festival de teatro clásico de mérida

El teatro del IVA cultural: tocado y hundido

Aitana Sánchez-Gijón y Pedro Casablanc, premio Ceres a mejores actores, y José Sacristán, premio Emérita Augusta, analizan el estado de las artes escénicas en nuestro país

Foto: El actor José Sacristán recibe hoy el Premio Emérita Augusta (Efe)
El actor José Sacristán recibe hoy el Premio Emérita Augusta (Efe)

José Sacristán, Premio Emérita Augusta​, Aitana Sánchez-Gijón y Pedro Casablanc, premios Ceres a mejor actriz y actor, respectivamente, del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida son tres de los grandes nombres del teatro y el cine español. Un día antes de la entrega de los galardones que les reunirán en el escenario del teatro romano emeritense, analizamos con ellos el estado de una cultura que ven ninguneada por un Gobierno que está dejando tocado y (casi) hundido al teatro. 

"Lo del IVA y la actitud en general de la administración con la cultura es sencillamente despreciable e insultante. Ya aburre. Pero confiemos en que les quede poco. Hay una actitud clara y abierta en contra de la cultura porque la cultura tiene la mala costumbre de manifestar lo que piensa y eso no favorece a los idearios de la derecha. Y ahí claro que entendemos que de forma unánime sostengan esa actitud de 'os jodéis", asegura José Sacristán desde Santander, donde está rodando Las Furias, la primera película del director teatral Miguel del Arco, antes de su viaje exprés a Mérida.

Lo del IVA y la actitud de la administración con la cultura es sencillamente despreciable e insultante. Ya aburre

"No salen los números, salvo en contadas excepciones que siempre se han dado en este negocio, pero la cultura general esta sufriendo este despropósito", prosigue el actor que volverá al teatro en febrero para protagonizar Muñecas de porcelana, la obra escrita por David Mamet para Al Pacino, que en Sevilla tendrá su segundo estreno mundial tras el de Broadway. Además, en noviembre comienza a rodar El bar con Álex de la Iglesia y en marzo lo hará con Gracia Querejeta.

Sobre ese despropósito, Sánchez-Gijón, ganadora del Ceres por su espectacular interpretación en la Medea de Andrés Lima (en septiembre la obra vuelve al Teatro de la Abadía y después estará de gira), dice que deja muy clara la "mediocridad" de los gobernantes. Tras las declaraciones del ministro de Economía, Luis de Guindos, dejando claro que el 21% de IVA cultural no se toca, añade: "No me sorprende en absoluto. Podrían tener un gesto de cara a la campaña, aunque se les abría visto demasiado el plumero".

Aitana Sánchez-Gijón interpretando a 'Medea' en Mérida (Efe)
Aitana Sánchez-Gijón interpretando a 'Medea' en Mérida (Efe)

Su compañero Pedro Casablanc, galardonado por su trabajo en Hacia la alegría, de Olivier Py (obra que acaba de presentar en el Festival de Aviñón y ahora llevará a Bruselas) y en Los cuentos de la peste, de Mario Vargas Llosa y dirigida por Juan Ollé, donde compartieron escenario, prácticamente retoma su opinión: "Es descorazonador y lamentable. No entiendo los motivos ni la ventaja que otorga al Gobierno este gravamen de la cultura. Lo único que sé es que hace a nuestro país más inculto y eso no es bueno. La cultura cuanto más se frecuenta o está en nuestras vidas, más necesaria es. Lo contrario es hacer que la ignorancia se autoalimente y también es muy peligroso. Si estos gobernantes necesitan un país inculto y zafio tendrán algún motivo. No sé cuál, aunque sospecho que tener a un electorado poco informado y poco culto, es tener a un electorado manejable".

El teatro está "francamente peor"

Un 0,8% aumentará el año que viene la partida dedicada al teatro de los Presupuestos Generales, aprobados únicamente por el PP. Es la partida más exigua de las cuentas culturales del Gobierno, que se une a la carcoma que estos años de IVA y escasas giras están provocando en el teatro español. Para Casablanc representa un dato "lamentable con el que tenemos que vivir y luchar". "Lo que me pregunto es ¿por qué necesitamos acallar a los intelectuales y, sin embargo, potenciamos la pornografía o el fútbol?".

