SE DESCONOCE EL NÚMERO A CIENCIA CIERTA

¿Cuántos muertos hubo realmente en Chernobyl? Según la versión oficial, 31

La serie de HBO rememora el desastre nuclear ocurrido hace 33 años en Ucrania. Desde entonces, autoridades y académicos tratan de ponerse de acuerdo sobre el número real de víctimas

Foto: Fotograma de la miniserie 'Chernobyl'. (HBO)
Fotograma de la miniserie 'Chernobyl'. (HBO)

"Señor:

Su noticia "Chernobyl: la pobreza y el estrés representan una 'amenaza mayor' que la radiación" sugiere que los efectos ambientales y de salud del accidente de Chernobyl no fueron tan grandes como se sugirió originalmente.

Escribiendo en nombre de un grupo internacional de investigadores en esta área, creemos que estas sugerencias, basadas en los informes del Foro de Chernobyl de la ONU, son engañosas".

Esta carta, publicada en 2005 en la revista 'Nature' por tres investigadores, ya deja entrever lo complicado que resulta obtener una cifra consensuada sobre las víctimas —directas o indirectas— del mayor desastre nuclear de la historia, del que hace pocos días se cumplieron 33 años y que hoy día es todo un fenómeno cultural gracias a la serie de HBO.

Vista desde el prisma actual, la primera cifra oficial que se dio resulta incluso ofensiva. Un total de dos muertos según las autoridades soviéticas, los trabajadores de la central nuclear Vladimir Ilich Lenin que murieron justo tras la explosión del reactor. Más tarde, el Kremlin dio su brazo a torcer y sumó otros 29 empleados, que fallecieron a causa del síndrome de irradiación aguda.

Más tarde, un informe del Comité Científico Sobre los Efectos de la Radiación Atómica (UNSCEAR) aumentó esta cifra hasta las 49 muertes, y más tarde hasta las 54 víctimas. Y a partir de aquí, comienza la fantasía numérica.

En 2005, la Organización Mundial de la Salud elevó en otro informe el número total de posibles muertes a 4.000, y más tarde a 9.335 si se tenían en cuenta aquellos casos que se expusieron a dosis más bajas de radiación. Esto incluía a todas aquellas personas que no participaron directamente como liquidadores, pero acabaron muriendo posteriormente de factores relacionados con la exposición a largo plazo a la radiación de Chernobyl.

La cifra, sin embargo, no se quedó aquí. Otros trabajos publicados alrededor de aquella época siguieron inflando la cifra de posibles víctimas. Investigadores de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer reconocían en el 'International Journal of Cancer' que Chernobyl no elevó las tasas de cáncer excepto en el de tiroides, el único claramente atribuible, y solo para aquellas personas que estuvieron en las regiones más contaminadas. Aun así, sus modelos predecían que "para 2065, sobre 16.000 casos de cáncer de tiroides y 25.000 casos de otros tipos de cáncer se pueden esperar debido a la radiación del accidente".

Un mural en la antigua base del Ejército soviético cerca de Chernobyl. (Reuters)
Un mural en la antigua base del Ejército soviético cerca de Chernobyl. (Reuters)

Un trabajo levemente posterior, publicado por dos activistas antinucleares británicos, Ian Fairlie y David Sumner, llegaba a multiplicar por 15 el número de víctimas acordado por la Agencia Internacional para la Energía Atómica (IAEA), cifrándolo en entre 30.000 y 60.000 afectados de cáncer que acabaron o acabarán muriendo por la exposición a largo plazo a una dosis baja de radiación. Es quizá la estimación menos creíble, pero básicamente lo que hace es usar las mismas herramientas que los trabajos anteriores tomando la parte más extrema de la horquilla.

¿Las matemáticas nos confunden?

¿Por qué hay teorías tan diferentes sobre la gente que murió en este desastre? Todos usan básicamente una fórmula científica llamada modelo lineal sin umbral ('linear non-threshold' o LNT, por sus siglas en inglés), una forma de calcular el daño de la radiación ionizante y el aumento del riesgo de cáncer que provoca.

El modelo se estrenó para cuantificar el daño a largo plazo de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, y en cierto modo es lo único que tenemos para cuantificar algo tan voluble, pero no está exento de polémicas. Hay expertos que creen que, en primer lugar, sí que existe un umbral mínimo a partir del cual la radiación es peligrosa. Otros creen que el riesgo de cáncer de tiroides no es lineal y otros, que incluso a dosis muy bajas existe bastante riesgo de cáncer.

Para muchos, el LNT es muy conservador en sus estimaciones y para otros es directamente un error usarlo... con esa intención.

Un memorando de la Comisión Internacional para la Protección Radiológica (2013) admitía que el modelo LNT arroja "números especulativos, improbados, indetectables y fantasmas", si bien encontraba que el uso del modelo era "prudente para la protección radiológica". Es decir, como herramienta preventiva pero no para calcular el número de muertos por cáncer.

En general, cuantos más años han pasado desde aquello se ha ido haciendo patente lo inmensamente difícil que es atribuir con certeza una muerte por cáncer a Chernobyl. ¿Y qué pasa con los liquidadores, esas 600.000 personas que colaboraron en las labores de descontaminación para reducir las consecuencias tóxicas del desastre? Un grupo de científicos se propuso precisamente evaluar este riesgo a lo largo del tiempo, lo que se conoce como estudio de cohorte.

Se tomó a un grupo de 4.742 estonios que colaboraron en las tareas de limpieza de Chernobyl y se les siguió a lo largo de varios años para ver qué enfermedades habían sufrido o de qué habían fallecido. En 1997, los investigadores publicaron en 'Radiation Research' los siguientes resultados: "La exposición a la radiación ionizante mientras estaban en Chernobyl no ha causado un incremento detectable en la incidencia de cáncer entre los trabajadores de la limpieza estonios. Al menos durante el breve periodo de seguimiento, las enfermedades directamente atribuibles a la radiación parecen ser relativamente de una importancia menor cuando se comparan con el sustancial exceso de muertes a causa del suicidio".

Torres de alimentación cercanas a Chernobyl. (Reuters)
Torres de alimentación cercanas a Chernobyl. (Reuters)

¿Demasiado pronto? Estos 4.000 trabajadores estuvieron limpiando la zona entre 1986 y 1991. Los investigadores siguieron sus pasos hasta el 31 de diciembre de 2002. Un estudio realizado por científicos estonios y estadounidenses publicó lo siguiente en la revista 'Annals of Epidemiology' cuatro años después: "Durante los 17 años posteriores al accidente, el riesgo de suicidio en la cohorte fue mayor que en la población masculina general. No se observó ningún riesgo en la mortalidad general o en los cánceres relacionados con la radiación. La naturaleza a largo plazo de este riesgo elevado de suicidio proporciona una evidencia concreta de que las consecuencias psicológicas representan el mayor problema de salud pública causado por el accidente hasta la fecha".

En 2015, Yehoshua Socol, un experto israelí en física de altas energías, resumía: "Los conceptos erróneos y los mitos sobre la amenaza de la radiación condujeron a un aumento de la ansiedad y de la tendencia a asociar con Chernobyl todos los síntomas de salud observados. Estos factores promovieron el aumento de los suicidios y de un fatalismo paralizante entre los residentes. Todo lo anterior, junto con el hábito de fumar y el abuso del alcohol, resultó ser un problema mucho mayor que la radiación".

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