el dinero compra las tablas

Sin escrúpulos: todo vale por la pasta

'Frank V (Opereta d'una banca privada)' y la trilogía 'Tot pels diners' abordan la tiranía del dinero, la corrupción de la banca y el esclavismo consumista en el Teatro Lliure de Barcelona

Foto: 'Frank V (Opereta d'una banca privada)' se estrena el 16 de abril en el Lliure (Ros Ribas)
'Frank V (Opereta d'una banca privada)' se estrena el 16 de abril en el Lliure (Ros Ribas)

No hay escrúpulos. Sólo ambición e inmoralidad. Bienvenidos al siglo XXI. Al siglo del dinero. Tanta es su tiranía y tan grandes sus tentáculos que el money, money, los banqueros corruptos y el ciudadano/esclavo del signo del dólar (euro) no ha dejado ni los teatros por tomar.

El vil metal se apodera del Teatro Lliure Montjuïc con dos propuestas que abordan la dominación del dinero en la sociedad actual desde un completo abanico de puntos de vista. Aunque más bien habría que decir que, como en toda buena (y especulativa) operación, es una inversión a riesgo cero en cuatro montajes teatrales que no bajan en Bolsa sino que garantiza un retorno en risas y desengrase de las entrañas y del cabreo que provoca lo grotesco que puede llegar a ser este mundo.

'El poder se vale del miedo para paralizarnos, pero no hay que olvidar que el miedo también atenaza a los dirigentes de este poder corrupto y podrido'

“Podríamos decir que la obra pone en evidencia las malas entrañas de la banca, pero sería reduccionista hablar sobre la banca porque pone en solfa el sistema económico global y, por extensión, político. Habla en realidad del poder mortífero del dinero y de la falta de escrúpulos del ser humano y hacia donde lleva la ambición desmedida”, explica Josep Maria Mestres, director de Frank V (Opereta D'una banca privada)una obra de Friedrich Dürrenmatt versionada por Sergi Belbel y Aranu Tordera

Para hablar de estos despropósitos, por aquello de que la música amansa a las fieras, nada mejor que rock. El montaje utiliza el formato de musical, con el grupo Obeses en directo, para recrear esta mezcla de comedia bufa y de tragedia oscura shakesperiana. Pero lo que más sorprende es lo visionario de su autor. Dürrenmatt escribió la obra en 1959 pero bien podría estar fechada ayer. Las tramas de esa familia de gánteres dedicada a la banca y ansiosa de poder que llega, por ejemplo a que un banquero emule su entierro para que el Estado rescate a su banco y pueda huir con sus cuentas a un paraíso fiscal nos traen a la cabeza recuerdos a Antonio de la Rosa (recuerden esa falsa muerte) en los ochenta, el clan de los Pujol y las decenas de viajes a Suiza que nos desayunamos a diario.

'Frank V (Opereta d'una banca privada)', de Dürrenmatt (Ros Ribas)
'Frank V (Opereta d'una banca privada)', de Dürrenmatt (Ros Ribas)

No hemos evolucionado en absoluto, es lo más trágico. Hemos empeorado de hecho y es espeluznante comprobar como la realidad está ahí. Hay un personaje que dice que para poder ejercer bien su labor lo que necesitan es un estado mayor de corrupción y de desequilibrio social del que tienen. Esto escuchado hoy es para reír y llorar a la vez. Es la realidad llevada al límite con una gran teatralidad y mucho sentido del humor”, recalca Mestres.

El rock consigue que la tiranía del dinero pase mejor por unos gaznates demasiado abrasados, pero la lectura que resalta el director es que “aunque estamos dominados y el poder se vale del miedo para paralizarnos, no hay que olvidar que el miedo también atenaza a los dirigentes de este poder corrupto y podrido. Todos tenemos miedo pero el mejor antídoto que nos da Dürrenmatt es la risa y el poder del teatro. No es un mensaje esperanzador pero nos pone alerta, nos avisa del peligro de esta gente y nos anima a defendernos” porque no hay que olvidar que “los dirigente económicos del mundo de hoy serían los nietos o hijos mayores de quienes salen en esta obra”.

La trilogía del dinero y su yugo

Si la banca y los mercados centran esta primera obra, Tot pels diners nos lleva a la tierra, al ciudadano de a pie, para preguntarnos qué estamos dispuestos a hacer por dinero y si vale todo. Se trata de una trilogía formada de Mammón (dirigida por Nao Albet y Marcel Borràs, hasta el 26 de abril), Cleopatra (dirigida por Iván Morales, del 6 al 24 de mayo) y L'Onzena Plaga (dirigida por David Selvas, del 4 al 21 de junio) con un personaje principal que transita por todos los montajes. "Queremos que conecte con el público más joven que ve más series y va menos al teatro dándole una estructura de capítulos", explica David Selvas, coordinador del proyecto.

'Mammón', dirigida por Iván Morales (Felipe Mena)
'Mammón', dirigida por Iván Morales (Felipe Mena)

El dinero y su relación con el arte, el dinero y las relaciones personales y el dinero y la estructura social son los ejes de esta trilogía que arranca en la Siria previa a la guerra y de la malversación de caudales públicos, viaja al 15M con una prostituta retirada que quiere cambiar el mundo y su hija excocainómana que pretende montar un emporio de tráfico para controlar el mundo y termina con el consumo como sinónimo de la undécima plaga y una pareja que no se puede separar porque no tiene dinero como protagonista. 

"Es muy actual. Habla de cómo el dinero nos condiciona. Nos venden el consumo como algo atractivo, pero realmente es una plaga y si no puedes consumir, estás fuera del sistema. Es una locura y enfermizo", explica Selvas sobre el montaje que dirige y cierra el proyecto con "una crítica atroz al sistema". "El consumo tiene un componente sistémico y no estar dentro provoca la perversión de las relaciones y del sistema. Esa es la esclavitud y la constante del dinero", añade.

Selvas explica que con esta trilogía han querido no sólo hablar del dinero sino ir a la raíz. Para ello, también han organizado videoinstalaciones, mesas redondas, encuentros y una sesión de Monopoly con nuevas reglas. "El teatro sirve para esto. Más allá de estadísticas y de las noticias trágicas referentes a la microeconomía íntima de la gente que lo pasa muy mal, el teatro nos sirve para ver esas historias teniendo un plano general y en un espacio de reflexión, diálogo e interrogación". Por eso, señala, no hay que ser pesismistas, pero sí saber que "somos nosotros los que tenemos la posibilidad de que el mercado sea respetuoso con nosotros y con el medio ambiente porque el monstruo del mercado es absoluto y deleznable".

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