo llegamos a los que faltan. A Errejón sólo le faltó ponerse una camiseta que dijera eso. Nos referimos al mundo rural, a las clases desfavorecidas, a los más golpeados por la crisis, clases populares, obreras, llámalas como quieras... que no dejan de ser categorías sociológicas y no cómo se identifica a sí misma la gente. La gente no dice, hola, soy clase obrera.

Decir que Thatcher gana porque tenía los medios, porque era malvada... es quedarse en esa crítica que te autoexculpa

P. Ramón Espinar sí.

R. No entro en tus incitaciones a la crítica interna. Ese libro es un buen espacio para tener este debate. Uno porque muestra que no estamos descubriendo el Mediterráneo con ese debate; dos, porque explica cuál fue la crisis de la izquierda en los años 80, por qué gana Thatcher. Porque decir que gana porque tenía los medios, porque era malvada... es quedarse en esa crítica que te autoexculpa.

P. ¿Por qué consideras burdo el debate hoy en día?

R. Porque parece que basta con hablar de las condiciones de la vida de la gente para resolver el problema. Entonces hablas de salario, hablas de tal, y la gente te vota. No es tan sencillo. Cómo llegas, cómo lo dices, ese lugar donde la política y la poética tienen mucho que ver. Tú a la realidad nunca la nombras de manera directa en una novela, y al que lo hace tú normalmente lo pones a parir en tus críticas, la literatura, el lenguaje es un rodeo siempre para llegar a nombrar algo, es necesario el uso de imágenes, de metáforas...

P. Es la idea de que el lenguaje produce realidad.

R. Claro. La produce porque la realidad por sí misma no es describible, ¿Dónde está? Pero parece que hay una serie de gente que cree que la realidad está ahí fuera y que si la nombras, y además la puedes nombrar directamente, entonces la gente va y te vota y puedes montar una revolución. Eso, uno, nunca ha pasado, y dos, está muy bien, pero las clases populares no nos votan, cuáles son las maneras de interpelar, de nombrar. Y para eso tienes que partir de un paso atrás: ¿existe una clase popular?, ¿un grupo de gente que siente de la misma manera, desea de la misma manera, tiene las mismas aspiraciones, confianzas, etcétera? Pues probablemente no. Lo primero que sucede es que la clase popular es una categoría sociológica estadística y no una realidad que está ahí y que si tú la nombras, condiciones materiales, salario, tal... inmediatamente te votan. Se mueve también por identificaciones, por símbolos, banderas, y eso es lo que cuenta Hall que la izquierda no supo nombrar.

P. Si yo fuera tú, escribiría unas memorias sobre Podemos...

R. Te digo una cosa, ya que me permites, mi experiencia personal en Podemos es brutal.

P. No me extraña. Yo en un momento dado os veía y pensaba: qué envidia me da esta gente, están en el filo mismo de la Historia.

R. Estos lo hablábamos. Era muy bestia. De repente tenías miles de retuits y una noticia nuestra llegaba a dos millones de personas. Ese filo de la historia es potentísimo, y lo que aprendí y sigo aprendiendo, sobre el poder, las relaciones, los egos, la disputas, es brutal... Y luego muchos de los planteamientos teóricos que traes en el bolsillo cuando te metes en un partido te ves obligado a replanteártelos. He aprendido más en Podemos que en 15 años leyendo ensayo.

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