la guerra psicológica

La venganza del ISIS: la destrucción de las ruinas de Palmira

Propaganda, venganza y tráfico de antigüedades se encuentran detrás de las demoliciones que el Estado Islámico está llevando a cabo en Siria y que la UNESCO ha calificado de "crimen de guerra"

¿Por qué un grupo yihadista hace volar por los aires un templo único de la antigüedad? ¿Por qué Daesh se ensaña con las ruinas arqueológicas de Palmira? ¿Es, como dicen ellos, por contener elementos politeístas? ¿Por pertenecer a períodos distintos al del islam? ¿O es su manera de amenazar al mundo con la destrucción de un tesoro que recibe atención internacional? ¿Acabarán, como vaticinan los expertos, destruyendo por completo “la joya de Siria”?

“Hemos confirmado que el día 23 de agosto Daesh hizo volar por los aires el templo de Baal Shamin, uno de los más importantes y mejor conservados de la ciudad antigua de Palmira”, afirma a El Confidencial el director de antigüedades sirio, Maamún Abdelkarim. Dos días después, el grupo yihadista publicó las imágenes de la demolición, así como de varios hombres mientras colocan cargas explosivas en el interior. En los meses anteriores, ISIS había destruido la estatua del León de al Lat y otras ruinas grecorromanas de la ciudad. La UNESCO no tardó en calificar el desastre de “crimen de guerra”. En España nuestro patrimonio artístico también está en peligro, el Museo del Prado y la Sagrada Familia han reforzado su vigilancia ante un posible atentado terrorista del ISIS.

“Los motivos son básicamente ideológicos”, explica Adelkarim, “quieren borrar los restos de civilizaciones que no pertenecen al periodo islámico; pero también es propaganda, su intención es que los veamos como un grupo fuerte y poderoso; aunque fundamentalmente es una venganza, saben que Palmira representa una fase esencial en la historia del mundo y es fundamental para quienes trabajamos por la conservación del patrimonio”. Y así es, algunos arqueólogos creen que Daesh utiliza la ciudad milenaria para chantajear al régimen sirio y a la comunidad internacional.

Imagen del templo de Baal Shamin (Reuters)
Imagen del templo de Baal Shamin (Reuters)

“Guerra psicológica contra el mundo”

El grupo yihadista ha elegido un momento muy oportuno para volar el templo grecorromano de Baal Shamin. Desde que ISIS se hiciera con el control de Palmira en mayo, los soldados de al Asad han lanzado varias ofensivas para retomar la ciudad. “Los de Daesh sabían que las fuerzas del régimen estaban cada vez más cerca y que se meterían a defender las ruinas arqueológicas”, explica el corresponsal en Damasco de Press TV, Mohamed Ali. En los últimos meses, los yihadistas han amenazando la supervivencia de Palmira enviando varios ultimátum (publicando las fotos de los explosivos o de las ejecuciones en el anfiteatro), para que el ejército de al Asad replegara sus posiciones hacia Damasco.

La destrucción total de Palmira sería la mayor catástrofe cultural en el mundo

“Es un tipo de guerra psicológica contra la comunidad global”, explica a El Confidencial Michael Danti, un arqueólogo americano que encabeza la Syrian Heritage Initiative (Iniciativa por el Patrimonio Sirio) en una universidad de Boston. “Es una manera de exponer la incapacidad del resto del mundo a detener esta destrucción”, sentencia. Danti asegura que los expertos conocían desde hacía tiempo la existencia de cargas explosivas en varias zonas del templo, además de otros emplazamientos, como en el clásico teatro romano. El arqueólogo cree que, en los próximos meses, harán estallar uno a uno el resto de monumentos.

Y este es el miedo de los profesionales que, en los cuatro años de guerra, han desplegado una importante misión para proteger el patrimonio de Siria: talleres para conservar obras en riesgo, confección de bases de datos, documentación de piezas robadas… Decenas de organizaciones internacionales, como Heritage for Peace, trabajan para salvaguardar el legado sirio, uno de los más ricos a nivel internacional. “La destrucción total de Palmira sería la mayor catástrofe cultural en el mundo”, revela a El Confidencial el arqueólogo sirio Esper Sabrín, “la comunidad internacional debe actuar ya para evitar que esto ocurra”.

Palmira, el corazón de Siria

El valor cultural de Palmira es incalculable”, insisten los expertos. “Es uno de los centros culturales más importantes del período antiguo”, según la UNESCO, representa la mezcla de culturas en la historia de la civilización. Fue un oasis que dio lugar a un importante cruce de caminos en la ruta de la Seda, un cruce entre Oriente y Occidente durante el primer y el segundo siglo, un punto donde confluyeron técnicas grecorromanas con influencias persas y locales. El hecho de que semejante joya arqueológica cayera en manos de los yihadistas supuso un batacazo moral para la población del país.

Imagen de la destrucción del templo de Baal Shamin.
Imagen de la destrucción del templo de Baal Shamin.

Pero además del valor cultural, la toma de Palmira por ISIS el pasado mes de mayo incluía, sobretodo, una victoria estratégica y económica. La urbe, situada en el centro del país, une el desértico este con Damasco y frena el avance del régimen hacia el territorio petrolífero de ISIS en Deir ez Zor. Además, el Califato también sumó recursos para su financiación. La región de Palmira descansa sobre importantes reservas de gas, como la de Al Hail y la de Arak, vitales para el suministro de electricidad.

Primera prueba del contrabando de antigüedades

Y mientras Daesh exhibe la destrucción de un arte que tacha de inmoral, trafica bajo la mesa con el que le proporciona rédito económico. “Esta es la primera prueba material de que ISIS está inmerso en el tráfico ilegal de antigüedades”, escribe en su blog Sam Hardy, un arqueólogo que sigue la pista de las reliquias robadas en conflictos. El pasado mes de mayo, “(el Ejército de) Estados Unidos devolvió antigüedades a Irak que fueron robadas en Siria por el comandante de ISIS Abu Sayyaf”, continúa el blog. Un periodista iraquí, Amir Musawy, se encargó de dar la exclusiva y mostró las fotografías del material incautado, en su mayoría, monedas antiguas.

Al parecer, el alijo fue encontrado por las Fuerzas Especiales norteamericanas después de matar a Abu Sayyaf, el que fue el manager de las ventas de petróleo y gas en el “Estado Islámico”. La operación tuvo lugar en las cercanías a los campos petrolíferos de Deir ez Zor y, tras acabar con Sayyaf, los americanos encontraron más de setenta antigüedades y obras islámicas. Entre ellas, había piezas del museo iraquí de Mosul así como otras procedentes de distintas zonas de Siria.

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