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La cabra que todo español lleva dentro
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teatro para cuestionar el adn cañí

La cabra que todo español lleva dentro

'Desde aquí veo sucia la plaza' llega al Teatro del Barrio desde el 6 de septiembre para diseccionar la identidad ibérica con buenas dosis de humor negro y ojo berlanguiano

Foto: Imagen de la obra 'Desde aquí veo sucia la plaza'
Imagen de la obra 'Desde aquí veo sucia la plaza'

España. Manganeses de la Polvorosa (Zamora), menos de 800 habitantes. Fiestas de San Vicente Mártir. Tradición "milenaria": los quintos tiran una cabra desde el campanario o, popularmente conocido, el salto de la cabra. Hasta 2002, año en el que el alcalde lo prohibió. Ahora tiran una cabra de peluche.

España: Villanueva de la Faca. Fiestas en honor su patrón. Tradición milenaria: tirar una cabra desde el campanario o, popularmente conocido, la volá del chivo. El Gobierno ha prohibido la 'fiesta' presionado por la Unión Europea, pero el alcalde de la localidad no está dispuesto a renunciar a esta señera tradición y ha puesto rumbo a Bruselas, acompañado de los personajes más ilustres del pueblo, para defender su enraizada costumbre.

Suena real, podría ocurrir en muchos pueblos de nuestro país, pero (esta vez) es teatro. Desde aquí veo la plaza sucia resuelve este conflicto cañí a partir del 6 de septiembre en el Teatro del Barrio. La obra de Club Caníbal, que se estrenó en el Frinje 2015, vuelve a Madrid para seguir cuestionando el folclore y eso llamado identidad ibérica con grandes dosis de ironía y humor negro.

"Es un tema que está en el aire. Hay pueblos en nuestro país que basan su identidad española en tirar una cabra o un pato desde un campanario o en meter un toro en el agua. Esta obra refleja esa España, la del Toro de la Vega [que se celebra el próximo día 15 de septiembre, un año más, envuelta en polémica], pero también muchas otras porque llevamos todo el verano leyendo titulares parecidos", afirma Chiqui Carabante, dramaturgo y director del montaje.

Tirando de sátira y surrealismo, esta obra -que comenzó en el microteatro y nació de una anécdota de refilón una mañana- cuestiona las tradiciones españolas y hasta dónde se está dispuesto a llegar por defender eso tan manido llamado ADN español. O, usando el símil folclórico, la cabra que todo español lleva dentro. De hecho, la cabra pide la palabra, aparece la ONU y la comitiva, al más puro neorrealismo de Bienvenido, Mr. Marshall, defiende la importancia de no perder tan "inofensiva" tradición. Y todo para diseccionarnos con ojo berlanguiano y "hacernos esas preguntas sobre quiénes somos".

Vivimos en un país en el que cada verano se discute sobre el maltrato animal y los toros

"Vivimos en un país en el que cada verano, todavía, se discute sobre el maltrato animal y los toros. Hay una parte importante de españoles que piensa que dejaríamos de ser españoles si no matamos toros en la plazas", añade Carabante. Aunque, explica, también se empieza a vislumbrar la otra cara de la moneda. "El otro día leí que en un pueblo han sustituido la carrera delante de los toros por carreras con toros de polispan y, la verdad, es que me parece más divertido y poético".

Esta obra, protagonizada por Font García, Vito Sanz y Juan Vinuesa y con música en directo de Pablo Peña, es la primera de una trilogía que se cuestiona esa genética ibérica. Tras la disputa a cuenta de la volá del chivo, Crónicas ibéricas del Club Caníbal va a abordar "la picaresca como parte de nuestra identidad" en Herederos del ocaso, un montaje basado en el oro paralímpico de baloncesto en Sidney 2000 con una selección en la que sólo había dos discapacitados.

Cerrará la terna Algún día todo esto será tuyo, una obra sobre los últimos días del dueño de El Corte Inglés y los últimos días del capital español. "Lo que pasa es que hay muchos melones por abrir en este país", asegura entre risas el director.

España. Manganeses de la Polvorosa (Zamora), menos de 800 habitantes. Fiestas de San Vicente Mártir. Tradición "milenaria": los quintos tiran una cabra desde el campanario o, popularmente conocido, el salto de la cabra. Hasta 2002, año en el que el alcalde lo prohibió. Ahora tiran una cabra de peluche.

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