arranca el festival de teatro clásico de mérida

Amaia Salamanca y Ricardo Gómez piden justicia en Mérida

Los televisivos actores debutan en la cita emeritense con 'La Orestíada', una revisión del clásico de Esquilo que pone el acento en el nacimiento de la democracia

Foto: Amaia Salamanca y Ricardo Gómez debutan en Mérida con 'La Orestíada' (Festival de Mérida)
Amaia Salamanca y Ricardo Gómez debutan en Mérida con 'La Orestíada' (Festival de Mérida)

Asegura Ricardo Gómez que no hay actores de televisión, de cine o de teatro. "Tenemos una profesión muy rica y somos actores de lo que se puede y de lo que nos dejan", zanja. Esa es la máxima precisamente que sigue el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, que arranca hoy su edición número 63, aunar a actores consagrados, veteranos o forjados en las tablas con jóvenes y rostros más conocidos en otros campos como la televisión. Este es el caso de 'La Orestíada' que abre la cita emeritense esta noche (hasta el 9 de julio) con dos actores tan queridos y reconocidos por el público como Gómez y Amaia Salamanca. Ambos dan vida a Orestes y Electra en su debut en el milenario teatro romano junto a Ana Wagener (también en su primera vez en Mérida), Roberto Álvarez o María Isasi.

A Ricardo Gómez le hemos visto crecer durante 18 temporadas en 'Cuéntame cómo pasó', la serie más longeva de la televisión. En estos años Carlitos Alcántara se ha convertido en Carlos y, sobre todo, en Ricardo Gómez el actor. El último tramo de 2016 y este año están siendo el verdadero punto de inflexión de su carrera. Además de su participación en 'Los últimos de Filipinas', volvió al teatro a lo grande con 'La Cocina', la gran producción del CDN dirigida por Sergio Peris-Mencheta con 26 actores sobre el escenario, y ahora redondea la faena con 'La Orestíada', una ambiciosa versión del clásico de Esquilo que dirige José Carlos Plaza con versión de Luis García Montero. Y le espera más teatro porque en marzo volverá a las tablas con 'Mammon', una obra de Nao Albert y Marcel Borràs en la que estará junto a Irene Escolar.

"Tengo la suerte de haber podido crecer en una de las mejores series de televisión que se ha hecho en este país. Todo lo que sé lo he mamado ahí desde que tenía siete años", afirma rotundo a El Confidencial. No en vano se ha forjado en una serie que ha sido tanto o más una escuela en la que ha compartido espacio con grandes nombres de la interpretación española como Fernando Fernán Gómez, Tony Leblanc, Juan Echanove, José Sancho, Terele Pávez o Blanca Portillo. Pero, añade, cuando encara otros papeles esa sombra no pesa. Ni debe hacerlo. "En un proceso de ensayos como este yo soy un actor de teatro y en este caso todos somos actores de 'La Orestíada'. Cuando empieza la función da igual cuánto conozcas a cada uno de los 16 actores, lo importante es lo que hay sobre las tablas".

Mérida, 04/07/2017  63 Ferstival de Teatro Clásico de Mérida. La Orestíada, de Esquilo. Foto: Jero Morales
Mérida, 04/07/2017 63 Ferstival de Teatro Clásico de Mérida. La Orestíada, de Esquilo. Foto: Jero Morales

De igual modo opina Amaia Salamanca, conocida especialmente por sus roles en series como 'Sin tetas no hay paraíso', 'Gran Hotel' o 'Velvet'. "Estoy totalmente de acuerdo, pero también sé que la oportunidad que me ha dado Jesús Cimarro [director del festival] a lo mejor otro productor no me la hubiera dado y que confíe en ti para hacer una tragedia griega lo valoro infinitamente". La actriz enfrenta su segunda obra de teatro, tras debutar hace ocho años con 'La marquesa de O', en una plaza tan impresionante como el escenario emeritense con más de 3.100 localidades y la historia que cobijan sus columnas. "Estamos muy emocionados. No me creo que haya ningún actor que esté tranquilo en Mérida", asegura a poco más de 24 horas del estreno.

"La primera vez en el teatro fue muy especial porque siempre genera algo que no había vivido hasta el momento, sobre todo porque venía más de la tele, pero la oportunidad de Mérida es algo espectacular. Me está removiendo muchas cosas por Mérida, por la función, por Electra. Todo está siendo emocionante y es el personaje y el proyecto más importante de mi carrera hasta el momento", añade. "Mérida es Mérida sea la primera vez, la segunda o la décima. La sensación cuando entramos a hacer el general es incomparable a ninguna otra cosa. Es la que es. Hay emoción, ganas y mucha responsabilidad", asegura Gómez por su parte.

