exposición sobre el fotógrafo alemán

Thomas Ruff traiciona a la fotografía

La retrospectiva que inaugura la sala Alcalá 31 de la CAM cuestiona la fotografía como una ventana inequívoca de la realidad. La verdad en entredicho

Dos años después de la última exposición de Thomas Ruff en la sala de exposiciones Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, la Consejería de Cultura vuelve a contratar una nueva muestra del artista alemán, pero sin retratos (sólo uno suyo a la entrada) y con una muestra titulada Series, comisariada por José Manuel Costa, en la que se recopilan los trabajos Noches, Jpegs, Ciclos, Cassini, Fotogramas, Máquinas y Marte. El recorrido descubre a un fotógrafo interesado en cuestionar los valores de la fotografía en la sociedad digital, que se pregunta por su función, sus usos y su representación. “No hay que tomar a la fotografía como una ventana inequívoca de la realidad”, explica Costa el mensaje de la obra de Ruff. Este tránsito museístico resume la propuesta de uno de los grandes referentes del arte contemporáneo.

1_La verdad no es cierta. Thomas Ruff asegura que pronto se dio cuenta de que la fotografía capta la realidad frente a la cámara, pero que esa realidad puede ser “coreografiada”. Eso fue lo que hizo en los retratos famosos. “Escogía a la persona, a veces le decía que esa camisa no era la adecuada, montaba las luces, le preguntaba si por favor podía elevar la barbilla, o girarse un poco a la derecha o a la izquierda… Así que era yo quien componía la realidad que captaría la cámara. Y ahí fue donde desarrollé esa especie de escepticismo respecto a la verdad de la fotografía”, cuenta el artista al comisario, en una conversación que aparecerá publicada en el catálogo de la muestra.

2_Lo auténtico es el uso. La fotografía fue un “arreglo” desde sus orígenes, tal y como sucedió en los reportajes publicados sobre la guerra de Crimea. “La publicación de las imágenes las volvía verdaderas. Les otorgaba una autenticidad que, en realidad, no tenían. Sólo aparece lo que se ha encuadrado”, afirma Ruff sobre la tiranía del encuadre. Por eso insiste en que la gente no sabe distinguir entre la fotografía y la realidad. Una foto no es más que la representación de la realidad.

3_El tamaño importa. Es el primer artista en utilizar formatos inusuales para la fotografía, de más de dos metros de altura. Comenzó a usarlos –gracias al avance de técnicas de ampliación- porque ante esos grandes retratos el público ya no identificaba la fotografía con la realidad. “Debido al tamaño se daban cuenta de que aquello no era una persona, sino una gran fotografía. Esto supuso prácticamente una liberación y es una técnica que he utilizado en casi todas las series que vinieron después”.  

4_Empezar de cero. A pesar del retrato que cuelga a la entrada de la exposición, es una falsa esperanza. No hay ni un ejemplo de aquellas imágenes monumentales de fondo neutro, mirada frontal, luz blanca y personajes sin expresión. “Cuando comencé los retratos tenía la impresión de que el retrato había desaparecido del arte contemporáneo. Lo que yo quería hacer eran retratos fríos y minimalistas. Quería llevar el género al punto cero, despojarlo de todas las convenciones que se habían acumulado a lo largo de cien años de fotografía”. Recuerda Ruff que en 1981 había controles policiales por la calle y había que enseñar sus identificaciones a menudo. “El Estado controlando a sus ciudadanos”. Así que esas expresiones frías tenían como intención no mostrar las emociones”. No ocultaban nada, pero tampoco mostraban lo que eran ni lo que pensaban.

5_El porno es honesto. El día en que su hija de doce años le preguntó qué era un negativo algo hizo crack en el fotógrafo alemán. “Es algo que ha sucedido sin casi darnos cuenta”. Pero lejos de testificar su muerte, decidió celebrar una segunda oportunidad y su resucitación en Internet. Fue con la serie Desnudos con la que empezó a cambiar pixeles de sitio. Un experimento azaroso, con el que encontró una visión artística del desnudo en el siglo XX. “Era como en el siglo XIX, una visión masculina y heterosexual del cuerpo femenino”, y lo hizo con imágenes porno de Internet, en baja calidad. “Me parecían imágenes más honestas que el desnudo erótico-artístico de Robert Mapplethorpe. Internet convierte en accesibles imágenes que antes eran inaccesibles. Me parece fascinante cómo ha desarrollado al tiempo el exhibicionismo y el voyerismo”, explica el artista.

6_Fascinado por la guerra. En la serie Noches encontró un nuevo registro fotográfico. “Debía se ser 1990 cuando estaba viendo la televisión y aparecieron esas imágenes de batalla en la segunda guerra de Irak, emitidas por la noche de los periodistas en tiempo real. Me quedé al tiempo helado y fascinado. Era la primera vez que eso sucedía y con una técnica que permitía ver en la oscuridad casi completa”. Así que se hizo con una máquina que usaba esa técnica y se lanzó sobre Düsseldorf, fotografiando posibles objetivos militares como raíles, estaciones, puentes, el puerto… Co un tamaño mucho más pequeño que el resto de las series.

7_La fotografía es visionaria. Ruff utiliza las imágenes que cuelga la NASA en su web sobre Marte. Son de altísima calidad y en blanco y negro. Las coloreó y las comprimió para que pareciesen tomadas en un cierto ángulo: “Parece que estás aterrizando en Marte y es me resultaba realmente visionario. Es algo que verá el primer hombre que ponga sus pies allí, dentro de 40 o 50 años”.

8_La mentira digital. Recrear lo que todavía no ha sucedido y poner en cuestión la verdad de la fotografía, que es el lugar de donde habíamos partido. “Hoy es imposible saber cuánto hay de realidad en una foto. Antes, la ficción estaba en el cine o en los anuncios, toda fotografía se suponía que debía ser verdadera o auténtica. Pero con la digitalización ya no puedes confiar en los fotógrafos. Lo que presentamos puede ser una ficción absoluta”. Inquietante Ruff.

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