CURSO DE VERANO DE EL CONFIDENCIAL EN MÁLAGA

El nuevo éxito periodístico: la unión de disciplinas y el trabajo en equipo

Melilla Vice “es uno de los mejores ejemplos de periodismo en equipo que hemos hecho este año en El Confidencial”, afirmó Ángel Villarino, adjunto al director del periódico

Ana Pastor ama la nocilla. Le obsesiona la verdad y hace cualquier cosa por ella. Por la verdad. Su búsqueda la hace dejando que la sorprenda. Como cuando descubrió que su madre había mentido. La fábrica de nocilla no estaba en Chernóbil. La desinformación es uno de los mayores problemas en las redes sociales digitales. “Al político es al que más le tienes que exigir y aquí en España está instaurado lo de 'bueno, si es de los míos, se lo perdono”, reflexiona la fundadora de Newtral, medio que cuenta con varios portales de transparencia y verificación de datos y declaraciones. “No me imagino a un periodista sin una visión ultracrítica de todo”, sentencia.

Ana Pastor, fundadora de Newtral. (Roberto Martín)
Ana Pastor, fundadora de Newtral. (Roberto Martín)

Ángeles Caballero, columnista de El Confidencial, se sienta si hay sitio. Si no, lo hace en el suelo. Prefiere la normalidad a las normas. Dice que es el mejor antídoto contra el ego de los periodistas. Ella es una de las que aún trabajan con libreta. Toma nota, observa y luego escribe. “Lo peor de un columnista es que sea previsible”, alerta. Su columna, ‘Ideas ligeras’, reivindica a las personas con ligereza. Que el mundo pese menos con el buen periodismo. El que observa y extrae de datos o personas. “Al final, de lo que estamos hablando es de periodismo, y hay que utilizarlos como fábrica de titulares”, reduce Jesús Escudero, jefe de la Unidad de Datos de El Confidencial.

Son tres de los protagonistas de la segunda jornada del curso de verano de El Confidencial en Málaga en la UNIA y en colaboración con Unicaja Banco. Durante este segundo día, la transparencia y la verificación de datos en un mundo caracterizado por la instantaneidad fueron lo más destacado. A los ya citados, se unieron Ángel Villarino, adjunto al director de El Confidencial, y Laura del Río, coordinadora de Maldito Bulo. “Cuando consigues trabajar en equipo, los resultados son maravillosos”, argumenta Villarino, quien insiste en que las historias periodísticas se enriquecen cuando el profesional pisa los lugares donde se desarrollan las situaciones que describe.

Datos sí, pero también tener ojo

Melilla Vice volvió a salir. “Es el mejor ejemplo de este año de periodismo en equipo de El Confidencial”, confesó Ángel Villarino. En él, trabajó un grupo de entre 15 y 20 personas entre periodistas, grafistas, fotógrafos, programadores y expertos en datos. La fusión entre disciplinas es un hecho: “Hay periodistas que tienen mucha información y otros que saben escribir muy bien y presentarla muy bien. Estoy convencido de que cuando en una redacción se conectan varios mundos, el producto siempre es mejor”, argumentó el adjunto al director de El Confidencial. En Newtral, trabajan 71 personas que conforman un equipo muy diverso: “El 60% son mujeres, hay periodistas de entre 20 y 60 años y cada uno tiene un conocimiento que aportar”, radiografió Ana Pastor.

Ángel Villarino, adjunto al director de El Confidencial, y Ángeles Caballero, columnista. (Roberto Martín)
Ángel Villarino, adjunto al director de El Confidencial, y Ángeles Caballero, columnista. (Roberto Martín)

Los intentos de engañar a periodistas son constantes. La ley de transparencia obliga a las empresas con interés público a facilitar aquellos documentos que los periodistas les soliciten bajo el mismo mandato de relevancia pública. Pero la realidad es el obstáculo. “Te ponen excusas constantemente, saben qué información no hay que dar e intentan no facilitarla”, destacó Jesús Escudero en la primera mesa del día, sobre la situación de la transparencia en España, donde se está empezando a reproducir el virus de archivos vacíos, que no es otra cosa que no dejar por escrito aquello que no quiere el poder que más tarde pueda ser publicado.

El síndrome que prefiere no contraer Ángeles Caballero es el de dictar sentencia. Su objetivo es hacer un periodismo narrativo de humor y, a veces, sentimiento, buscando el detalle del acontecimiento. “A veces el político se mosquea más con el humor que con el insulto”, confiesa la que ha empleado toda su vida periodística a la información económica. Para ella, los datos son importantísimos en el periodismo, pero también “tener ojos”. Y es que, como recordó Ángel Villarino, “el 'input' para contar una historia puede llegar de muchos sitios”.

Jesús Escudero, jefe de la Unidad de Datos de El Confidencial. (Roberto Martín)
Jesús Escudero, jefe de la Unidad de Datos de El Confidencial. (Roberto Martín)

Por ello, salir de la redacción es fundamental. Cariño, constancia y café. “La pregunta de cuánto cuesta un café muchos periodistas también la fallarían. El hábito de la especialización está muy bien, pero también hay que salir de esa burbuja”, instó Caballero a los alumnos de la sala, a quienes convenció de que la crónica de color y el perfil narrativo no son géneros menores a pesar del trato que reciben. “Es un trabajo muy difícil de hacer bien, pero en España no tiene ese prestigio que tienen otros géneros”, analizó Ángel Villarino, quien insistió en el conflicto entre el tiempo necesario para ejercer el buen periodismo narrativo y el concepto de productividad de los medios de información españoles.

La obsesión de buscar la verdad

En definitiva, el olfato y la vista periodísticos. Que el periodista se anteponga a que escriban ‘Rojoy’ intencionadamente para no encontrar nada en las bases de datos sobre el expresidente del Gobierno. “Los gabinetes de prensa no benefician el trabajo a no ser que la información sea beneficiosa para ellos”, insistió Jesús Escudero, quien también recomendó acudir al Consejo de Transparencia ante cualquier problema. Como también lo es el entrecomillado. Uno de los usos que más credibilidad tienen entre las falsas noticias.

Laura del Río, coordinadora de Maldito Bulo. (Roberto Martín)
Laura del Río, coordinadora de Maldito Bulo. (Roberto Martín)

Y ante las 'fake news', el catálogo periodístico tradicional que ofreció Laura del Río para finalizar la jornada: “Acudir a las fuentes y contrastarlas; llamar y escribir a las instituciones; rastrear en los archivos y bases de datos, y buscar a los protagonistas de la noticia o la posible desinformación”. Todo, con la obsesión de buscar la verdad. La fábrica de nocilla no estaba en Chernóbil, pero la verdad siempre suele estar oculta. Otro café.

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