Les Luthiers, año cero después de Rabinovich
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gira tras la muerte de uno de sus fundadores

Les Luthiers, año cero después de Rabinovich

El grupo cómico argentino presenta en España '¡Chist!', una antología de sus piezas más clásicas

placeholder Foto: Les Luthiers durante la presentación de 'Chist' (Efe)
Les Luthiers durante la presentación de 'Chist' (Efe)

Los miembros de Les Luthiers sólo se ponen serios para recordar a Daniel Rabinovich, uno de los efectivos del grupo cómico argentino que falleció el pasado mes de agosto. Él fue quien les pidió que siguieran con "este bendito oficio de hacer reír a la gente". Y no quieren ni oír hablar de la palabra jubilación. "Seguiremos adelante porque nos gusta mucho este trabajo y nos sentimos felices", dice Jorge Maronna a El Confidencial.

Ya van por medio siglo de vida desde que allá por 1965 se encontraran para entonar en un festival de coros universitarios 'La cantata Modatón' (después Laxatón), o lo que es lo mismo, convertir en cantata barroca el prospecto de un laxante. Desde entonces, con las cabezas más despejadas y más canas, pero igual de lúcidos e ingeniosos, Les Luthiers se han convertido en la formación musical que lleva más años en activo, por delante de los Rolling Stones. "En realidad los Rolling se convirtieron en Les Luthiers (risas). Por durabilidad, al menos, somos equivalentes pero cultivamos géneros diferentes. Ellos son muchos menos graciosos sin duda alguna", asegura Carlos López Puccio mientras los demás integrantes del grupo celebran su chiste.

Dentro de esa actividad incesante, Les Luthiers vuelve de gira a España con '¡Chist!', una antología de sus mejores piezas que se podrá ver este mes en Oviedo, A Coruña y Vigo, y en marzo en el Barclaycard Center de Madrid y en Barcelona. "No resumimos nada. Es una de las posibles selecciones que tenemos la suerte de poder hacer tras tantos años de trabajo", explica Marcos Mundstock, que también puntualiza que todas se verán tal y como era con Rabinovich.

Piezas míticas de la carrera de los argentinos como 'La bella y graciosa moza marchose a lavar la ropa', 'Bolero de los celos', 'La hija de Escipión' o 'Encuentro en el restaurante' conforman este espectáculo que nace, como todas las antologías, puntualiza López Puccio, de hacer listas con las obras que más les gustan a cada uno. El problema es que llegan a tener hasta 50 piezas diferentes, cuentan entre risas. "Generalmente pasa que, de algunas de esas cosas que le gustan a uno, hay otro que ni se acuerda", asegura entre el cachondeo general.

Lo mismo pasa con el público. "Es parte del éxito de nuestras antologías. El público ni las recuerda o si se lo hace es muy globalmente. Por eso, cuando las ve puestas en escena con transcurso dramático, el chiste produce el mismo efecto o más que las originales", garantiza. "Otra de las cosas que hacemos es tratar de encontrar un equilibrio entre el material que ponemos", añade Carlos Núñez Cortés. En este show las parodias van desde el bolero hasta el rap pasando por cánticos gregorianos o un violín "muy gitano".

Como novedad '¡Chist!' trae 'Solo necesitamos', una pieza que nunca antes se ha visto en España y que es "un dúo folk ecologista cantado por dos señores no demasiado lúcidos", y el campanófono de 'Educación sexual moderna', que será mucho menos sobrio y austero que el original. Junto a los cuatro miembros históricos del grupo estarán también Horacio Tato Turano y Martín O'Connor, que empezaron como reemplazos y han pasado a ser "titulares" del conjunto. "Imagínense que un entrenador de fútbol puede contar con los mejores jugadores del momento y de toda la historia", se venden.

Rabinovich no actuaba con Les Luthiers desde enero a causa de su enfermedad y los "nuevos" ocupan su lugar, pero no le reemplazan, puntualiza O'Connor. Tato Turano entró en Les Luthiers hace 15 años gracias a un cásting y O'Connor hizo la misma prueba... pero "no les gusté". "Ahora tampoco les gusto pero no había otro para traer", dice entre carcajadas. "Di la verdad. No estabas maduro. Daba muy joven comparado con nosotros. No como ahora que está destruido. ¡Y en un año! La gente dice "qué bueno el viejito este", le espeta Mundstock. "Realmente soy más grande que ellos", zanja el señalado.

"El humorismo no ha evolucionado"

Mantenerse en activo, sin dejar de hilar un chiste con otro y con las ganas que demuestra Les Luthiers tiene pocos secretos. Al menos no de esos inconfesables. "Es una mezcla de suerte, mucho trabajo y éxito", analiza Núñez Cortés. "Nos unió el éxito y convencernos de que eso que lográbamos no lo podíamos haber hecho solos. Terminó siendo una construcción colectiva donde el aporte del otro es inustituible".

"Yo creo que una de las cosas más interesantes de Les Luthiers, que en el humor no es fácil, es el cambio generacional. Cómo el mismo humor sigue funcionando y llegan a ir al teatro abuelos, padres y nietos, los tres a ver el mismo espectáculo y reírse a carcajadas. Eso no es fácil de conseguir y es fantástico. Emociona realmente", añade O'Connor con una seriedad que, de nuevo, Mundstock desmonta. "Y ves al abuelo llorando porque no le gusta, le llevaron los nietos, y al padre que se duerme y no entiende qué hace ahí". Y, claro está, más carcajadas entonadas a coro.

Dejando de lado -sólo por un minuto- la broma, Mundsotck y Núñez Cortés explican que esto es posible porque, en el fondo, "el humorismo no ha evolucionado. Es una práctica que se ha mantenido a lo largo de los años igual. Muy necesaria, pero no creo que haya habido un cambio. Lo que han cambiado son los soportes". Y en esta evolución, prosigue el primero, el auge de la televisión "abarató y empeoró el humor" mientras que las redes sociales gastan un humor inherente, irónico y divertido. En realidad, añade López Puccio, "siempre existió esa ironía como expresión resignada y humorística ante una realidad cuestionable desde la antigua Grecia y Aristófanes por lo menos". Mundstock le responde: "Un buen chiste en una sobremesa entre amigos produce los mismos efectos hoy que hace 80 años". Les Luthiers siguen provocando esa carcajada desde hace 50. Ellos son la prueba.

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