El Arqueológico cambia de envoltorio
  1. Cultura
un nuevo museo más sintético y visual

El Arqueológico cambia de envoltorio

El patrimonio español está de fiesta. En medio del mayor derribo presupuestario de la cultura ejecutado sobre las cuentas públicas recuperamos un museo

El patrimonio español está de fiesta. En medio del mayor derribo presupuestario de la cultura ejecutado sobre las cuentas públicas en los dos últimos Presupuestos Generales del Estado, culmina un proceso que se ha prolongado en estos seis años gracias a una inversión de 65 millones de euros para dar a luz a un nuevo Museo Arqueológico Nacional (MAN). Desde 2011 la cultura está a la baja entre las prioridades del actual equipo de Gobierno. Sin embargo, José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deporte, responsable del mayor recorte en tres décadas de apoyo al patrimonio histórico y artístico, reconoció estar “muy satisfecho por participar en este acto”.

Wert recibe la herencia de la reforma del nuevo museo, pero ¿habría apostado él por una intervención de este tamaño hoy? “Era un momento económico y fiscal muy distinto a este. La pregunta se contesta sola”, explicó en un primer momento a la cuestión de este periódico en rueda de prensa, dando por supuesto que él no lo habría hecho. “Los presupuestos ahora son los que son y tratar de responder a eso sería hacer un ejercicio preterible contrafáctico”, añadió. Aquí puede leer las claves de la reforma.

Todo el esfuerzo de modernización se queda en un precioso envoltorio. El MAN es una institución necesita una nueva dimensión jurídica para captar y gestionar sus propios recursos, en medio de la debacle de ayudas públicas

El ministro resumió el nuevo proyecto museográfico en “una visita acogedora”, marcada por la calidad, la innovación y la accesibilidad. “Estamos en un museo mucho más atractivo, mucho más visitable. Es la visión más completa, rigurosa y didáctica de la grandeza de nuestra Historia”, dijo. Andrés Carretero, director del MAN, recogió el guante y aseguró que este es el museo de “la Historia de España”, aunque terminaría matizando que, en realidad, es el de “la historia de los pueblos que habitaron los territorios de lo que hace 10 minutos llamamos España”.

Más allá de rectificados nacionalistas, Carretero señaló la síntesis que ha ejecutado su plan museográfico, reduciendo los objetos expuestos de 15.000 a 13.000. Cuenta con cerca de 9.872 metros cuadrados de superficie útil de exposición (un incremento del 30,2%), con 40 salas repartidas en cuatro plantas, una nueva sala de temporales, dos grandes patios cubiertos como espacios singulares de exhibición y 3 kilómetros de recorrido, que abarcan los orígenes de la hominización y llegan al siglo XIX.

placeholder José Ignacio Wert junto a Andrés Carretero, en la sala de Grecia. (Enrique Villarino)

Las cifras abruman: 337 vitrinas, 55 producciones audiovisuales para incidir en la divulgación (200 minutos de material audiovisual), 728 paneles gráficos, 2.583 cartelas explicativas, 329 ilustraciones originales y 86 mapas originales. El director especificaba a este periódico que no se puede ver en menos de dos horas.

La publicidad engañosa

El lema que se lanza es que de un museo del siglo XIX pasamos a uno del XXI. Pero ¿es oro todo lo que reluce en el patrimonio español? El punto negro de este notable esfuerzo económico es que todo se queda en un precioso envoltorio y una institución necesita de una transformación real para adaptarse a los nuevos tiempos, es decir, una nueva dimensión jurídica del museo. Es inexplicable que el MAN no tenga opción a captar un mecenazgo propio. La arcaica estructura de museos estatales a la que se ve sometido le impide gestionar sus propios recursos.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte niega que la apertura del MAN afecte a otros museos estatales con la pérdida de vigilantes de sala

La ecuación es un callejón sin salida: el dinero público se mutila, pero el MAN no puede suplirlo con patrocinadores. Ni siquiera la deseada Ley de Mecenazgo arreglará el problema de patrocinio de las instituciones públicas, porque todo está centralizado en la “caja única”. Todo se reparte entre todos. Sólo una ley propia como la del Museo del Prado o la del Museo Reina Sofía (y la de la Biblioteca Nacional en marcha) otorgaría la autogestión y captación de recursos propios.

El ministro José Ignacio Wert, al ser preguntado por este periódico por una norma que permita esa independencia, salió del paso con un lacónico y nada esperanzador: “Podría extenderse a este museo”. Un condicional como respuesta al futuro; la opción ni siquiera ha sido valorada en estos años. La conclusión es que estamos ante una remodelación del MAN, pero no una reconversión. No está tan cerca del siglo XXI como se predica.

Sin noticias del presupuesto

El dato más dramático de todos es que el museo desconoce a estas alturas cuál es el presupuesto con el que gestionará la institución que se acaba de inaugurar y que ha multiplicado las necesidades del antiguo proyecto. En los dos últimos años, la Dirección General de Bellas Artes, dirigida por Jesús Prieto, ha menguado un 22,5% de sus ayudas a museos. De 50 millones de euros ha pasado a 46. Para todos los museos, para todos los archivos y bibliotecas estatales. Sólo el Museo Nacional del Prado cuenta con una ayuda de 39 millones de euros.

Uno de los aspectos positivos de formar parte de la estructura de la Dirección General de Bellas Artes es la aplicación del precio fijo: 3 euros la general. Wert asegura que es preferible generar tráfico que optimizar la inversión económica. Una política encomiable. Carretero cuenta que el porcentaje de usuarios que pagan la tarifa completa es muy bajo y que subir la entrada a 10 euros no habría supuesto un aumento de ingresos importante, porque habría disuadido.

placeholder Museo arqueológico

Pero el gran agujero negro de este museo que se abrirá el próximo martes (con entrada gratuita hasta el 21 de abril) es el daño que hace a los recursos de otras instituciones culturales. Este periódico ha informado sobre las consecuencias de la falta de vigilantes cuando ya estaba todo rematado. El Museo de América ha perdido empleados y se ha visto condenado a reducir a la mitad su actividad, a pesar del notable incremento de más de 10% de visitas que había logrado en los últimos cinco años.

Sin embargo, Wert lo niega: “No es cierto que la reapertura vaya a tener un impacto sobre el resto de museos estatales. Sólo sobre el horario de apertura de algún que otro museo. Sólo el Museo de América, creo. Se han reacomodado los recursos con un impacto mínimo sobre otros museos”. El propio director del Museo Arqueológico Nacional reconocía a este periódico que, a pesar del recorte que se ha hecho sobre otros museos para abastecer al MAN, le habría gustado tener más pero que quizás por presupuesto no habría más. Antes había 68 vigilantes para 7.000 metros cuadrados y ahora habrá 10 más para 9.000. Sube el telón de un nuevo museo, con viejos problemas.

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