El plan de la nueva reina del espectáculo

Así se cocina un escándalo porno-pop

La cantante estadounidense ideó a principios de año una estrategia para convertirse en la nueva rey del porno pop y aniquilar a la angelical Hannah Montana

Foto: La cantante en los premios de la MTV
La cantante en los premios de la MTV
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¡Escándalo! ¡Escándalo! Miley Cyrus la lía parda en los premios de la MTV con un numerito subido de tono que escandaliza por igual a las tropas conservadoras (por su contenido sexual) y a las progresistas (por hacer el ridículo artístico, aunque quizás también por su contenido sexual). Máximo consenso en las redes sociales (es decir, máximo linchamiento) y en las gradas del show, donde las otras celebrities del pop ponían cara de estupor mientras veían a la chica antes conocida como Hannah Montana, ex estrella infantil de Disney, perreando a todo aquel que se le pusiera por delante. Conclusión sobre la marcha: Miley Cyrus la ha cagado y es el nuevo juguete roto de la industria. Vale, pero ahora que han pasado unos días y ha remitido la histeria por qué no preguntarse lo siguiente: ¿Y si Miley Cyrus no es la víctima sino la triunfadora de esta historia y se ha reído de todos nosotros? ¿Y si la cara de estupefacción de Rihanna mientras veía a Miley Cyrus mover el culo frenéticamente era en realidad malestar al ver cómo te roban el trono del porno pop delante de tus narices?

Antes y después
Antes y después

De todas las teorías sobre la actuación de Cyrus quizás la más ingenua sea la que asegura que se le fue de las manos. Como si no supiera bien lo que estaba haciendo. Como si los premios de la MTV no fueran el momento clave del año para una candidata a reina del pop. Como si todo lo que sucede sobre ese escenario no estuviera pensado, analizado y ensayado hasta la saciedad. Como si todas las divas del pop que pasaron antes por allí (recuerden a las otras ex niñas Disney: Christina Aguilera y Britney Spears) no hubieran organizado antes lucrativos escándalos pop como rito de paso para cambiar de público y ampliar el negocio: de estrellas infantiles a bombas de pop sexualizado para grandes y pequeños. Como si Miley Cyrus no tuviera más asesores que Obama. Como si la chica fuera tonta, vaya, que quizás sea lo más insultante de todo  dada la ingente capacidad de su empresa, que podríamos llamar Montana & Cyrus Entertaiment, para generar una industria millonaria del entretenimiento a ritmo de canto y baile.

La mutación de la angelical Hannah Montana, icono del entretenimiento familiar estadounidense la pasada década, en la disoluta Miley Cyrus lleva ya en marcha cuatro años

La mutación de la angelical Hannah Montana, icono del entretenimiento familiar estadounidense la pasada década, en la disoluta Miley Cyrus lleva ya en marcha cuatro años. Recuerden, por ejemplo, su inolvidable actuación en Madrid durante el Rock in Rio 2010. Las masas infantiles madrileñas esperaban a Hannah Montana y la que apareció fue Miley Cyrus con 18 años y en versión tórrida, lo que provocó escenas dantescas: padres estupefactos mirando al escenario con la mirada extraviada (y con sus chiquillos también extraviados por falta de atención paterna). En efecto, la capacidad de Cyrus para la performance erótica festiva está fuera de toda duda. Un respeto.

La diferencia es que ahora ha llegado el momento de pisar el acelerador, de la traca final, de completar el último giro marcado por la industria para que el torbellino veinteañero mate al mito infantil. Imagínense a Miley Cyrus delante de una pizarra con un 2013 gigante dentro de un círculo y una flecha señalando el siguiente mensaje: 5 pasos locos para hacerme con el trono del pop mundial en doce meses. Eso exactamente es lo que ha sucedido.

1) Cambiar de compañía: En enero anunció que abandonaba Hollywood Records, que había publicado sus primeros discos como Hannah Montana,  para pasarse a RCA, cuyos ejecutivos tienen más experiencia en lanzamientos de estrellas de pop tórrido.

Britney Spears
Britney Spears

2) Cambiar de mánager: En marzo se hizo con los servicios de Larry Rudolph , el manager que cocinó la exitosa transformación de Britney Spears en icono pop sexual. Rudolph, que representa o ha representado a luminarias pop como Justin Timberlake, Avril Lavigne o Backstreet Boys, es un viejo zorro de la industria al que le salen los dólares por las orejas.