Si Mérida ya impone, no lo hace menos una de las cumbres de la tragedia griega como es la obra de Esquilo. Porque si en Grecia nació la democracia y el teatro, 'La Orestíada' fue la piedra donde se cuenta lo primero y se creó lo segundo. La trilogía es la única completa que se conserva del teatro heleno y (curiosidad) se estrenó en las fiestas dionisiacas en Atenas en el 458 a.C. donde se alzó con el primero premio del concurso teatral. Plaza retoma por segunda vez la obra, tras la que montó en 1990, y lo hace con una visión actual y cercana gracias a la adaptación de García Montero que aborda conceptos claves e irresueltos a pesar del paso del tiempo como la justicia, la venganza, el abuso de poder, la democracia adulterada y los más intrínsecos y personales como la pasión, los celos, la codicia, el rencor o la vanidad. Una disección no tanto del bien o el mal sino de lo que es bueno o malo para una sociedad tan actual hoy como el día de su estreno.

Mérida, 04/07/2017  63 Ferstival de Teatro Clásico de Mérida. La Orestíada, de Esquilo. Foto: Jero Morales
Mérida, 04/07/2017 63 Ferstival de Teatro Clásico de Mérida. La Orestíada, de Esquilo. Foto: Jero Morales

La sed de venganza se mezcla en esta obra con la idea de justicia manipulada y manipuladora y el pueblo que denuncia pero es ninguneado por el poder. Eso es lo que mueve a los hermanos Orestes y Electra. "Sin perder sus orígenes, la versión de García Montero trae la obra a la época actual no tanto en la forma sino en el fondo. El espectador va a vivir un viaje muy fuerte de ida y vuelta a la época de Esquilo y, de pronto, verá que se están hablando de problemas de su día a día", explica Gómez. "La obra refleja al ser humano antes y ahora, con las mismas dudas, la venganza, el odio y los valores. Es una versión actual pero no significa que vayamos en vaqueros. Lo que escribió Esquilo sigue vigente porque es el ser humano", subraya Salamanca.

​La obra está formada por 'Agamenón', 'Las coéforas' y 'Las euménides' aunque en esta versión serán 'Orestes' y 'La democracia' quienes centren el segundo y tercer acto. "Trabajando el acto dedicado a 'La democracia' íbamos comentando las noticias y cada día hemos encontrado un símil con la actualidad. Es una responsabilidad tremenda salir a este teatro y ponerle al público los problemas de hoy en la cara", agrega Gómez. Por eso, la escenografía creada por Francisco Leal es una escalera que representa quiénes pueden ascender al poder y quiénes se quedan (o tienen que quedarse) abajo.

El Festival de Teatro Clásico de Mérida arranca con 'La Orestíada' (Jero Morales)
El Festival de Teatro Clásico de Mérida arranca con 'La Orestíada' (Jero Morales)

'La Orestíada' narra las luchas de los Átridas. Arranca con el asesinato de Agamenón a manos de su mujer Clitemnestra al regresar de la Guerra de Troya y en venganza por el sacrificio de su hija Ifigenia. Será Electra la que urda junto a su hermano un plan para vengar a su padre y así Orestes acabará matando a su madre, torturado por las Furias y sometido a juicio. En medio de estas guerras, Amaia Salamanca y Ricardo Gómez enfrentan a estos dos personajes claves del teatro griego: Electra y Orestes.

"Impone muchísimo", dice la actriz. "Para mí ha sido la primera vez, si te soy sincera, que me he metido en una tragedia griega con todo lo que conlleva y en especial un personaje tan intenso e interesante como Electra. Tiene una admiración descomunal por su padre, tanto que llega al enamoramiento. Tras esperarle a que vuelva de la guerra su madre le asesina, pero no se desquicia sino que nace en ella una sed de venganza y espera a su hermano para que la ayude a hacer justicia. Lo que busca es justicia. Entrar ahí, que es la punta del iceberg, es algo que me ha removido como no lo ha hecho ningún personaje. Te pone en situaciones y ante sentimientos desgarradores".

Y sin Orestes es más que probable que no existieran muchos de los grandes roles masculinos del teatro y, en especial, Hamlet. Cuenta Ricardo Gómez que la primera vez que leyó la obra le comentó a Plaza que le sonaba mucho la historia de su personaje por el príncipe shakesperiano. "Cuando hablo de Orestes me pongo bastante nervioso. De lo que trata es inabarcable", admite. "Yo voy a intentar desde la humildad representar una porción de Orestes, porque Orestes en su totalidad es imposible de representar", confiesa el actor. Pero su compañera le matiza: "Está impresionante. Se ha marcado un curro de horas y horas, los dos últimos actos prácticamente no sale del escenario y lo dice todo con una verdad impoluta". Esa que hasta agosto vuelve a resonar en las piedras romanas de Mérida para recordarnos, por primera vez por boca de estos dos actores, que seguimos siendo deudores de los clásicos.

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