Sacristán, por su parte, asegura que las artes escénicas siempre han estado ligadas a la palabra crisis, pero hoy "el teatro está francamente peor". "Es emocionante, no obstante, que ante esta situación aparezcan espacios nuevos. Se hace teatro en las cocinas, en los salones, hasta en los retretes, pero no podemos hacer el canto al miserabilismo porque no da para comer, ni siquiera para merendar", dice.

Pedro Casablanc en 'Hacia la alegría' (Teatro de la Abadía)
Pedro Casablanc en 'Hacia la alegría' (Teatro de la Abadía)

Sánchez-Gijón mira hacia el futuro y asegura que la política cultural de este Gobierno "está haciendo un daño que tardará mucho tiempo en recuperarse si es que cambian las tornas, que es lo que deseamos: que cambie el Gobierno ya y que los que lleguen sean más sensibles a estas cuestiones". Pero lo que ya está aquí, prosigue, es una situación de amateurización alarmante. "La mayor parte de los actores de este país no viven del teatro. Malviven de esta profesión, cuando no están en el paro o tienen que echar mano de otras cosas. Hay desprofesionalización porque no se le puede dedicar tiempo ni energía en estas circunstancias. Sólo te puedes dedicar a sobrevivir".

Para ella, un ejemplo que ilustra a la perfección el estado de nuestro teatro es el Teatro del Ciudad, la reunión de Lima, Del Arco y Alfredo Sanzol junto a sus equipos para experimentar y montar tres obras de teatro. "Es un proyecto que ha salido adelante gracias al entusiasmo y la energía de un grupo de gente que, acogidos por la Abadía, estamos invirtiendo nuestro trabajo y cobrando dos duros. Un proyecto así en Francia o Alemania hubiera tenido una alfombra roja delante desde el primer momento. Habría bofetadas por apropiárselo desde las instituciones. Es un buen ejemplo de la pobreza de miras de este país y de cómo actúa este Gobierno", asegura la actriz que en abril estrenará en el CDN La rosa tatuada, de Tennessee Williams con dirección de Carme Portaceli.

Es una pena que nuestro teatro se reduzca cada vez más a pequeñas manifestaciones que no tienen altura o calidad suficiente para traspasar fronterasEn este sentido, Casablanc asegura que al teatro español también le falta "amplitud de miras". "Apenas hay representación española en el circuito oficial y eso lo dice todo", afirma tras pasar con Hacia la alegría por Aviñón, que fue la primera vez que iba un montaje hecho por un teatro público español. "Nuestro cine se valora bastante en el extranjero -no tanto como debería-, pero el teatro apenas tiene repercusión. Sólo algunos nombres de forma espuria como Angélica Liddell o Rodrigo García. Es una pena que nuestro teatro se reduzca cada vez más a pequeñas manifestaciones que no tienen altura o calidad suficiente para traspasar fronteras", subraya. 

"El teatro siempre ha sido la hermana pobre de las artes escénicas", agrega, y eso hace que se aprovechen de la vocación de la profesión. El actor estrena en septiembre B, la película sufragada mediante crowfunding y nacida de la obra de teatro Ruz-Bárcenas (con la que sigue de gira), en octubre llegará Truman, el nuevo filme de Cesc Gay, y acaba de rodar El hombre de las mil caras, la nueva película de Alberto Rodríguez.  Al hilo de B, apunta que también es preocupante "la poca repercusión que tiene el teatro respecto al cine". "La comparación es bastante odiosa. Si hubiera estado en Cannes, por ejemplo, hubiera tenido mucha más repercusión que en Aviñón. Por eso, agradezco al Festival de Mérida y a su director, Jesús Cimarro, que impulse estos premios Ceres que buscan promocionar el teatro, que realmente es lo que necesita".

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