3)  Rodearse de malotes: Cyrus ha ido calentando su imagen este año con apariciones de estrella invitada en canciones de prohombres del hip hop como el mítico macarra Snoop Doggy Dog, ahora reconvertido al rastafarismo. Hannah Montana nunca hubiera salido en un vídeo con Snoop, eso está claro.

4) Sacar un disco con credibilidad callejera: La operación de endurecer su imagen acercándose a los sonidos negros urbanos se ha completado durante la grabación de su nuevo disco, Bangerz, que se publicará el 4 de octubre y en el que han participado productores y compositores como Pharrell Willilams, Hit-Boy, Tyler the Creator y Future. También sabemos que Kaney West, el actual rey del mambo de la música popular, colaborará en el álbum. No ha faltado quién ha acusado a Cyrus de saquear la música negra para relanzar su carrera, como si la historia del pop/rock blanco no consistiera precisamente en eso desde que Elvis Presley se subió por primera vez a un escenario y alguien decidió otorgarle el título de rey del rock ante el estupor de los pioneros negros.

5) Montar un par de numeritos: El 9 de junio salió el single de adelanto de su nuevo disco, We can´t stop, que ya anticipaba el frenesí compulsivo de sus bailes en los premios de la MTV. Fue número uno en iTunes en treinta países.  Pero su perreo televisivo no ha sido la única vez que Cyrus se ha portado como una chica mala este verano. A finales de julio ya había provocado consternación entre los fans más impresionables de Hannah Montana cuando aseguró que había reducido su consumo de alcohol… para centrarse en la marihuana, que “me sienta mucho mejor”. "La marihuana no es una sustancia tan perjudicial para el cuerpo como muchas otras que son legales, y esa es la razón de que Bob Marley fuera una especie de Madre Teresa pero con rastas". Sí, han leído bien, Marley era una Madre Teresa con rastas.

 El alcance de la operación de convertir a Cyrus en la más grande a golpe de performance se conocerá el próximo 4 de octubre, cuando se publique su nuevo disco, cuyo lanzamiento ha cogido velocidad de crucero tras el escándalo MTV. Aunque parezca mentira, Bangerz será su cuarto álbum como Miley Cyrus, la cuarta vez pues que vende su mutación, pero entre ella y su compañía han logrado que parezca el primero y que el disco se transforme en evento mundial.

En junio de 2013, Cyrus dijo a la revista Billboard que se sentía "desconectada" de su anterior disco, Can´t Be Tamed (2010), y que quería borrar toda su música vieja de iTunes y "empezar como un nuevo artista". Cyrus considera Bangerz el primer disco de su carrera. Que a los 20 años una cambie de gustos y empiece a odiar todo lo que le gustaba hasta entonces no tiene nada de raro. La clave está en ver cómo Cyrus aprovecha esto para ofrecer un producto nuevo a una industria y a un público que obligan a los artistas a reinventarse cada seis meses.

Su perreo televisado arrasó en menciones en Twitter: 360.000 tweets por minuto, pulverizando el récord histórico de una actuación, el de Beyoncé en el descanso de la Super Bowl 2013. El que hablen de ti aunque sea mal como fórmula del éxito funcionando a pleno rendimiento. Cyrus consiguió incluso el milagro de eclipsar el regreso a los escenarios de Lady Gaga, lo que no deja de tener gracia dado lo trascendental que se había puesto la cantante neoyorquina los días anteriores, con declaraciones del tipo “yo soy todos los iconos” (empieza a hacer falta un ejército de especialistas en sánscrito para descifrar la incomprensible cháchara de Gaga sobre la fama), en un exceso de solemnidad rematado por una actuación que pareció un número del Circo de Sol en su empeño en batir el récord mundial de cambiarse de ropa muchas veces en menos tiempo. Que el sofisticado barroquismo de Gaga quedara eclipsado por algo tan básico como ver a una adolescente haciendo el ganso sexual como si estuviera  ebria en el baile de fin de curso, tiene su mérito. A ver si en vez de una sobreactuación lo que hizo Miley Cyrus fue un depurado ejercicio de minimalismo punk…

"No sólo trato de hacer música para adolescentes. No soy Prince, pero quiero hacer música que los padres no odien escuchar. La gente pensaba que yo sólo era una chica blanca y tonta que movía el trasero y no tenía ideas propias", contó Cyrus en agosto en una entrevista publicada en Rolling Stone. Conclusión: la presunta chica tonta nos la ha metido doblada. Vamos a tener Miley Cyrus hasta en la sopa. 

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