14.352 documentos digitalizados

Miguel Delibes: la sombra del ciprés se alarga en el ciberespacio

Correspondencia, correcciones manuales y primeros borradores de novelas que forman parte de su archivo privado se podrán consultar 'online' a partir del 4 de mayo

Foto: La Fundación Miguel Delibes ha tardado dos años en digitalizar todo el material. (Efe)
La Fundación Miguel Delibes ha tardado dos años en digitalizar todo el material. (Efe)

Miguel Delibes jamás escribió sus memorias, dice su hija Elisa Delibes, porque “le daba vergüenza”; tampoco guardó nunca un secreto –“Mi padre lo dijo todo en vida”–. Sin embargo, un escritor habla a través de su obra; sus libros, la correspondencia que intercambió con sus amigos o sus artículos son la mejor autobiografía. Por ello los amantes y estudiosos del escritor vallisoletano habrán de celebrar que, tras dos años de ingente trabajo, se haya digitalizado su archivo personal, que estará disponible en la Red a partir del 4 de mayo. Una labor de identificación y organización de 14.352 documentos que se ha podido llevar a cabo gracias a que las bodegas Vega Sicilia invirtieron 221.000 euros en el proyecto de la Fundación Miguel Delibes.

“Esto es un instrumento fundamental para la crítica genética, es decir, para estudiar el proceso de creación”, explicaba Javier Ortega, director de la fundación y responsable de la iniciativa. Es, probablemente, el archivo privado más concienzudo y preciso que existe, señala Ortega, además de suponer una inmersión sin precedentes en cómo Delibes encaraba sus obras, las correcciones manuales que sobre sus textos periodísticos y las revisiones de sus manuscritos. Así confirmamos lo que él mismo confesó en vida; por ejemplo, la mutación de sus historias a lo largo del proceso de escritura: en 'Cinco horas con Mario' el largo velatorio de Carmen Sotillo “empezó siendo una novela narrada en tercera persona, con Mario y Menchu vivos”, algo parecido a lo que le ocurrió con 'Diario de un cazador'.  

Delibes perdió algunos de sus manuscritos originales y también destruyó antes de morir las cartas de amor que escribió a su esposa

Eran 59 cajas repletas de documentos que ocupaban varias estanterías luego transformadas en 2,2 terabytes de un disco duro. La herencia literaria de Miguel Delibes se extiende por la Red en forma de tela de araña; no obstante, como cuenta Ortega, el viaje no es caótico: “Hemos llegado hasta ocho niveles de descripción” de sus obras, señala. 

Fragmentos de una vida

Dice Elisa Delibes que su padre, a pesar de ser ordenado, no era meticuloso y ello explica que se hayan perdido los manuscritos originales de 'La sombra del ciprés es alargada' o 'La hoja roja'. También destruyó las cartas de amor que escribió a su mujer, lo hizo antes de morir. "Viví con él 58 años y me he conmovido mucho viendo algunos documentos antiguos, como algunas facturas o la cancelación de un préstamo cuando ganó el Nadal en 1947. Pero sorpresas, pocas, él era muy pudoroso", cuenta su hija.

Miguel Delibes con Ángeles de Castro, cuando aún eran novios. (Fundación Miguel Delibes)
Miguel Delibes con Ángeles de Castro, cuando aún eran novios. (Fundación Miguel Delibes)

Sin embargo, algunas de sus preocupaciones y deseos, así como los de otros con los que trabó relación, orbitan en el ciberespacio. Algo que a don Pío Baroja le gustaría más bien poco: "Están bien las dos novelas pero son evidentemente muy tristes", le escribió tras leer 'El Camino' y 'Aún es de día'. El misántropo compartía con Delibes su predilección por los personajes de origen sencillo, gente del campo, niños, pobres, marginados. Y más de una vez elogió su amarga sinceridad: "Yo no sé si estos pueblos de Castilla son tan cochambrosos y tan pobres en la realidad. He pasado por algunos de ellos hace ya cerca de cuarenta años y he vivido en la posada o en el fonducho tres o cuatro días y no lo recuerdo con desagrado. Sus libros tienen un paralelismo lejano con los de Jules Renard, pero el francés esconde su tristeza detrás de una sonrisa y usted no la esconde”.  

El Delibes combativo

Miguel Delibes en su 'playa' de Valladolid. (Fundación Miguel Delibes)
Miguel Delibes en su 'playa' de Valladolid. (Fundación Miguel Delibes)

Más allá de su faceta como novelista, la destreza de la pluma de Delibes le llevó hasta el periodismo y le colocó en el periódico 'El Norte de Castilla', del que fue subdirector desde 1952 y director a partir de 1958. Para él fue un altavoz con el cual poner en relieve su querido medio rural castellano, lo que le llevó a enfrentarse con el régimen y la censura reinantes, viéndose obligado a dimitir de su cargo en 1963. A pesar de estas dificultades no cejó en su empeño de denunciar la postración de su tierra y, cuando ya no pudo hacerlo desde el periódico, lo hizo desde la narrativa y a través de sus cartas.

En 1997, Delibes escribe al crítico Gonzalo Sobejano haciendo referencia al Protocolo de Kioto, que entonces no había sido ratificado por Estados Unidos: “Querido Gonzalo: También yo te deseo, y deseo al mundo (que los americanos se resisten a limpiar) un 1998 piadoso. El año 2000 nos va a sorprender llenos de mierda. Mi nieta pasó medio año en Australia y viene asustada: se bañan vestidos y se iban a casa sin tomar el sol. El agujero en la capa de ozono progresa cada año. Es posible que en el 98 te sorprenda, llevo tiempo trabajando (en 'El hereje'). Un abrazo fuerte de tu viejo amigo”. 11 años después, el 15 de enero de 2009: “No me gusta lo que me cuentas pero vives. Yo voy perdiendo la cabeza y lo que conlleva. No me quejo. Queda poco tiempo pero lo aprovecho para abrazarte”. 

Cartas, fotografías, telegramas y borradores de novelas que conforman una suerte de juego de muñecas rusas, de tela de araña de recuerdos e impresiones que conforma la autobiografía más viva y precisa del escritor que mejor retrató Castilla.

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