“TWERK, TWERK” SIGNIFICA “PERREA, PERREA”

Las quince nuevas palabras en inglés que debes aprender cuanto antes

En muchas ocasiones, lo que en un pasado nos parecía incorrecto pasa a formar parte del vocabulario de los hablantes de determinado idioma

Foto: Miley Cyrus no ha inventado el 'twerking', pero sí ha hecho que esté en boca de todos. (Efe)
Miley Cyrus no ha inventado el 'twerking', pero sí ha hecho que esté en boca de todos. (Efe)

Los idiomas son sistemas de comunicación en constante evolución y crecimiento, y en muchas ocasiones, lo que en un pasado nos parecía incorrecto (o una vulgaridad propia de personas incultas o sin educación) pasa a ser aceptado por las organizaciones encargadas en cada país de certificar las palabras que la Academia considera como válidas.

Si en nuestro país es la Real Academia Española (RAE) la institución dedicada a tales tareas, la referencia para los angloparlantes es la Universidad de Oxford. Al menos, para los británicos. Y esta misma semana está ampliando su vocabulario, tal y como recogen diversos medios del Reino Unido, aunque con una salvedad: no se trata del “histórico” Diccionario de Inglés de Oxford (OED), sino de su versión cibernética, el Oxford Dictionaries Online (ODO). La mayor parte de ellos provienen del ámbito de las redes sociales e internet; también del slang o de la cultura popular.

La que más controversia ha causado ha sido la palabra “twerk”, que muchos habrán visto utilizada por todos los medios extranjeros para describir ese movimiento realizado el pasado domingo durante la gala de la MTV por Miley Cyrus y que consiste, por decirlo de manera fina, en bailar colocando el trasero femenino delante de los órganos sexuales masculinos y menearlo al ritmo de la música. Vaya, lo que en castellano se conoce como “perrear”. O, como señala a partir de ahora el diccionario de Oxford, “bailar música popular de una manera sexualmente provocativa incluyendo empujones bruscos de pelvis y en posición de cuclillas”. O sea, esto. O, recitado por Morgan Freeman en persona, esto otro

Se trata de un término importado de la cultura popular (la primera vez que se tiene conocimiento de él es en el título de la canción de 1995 de Cheeky Black Twerk Something) que, de repente, ha saltado a los ordenadores de medio mundo: su búsqueda en Google arroja más de 13 millones de resultados. Al parecer, el origen de dicho término podría encontrarse en una deformación de “work it”, interjección utilizada para animar a las mujeres durante el baile. Pero, ¿qué otras palabras acaban de entrar en el vocabulario inglés?

“Selfie”. El célebre autorretrato popularizado por las redes sociales, y que generalmente suele realizarse gracias a ingenios tecnológicos de última generación como los espejos del baño. La definición del diccionario exige que esta imagen esté tomada con una cámara fotográfica (o dispositivo móvil) y que sea difundida por la red.

“Bitcoin”. Un poco tarde ha llegado la aceptación académica de la famosa moneda virtual que arrasó esta primavera y que parece haber caído, al menos momentáneamente, en el olvido. Aunque habrá quien quiera desconfiar del uso de dicha moneda, puede emplear la palabra sin ningún miedo a que le acusen de pegar patadas al diccionario.

“Unlike”. Uno de esos términos ampliamente utilizados en inglés pero para los que no existe equivalente en castellano, aparte de la locución “dejar de gustar”. “Unlike” es el proceso por el cual a un usuario de una red social (principalmente Facebook) le deja de gustar algo que le había gustado previamente. Es decir, cuando este oprime el célebre botón de “ya no me gusta” que aparece en dicha red social.

“Phablet”. Extraño, ¿verdad? No lo es tanto cuando uno descubre que este término es una palabra compuesta que une “teléfono” (“phone”) con “tablet”, y que se emplea para referirse a los celulares que, por su tamaño y funcionalidad, se encuentran a medio camino entre ambos artilugios.

“Babymoon”. Una variación de la palabra “honeymoon” (“luna de miel”) que en este caso es empleada para referirse al período vacacional que se toma una pareja antes del nacimiento de su hijo. Debido a que esta práctica no suele llevarse a cabo en España, no existe un término semejante, aunque quizá haya que empezar a buscar uno. 

“Emoji”. Cuando hasta The New York Times emplea un neologismo, quizá va siendo hora de incorporarlo al diccionario. Es lo que deben haber pensado los académicos ingleses que han introducido esta palabra, que se emplea para referirse a “las pequeñas imágenes digitales o iconos empleados para expresar una idea o emoción en una comunicación electrónica”.

“MOOC”. Por fin, los “cursos masivos online” tienen su reconocimiento académico. “MOOC” son las siglas de “massive online open courses”, es decir, “cursos online masivos y gratuitos”, que han sido considerados como el futuro de la educación.

“Omnishambles”. Nuevamente, un producto de la cultura popular. En este caso, proveniente de la serie de televisión británica The Thick of It, de Armando Ianucci, una sátira sobre la política británica. Una hipotética traducción sería “todocaos”, ya que se emplea para referirse a esas situaciones en las que todo se les va de las manos a sus responsables (y que, por lo tanto, suele utilizarse de manera muy habitual en el mundo de la política, donde esto es tan frecuente).

“Squee”. Una interjección que se emplea para manifestar alegría o entusiasmo. Así pues, propicia para pronunciar en Londres en lugar del español e ininteligible “¡yupi!”

“Me time”. El tiempo que una persona pasa consigo misma para relajarse o aislarse del resto del mundo. Es una excepción, puesto que es de los escasos términos de la lista que sí tienen un equivalente en castellano: sería el célebre “espacio para mí mismo” que suelen solicitarse las parejas que se han cansado de aguantarse mutuamente todo el día.

“FOMO”. Un término empleado cada vez con más frecuencia en el mundo de la psicología y que sirve para referirse al llamado “fear of missing out” (o “miedo a perderse algo”) que genera la ansiedad por estar todo el día conectado a internet.

“Food baby”. Un concepto creado por la protagonista de Juno (Jason Reitman, 2007), que lo utilizaba para referirse a ese momento en el que tienes el estómago tan lleno que te sientes como si llevases un embrión en el interior de tu cuerpo.

“LDR”. No, no se trata del último invento en telecomunicaciones, un partido político alemán o un protocolo de internet, sino de una relación a distancia (“long distance relationship”). Y que, seguramente y una vez más, se haya establecido a través de la red.

Alma, Corazón, Vida
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