los sindicatos piden contratación pública

El Arqueológico cuenta con un conductor voluntario para 100 plazas de vigilante

El museo antroarqueológico. Así llaman cariñosamente los vigilantes del Museo Arqueológico Nacional a su lugar de trabajo, que entre 2008 y 2011 tuvieron que abandonar por

Foto: Fachada del Museo Nacional de Arqueología. (EC)
Fachada del Museo Nacional de Arqueología. (EC)

El museo antroarqueológico. Así llaman cariñosamente los vigilantes del Museo Arqueológico Nacional (MAN) a su lugar de trabajo, que entre 2008 y 2011 tuvieron que abandonar por el inicio de la gran transformación que costará más de 60 millones de euros (30 del proyecto museográfico y más de 30 de la obra civil). Los 56 empleados que se encargaban de velar por la seguridad de las piezas de uno de los centros culturales más importantes de Europa están recolocados en otros museos estatales. Muchos de estos abren por la tarde gracias a la llegada del contingente (Museo Sorolla, Museo del Traje y Museo Romanticismo). Pero ahora el Arqueológico no tiene vigilantes. La Dirección General de Bellas Artes –Ministerio de Educación, Cultura y Deporte– no sabe cómo solucionar el entuerto y mantiene el museo cerrado.

Faltan unas cartelas por colocar en unas piezas. Es lo último, cuando se coloquen el museo estará listo para su apertura”. ¿Cuánto se puede tardar en colocar esas cartelas? “Unas dos semanas”. Habla uno de los vigilantes que salió con el último grupo y asegura que en diciembre el museo podría subir el cierre. Pero no es tan fácil. Este trabajador desempeña sus labores en otro museo desde 2011 y reconoce que tiene muchas ganas de volver a su museo y estar presente en la nueva etapa. Dice que algunos de los compañeros que se marcharon ya no quieren volver, que otros vigilantes se han acomodado en su actual puesto y no quieren volver, dice, y tener que enfrentarse a una de las inauguraciones más esperadas y multitudinarias.

Postal de 1917, del archivo del MAN. Vista de la sala de antigüedades ibéricas, con la Dama de Elche.
Postal de 1917, del archivo del MAN. Vista de la sala de antigüedades ibéricas, con la Dama de Elche.
La curiosa encrucijada, que se ha dejado para resolver en el último momento, no fue planificada cuando se tomó la decisión de cerrar el museo para reformarlo. Arriba la obra, fuera personal y ya veremos cómo planteamos el regreso cuando toque (o a quien le toque). Hay que remontarse al equipo ministerial de César Antonio Molina, pasando por Ángeles González-Sinde hasta llegar a José Ignacio Wert (y José María Lassalle). Ni los que ya no están, ni los que están. La Secretaría de Estado de Cultura reconocía a este periódico que no saben cómo resolver la “crisis de los vigilantes”.  

El plantón de los conductores

Este periódico ha podido saber que la inauguración estaba prevista para abril (aquí una visita virtual), con una gran exposición del tesoro de Nuestra Señora de Las Mercedes, pero a día de hoy todavía realizan “un estudio de empleo público”, para valorar las opciones de contratación del personal. “No hemos tomado ninguna decisión”. Entre las opciones que plantearon el director de Bellas Artes, Jesús Prieto, y el subdirector general de Museos Estatales, Enrique Varela, era reciclar a los conductores del parque móvil que en estos momentos no tienen trabajo.

Postal de 1900, del archivo del MAN. Sala de Américas, con el gran calendario de Quetzalcoatl al fondo. (MCU)
Postal de 1900, del archivo del MAN. Sala de Américas, con el gran calendario de Quetzalcoatl al fondo. (MCU)
Uno de los vigilantes de un museo estatal de Madrid asegura a El Confidencial que el número de conductores no ha sido reducido, simplemente trabajan menos. Uno de los dos empleados que cubren el turno de cada coche oficial está apartado en cocheras, “sin hacer nada”. Ante este panorama, el llamamiento de Cultura a estos empleados públicos sin tarea para volver a trabajar y en un museo, incluyendo turnos de fines de semana alternos, ha tenido el éxito previsible: sólo uno de los cientos de conductores de coche oficial se ha presentado voluntario a las plazas, tal y como ha podido confirmar este periódico. El fracaso es rotundo, dado que desde el museo han calculado 100 plazas de vigilantes para el nuevo Arqueológico, con más salas. 

Aunque los 56 (sin contar con la decena de jubilaciones) fueran obligados a regresar, no sería suficiente para el Arqueológico y los demás que ahora aprovechan la diáspora tendrían que cerrar. No saben de dónde sacar el personal y tampoco quieren abrir un concurso de empleo público, tal y como ha podido saber El Confidencial. Al menos eso es lo que ha comunicado tanto Varela como Prieto en las tres reuniones que han tenido con los sindicatos para encontrar una solución.

Falta de previsión

Tres y todas en 2013: una en junio, otra en agosto y la última en septiembre. Prieto sólo ha estado presente en la última, al parecer de baja por paternidad. Buena noticia para el director, nuevo retraso para el museo. La falta de previsión en el apartado de la vigilancia es tan inexplicable que el resto de contratos necesarios para la apertura ya están concedidos: el suministro e instalación de las cámaras de seguridad, sonido y audiovisual para la sala de conferencias, el mantenimiento, la cafetería, la tienda, etc. Todo adjudicado, pero no se citan antes de junio para dar carpetazo al escollo del personal.

Postal de 1917, del archivo del MAN. Sala con sarcófagos y decoraciones. (MCU)
Postal de 1917, del archivo del MAN. Sala con sarcófagos y decoraciones. (MCU)
En ninguna de las tres reuniones ha habido una propuesta, porque no saben cómo cerrar el problema. Pero han asegurado que el requisito imprescindible es que la gente del Arqueológico vuelva y que no quiere privatizar la seguridad”, cuenta un trabajador a este periódico, que prefiere mantener su identidad oculta por temor a represalias. Al parecer, una solución temporal lanzada en la última reunión sería dar trabajo a personas en el paro y hacer contratos temporales “para salir del apuro”. Es la ecuación de siempre: a más celeridad, más dinero y una solución trampa.

“La idea del actual director [Andrés Carretero] es privatizar y contratar a seguridad con un perfil determinado, para que también hagan labores de guías”, reconoce este trabajador del arqueológico. Los sindicatos, aseguran a El Confidencial, piden contratación pública o reubicación de vigilantes que quieren venir de otros museos al Arqueológico. Y, como última opción, “racionalizar” los puestos laborales del resto de museos estatales, y cerrar o mañana o tarde para priorizar al museo revivido.  

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